La costa oeste de Sudamérica extratropical es una de las regiones del mundo con mayor frecuencia de impacto de ríos atmosféricos (RAs), con decenas de eventos por temporada que son responsables de aproximadamente la mitad de la precipitación anual en la zona centro-sur de Chile . Comprender por qué se generan los ríos atmosféricos que han afectado a Chile es clave para entender estos fenómenos. Estos fenómenos, que transportan grandes cantidades de vapor de agua desde los trópicos hacia latitudes extratropicales a través de canales atmosféricos angostos y de gran extensión, se han vuelto protagonistas recurrentes de la meteorología chilena . Para comprender por qué se generan y por qué algunos son particularmente intensos, es necesario analizar los patrones atmosféricos que los originan y el contexto climático actual.
Mecanismos de formación: dos tipos de ríos atmosféricos
La formación de ríos atmosféricos en Chile responde a patrones de gran escala distintivos que pueden agruparse en dos grandes categorías, cuyos efectos son muy diferentes :
- Ríos Atmosféricos Oblicuos (Tilted ARs): Son los más comunes y se forman cuando una corriente de humedad impacta la costa con un ángulo agudo respecto a la cordillera de los Andes (orientación noroeste-sureste) . Este tipo de evento está asociado a la presencia de una vaguada en altura, un ciclón extratropical y un frente frío que alcanza el sur de Chile, generando ascensos de aire a gran escala y precipitaciones moderadas en condiciones frías . Tradicionalmente, estos han sido beneficiosos para la acumulación de nieve en la cordillera .
- Ríos Atmosféricos Zonales (ZARs): Son menos frecuentes pero mucho más peligrosos . Se caracterizan por un flujo zonal (oeste-este) profundo y fuerte que impacta los Andes de forma casi perpendicular . Estos eventos se asocian a un frente estacionario que se extiende por miles de kilómetros a través del Pacífico Sur, con una baja presión subtropical y un bloqueo de alta presión que crean las condiciones para que la humedad cálida tropical se transporte rápidamente hacia Chile . La precipitación se concentra principalmente en la vertiente occidental de los Andes por efecto orográfico, y al desarrollarse en condiciones relativamente cálidas, aumenta el riesgo de eventos hidrometeorológicos extremos .
El rol del fenómeno ENSO: El Niño como motor de humedad
La variabilidad interanual de las precipitaciones en Chile central está fuertemente ligada al fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). La evidencia científica muestra que, durante la fase cálida de El Niño:
- Aumenta el transporte de humedad: Se incrementa el transporte de vapor de agua desde la región subtropical, lo que deriva en una mayor frecuencia de ríos atmosféricos y mayores valores de agua precipitable .
- Se intensifica el flujo zonal: Se potencian los valores de transporte de vapor de agua en dirección zonal (oeste-este), directamente vinculados a un aumento de las precipitaciones y a la llegada de ríos atmosféricos más húmedos y persistentes a Chile central .
- Se activa una «teleconexión»: La convección profunda anómala en el Pacífico central durante El Niño genera un tren de ondas de Rossby que se extiende hacia el sureste, conocido como modo de teleconexión Pacífico-Sudamérica (PSA). Este patrón, que incluye una baja presión subtropical y un bloqueo de alta presión, modifica la circulación atmosférica desviando la corriente en chorro y las tormentas hacia latitudes subtropicales, justo donde se encuentra Chile .
📉 Cambio climático: cambios en la frecuencia y la intensidad
Más allá de la variabilidad natural, se observan tendencias a largo plazo que apuntan al cambio climático y que están modificando el comportamiento de los ríos atmosféricos en la región :
- Disminución general en la frecuencia: En las últimas cuatro décadas se ha detectado una disminución en la frecuencia total de ríos atmosféricos en la zona centro-sur de Chile . Este cambio se asocia a un desplazamiento progresivo de los sistemas de tormentas hacia el polo, un mecanismo que está parcialmente relacionado con el cambio climático de origen humano .
- Aumento de los eventos extremos: De manera contradictoria, aunque el número total de eventos podría estar disminuyendo, se observa un cambio hacia una mayor proporción de ríos atmosféricos zonales (ZARs), que son los más destructivos y los que generan mayores riesgos de aluviones e inundaciones . Esta tendencia hacia eventos más extremos es una señal preocupante que se suma a un territorio debilitado por una sequía prolongada, magnificando los impactos al pasar de una situación de escasez a inundaciones repentinas y devastadoras.
En resumen, la generación de ríos atmosféricos en Chile es el resultado de la interacción de factores a diferentes escalas:
- Mecanismos sinópticos: La formación de un RA se da por patrones de gran escala que incluyen bajas y altas presiones que canalizan el vapor de agua desde los trópicos .
- Forzante tropical: El fenómeno de El Niño actúa como un «motor» que aumenta la disponibilidad de vapor de agua y modifica la circulación atmosférica para favorecer la llegada de estos sistemas a latitudes más bajas .
- Tendencia climática: El cambio climático parece estar modificando las reglas del juego, con una tendencia a la disminución de la frecuencia total de eventos pero con una mayor incidencia de los tipos más intensos y peligrosos, los Ríos Atmosféricos Zonales (ZAR)
El Ciudadano
