“No estamos dispuestos a retroceder”, afirmaron desde el movimiento estudiantil para anunciar que retomarán la articulación nacional para enfrentar la agenda impulsada por la ultraderecha.
De este modo, la Confederación Nacional de Estudiantes (Confech) y la Red Nacional de Centros de Estudiantes (Renace) sellaron un compromiso de lucha conjunta, estableciendo mecanismos de coordinación permanentes y un plan de acción unitario.
La decisión, adoptada durante una reunión realizada ayer miércoles en las dependencias de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, amplía el frente de oposición al incluir formalmente a los trabajadores en su mesa de diálogo y protesta. La articulación responde a lo que califican como una “amenaza estructural” contra lo público, materializada en la modificación del Sistema de Admisión Escolar (SAE), los posibles recortes presupuestarios para la educación superior, así como a la cuestionada megarreforma económica-tributaria, impulsada desde La Moneda.
El núcleo del acuerdo contempla tres ejes fundamentales que guiarán la acción del movimiento en los próximos meses. En primer lugar, se estableció una coordinación permanente con reuniones periódicas para asegurar que las decisiones sean efectivas ante los embates legislativos.
En segundo término, las organizaciones diseñaron un plan de acción conjunta enfocado en dos frentes críticos: la defensa irrestricta del SAE actual y la oposición a cualquier reducción de fondos en la ley de presupuestos que afecte al sector educativo. Finalmente, , acordaron ampliar la alianza social, integrando a Renace de manera formal a la mesa de trabajo que comparten con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).
La voz de las y los dirigentes estudiantiles reflejó la urgencia y la firmeza del momento político. Laura Mlynarz, presidenta de la Fech y vocera de la Confech, advirtió que la amenaza contra lo público no es casual ni temporal, sino que responde a una lógica estructural impulsada por sectores de ultraderecha.
“Nos articulamos junto a los secundarios y los trabajadores porque la amenaza contra lo público es estructural. La ultraderecha, con la venia del PDG, pretenden aprovechar una mayoría circunstancial en el Congreso para pasar una agenda que debilita a las universidades del Estado”, sentenció en declaraciones a Radio Nuevo Mundo.
En esa línea, enfatizó que la respuesta del movimiento estudiantil no será fragmentada, sino que se basará en la «unidad y la movilización» como únicas herramientas para frenar el desmantelamiento.
«Modificar la Ley de Admisión Escolar es volver a la segregación»
Por su parte, el vocero nacional de Renace, Leon Arratia, trasladó el mensaje desde las aulas secundarias: «Lo decimos fuerte y claro, no estamos dispuestos a retroceder ni un solo paso”.
Advirtió que el proyecto que busca modificar la Ley de Admisión Escolar representa un retorno a prácticas discriminatorias donde el nivel de ingreso de las familias constituye un filtro de acceso.
«Pretender modificar la Ley de Admisión Escolar es volver a la segregación y a la discriminación donde las escuelas elegían a los estudiantes por su bolsillo. Este gobierno quiere privatizar y debilitar la educación pública, pero los secundarios nos mantendremos organizados en las calles”, enfatizó.
