El presidente Donald Trump ha firmado una determinación presidencial que otorga al Departamento de Comercio de EE. UU. autoridad, conforme a la Ley de Producción de Defensa (DPA), para restringir las exportaciones de desechos industriales que contengan minerales y materiales críticos (CMM) recuperables.
La medida ejecutiva apunta a productos al final de su vida útil —incluidas baterías de iones de litio agotadas e imanes permanentes— que contienen volúmenes significativos recuperables de elementos estratégicos vitales. Al invocar poderes de la DPA de la era de la Guerra Fría, la Casa Blanca busca evitar que los materiales de desecho secundarios salgan del país, fortaleciendo así la capacidad nacional de procesamiento y reduciendo la dependencia de cadenas de suministro extranjeras, particularmente China.
En lugar de depender únicamente de nuevos proyectos mineros con largos plazos de ejecución, la política convierte de facto los desechos industriales nacionales en una reserva estratégica de acceso inmediato. Se espera que la medida respalde la infraestructura de reciclaje estadounidense, garantice materias primas esenciales para la fabricación de defensa y los sectores de alta tecnología, y mantenga el valor agregado del procesamiento crítico dentro de las fronteras estadounidenses.
