La reciente filtración de más de 12 mil páginas de chats que evidencian la coordinación entre Andrés Chadwick y el abogado Luis Hermosilla para influir en investigaciones judiciales que amenazaban al gobierno de Sebastián Piñera, echan por tierra la justificación que hasta ahora mantenía la Fiscalía para no formalizar al exministro del Interior
Los chats, extraídos del teléfono de Hermosilla, revelan un vínculo directo con el exfiscal Manuel Guerra, quien habría filtrado información reservada mientras solicitaba trabajo a cambio de gestionar salidas favorables para figuras del piñerismo.
Según un reportaje publicado por Reportea, las comunicaciones más sensibles se realizaban a través de Telegram —aplicación que promete mayor confidencialidad y que los mensajes «más comprometedores» aún no han sido periciados.
En entrevista con La Prueba de ADN, la editora del medio de investigación, Gabriela Pizarro, planteó que la incorporación estas más 12.000 páginas de conversaciones a la causa contra Guerra, quien permanece en prisión preventiva por cohecho agravado, prevaricación y revelación de secreto, podría dar un giro radical.
“Quien mandaba ahí era Chadwick”
En dicha investigación, Hermosilla y Chadwick figuran como imputados, y hasta el momento, el Ministerio Público solo ha resuelto formalizar al abogado, el próximo 26 de octubre. Sin embargo, en opinión de la periodista, el análisis de estos archivos deja en evidencia que el penalista actuaba como un intermediario y ejecutor de las directrices de su entonces jefe polític.
“Quien mandaba ahí era Chadwick”, afirmó, al tiempo que señaló que el abogado debía contar con una autorización o esperar instrucciones antes de efectuar cualquier movimiento.
El material desclasificado ubica en el centro de la trama el año 2018, durante la primera administración de Sebastián Piñera, justo cuando Santiago Valdés, su exadministrador electoral de Piñera y exejecutivo de sus empresas, estaba siendo investigado por facturas falsas que habrían financiado ilegalmente la campaña presidencial de 2009-2010.
Según revelan los chats, ante la inminente amenaza, Hermosilla consultó a Chadwick si debía intervenir con el fisca.
“¿Hago algo respecto a esta noticia con Manuel Guerra?”, y la respuesta del entonces ministro fue; «Bueno, ¿cuánto?». La transacción se cerró en tiempo récord, con Hermosilla confirmando dos minutos después que el fiscal les daría un «número».
Según los registros, el 23 de abril de 2018, Hermosilla reenvió a Chadwick mensajes del fiscal: «Lucho cuando puedas transmítele a nuestro amigo que la principal preocupación ahora es nuestro amigo Santiago Valdes (…) Eso se ve complejo». La identidad de «nuestro amigo» no ofrece dudas, y la urgencia por resolver la situación judicial de Valdés queda patente. Un día después, ante la caída del acuerdo, Hermosilla insistió y recibió la instrucción de que el pago del monto íntegro de las facturas sería la salida más lógica, siguiendo el mismo esquema que ya había funcionado con el senador Iván Moreira.
El mismo día en que Guerra decidió no apelar ante la Corte Suprema el sobreseimiento de Valdés, le pidió trabajo a Hermosilla en un mensaje. Al vencer el plazo para recurrir, le escribió: “Es bueno ir saliendo de los cachos”, lo que según la editoira de Reportea podría argumentar un posible delito de cohecho o soborno.
Para evadir el radar de la justicia, la dupla migró sus conversaciones a la aplicación Telegram, plataforma que Hermosilla reservaba para sus contactos de máxima confianza. Estos menajes forman parte de un espacio que aún permanece vedado para los fiscales. Sin embargo, aunque el penalista exigía reiteradamente que se borrara cualquier mención que aludiera a “Andrés”, él mismo mantuvo el registro de sus conversaciones en su propio celular, permitiendo hoy reconstruir la línea de tiempo.
Fiscalías están trabajado «a ciegas»
La periodista Gabriela Pizarro indicó a La Prueba de ADN que este cúmulo de pruebas echa por tierra la justificación que la Fiscalía había mantenido durante meses para no formalizar a Chadwick. La respuesta oficial del Ministerio Público siempre fue la misma: no existía una «acción directa» del exministro en los ilícitos, ya que su nombre aparecía de forma tangencial o porque Hermosilla se validaba usando su influencia. Los mensajes actuales constituyen la primera evidencia material de Chadwick impartiendo órdenes explícitas, eliminando cualquier margen de duda sobre su participación activa en la red.
A pesar de la contundencia histórica del hallazgo, Pizarro advierte que el proceso judicial avanza con severas limitaciones. Las distintas fiscalías que tramitan las aristas del caso están trabajando «a ciegas», puesto que el teléfono celular clave entregado por el exministro solo está en poder de la Fiscalía Metropolitana Oriente, sin que los demás equipos tengan acceso consolidado a la información del dispositivo.
