Andrés Chadwick aseguró ante la fiscalía en marzo de 2025 que durante 2017 se encontraba alejado de las gestiones judiciales de su entonces socio, Luis Hermosilla, porque estaba enfocado en la campaña presidencial de su primo Sebastiñan Piñera. Sin embargo, una serie de intercambios de WhatsApp recientemente incorporados a la investigación contra el exfiscal Manuel Guerra revelan una realidad diametralmente opuesta: el exministro del Interior no solo estaba al tanto de la defensa de Ignacio Cueto, gerente de LAN, sino que participó activamente en la preparación de testigos y en la coordinación de llamadas con el fiscal a cargo de la causa.
La indagatoria por el pago de coimas de la aerolínea en Argentina representaba una amenaza para la segunda candidatura de Piñera. En 2017, mientras el exmandatario buscaba regresar a La Moneda, la justicia había reabierto la investigación sobre los sobornos pagados entre 2006 y 2007, época en que Piñera era accionista controlador y director de LAN. El imputado principal era Ignacio Cueto, histórico gerente general y amigo personal del candidato, lo que colocaba al círculo más íntimo de la campaña en una posición de máxima alerta.
Fue en este contexto de alta tensión política donde la dupla conformada por Chadwick y Hermosilla asumió un rol protagónico. Los chats según pudo reconstruir Reportea.Cl, demuestran que no se limitaron a un simple asesoramiento, sino que intervinieron directamente en la estrategia judicial. Las conversaciones revelan que coordinaron una llamada con el fiscal Andrés Montes, quien se desempeña actual mente como jefe de la unidad de investigación de la Comisión Para el Mercado Financiero (CMF) y gestionaron reuniones para alistar las declaraciones de los testigos. Los chats muestran a Chadwick pidiendo instrucciones sobre qué decir a Cueto y ofreciéndose para contactar a los citados, desmontando así la narrativa de un alejamiento del caso.
La evidencia más contundente se encuentra en los mensajes de febrero de 2017. Ante la inminente citación de Jorge Villa, contralor de Latam, y de Ignacio Cueto, Chadwick se convierte en el engranaje clave para la preparación de sus testimonios. «Primero me preocuparía del empleado para preparar su declaración. Para eso si pudieras pedirle que estuviera mañana en la Tarde en La Oficina y yo poder prepararlo sería fantástico», indicó Hermosilla en un chat, mientras Chadwick coordinó el lugar y la hora para la reunión en las oficinas de LAN.
«Mañana martes 10 hrs en oficina Lan…estaba preparado para que fueramos», escribió.
Al día siguiente, el exministro consultó sobre los detalles contables que podrían complicar al directorio, un indicio claro de que estaba completamente inmerso en los aspectos más delicados de la defensa..
Por la participación activa que revelan los chats, es que la declaración de Chadwick ante el Ministerio Público el 10 de marzo de 2025 resulta hoy día cuestionada. En esa ocasión, el exsenador y fundador de la UDI, sostuvo que estaba alejado del estudio de Hermosilla, pero los chats, que aún no estaban en el expediente, prueban lo contrario.
Fiscalía cita por segunda vez a Chadwick
La omisión de este episodio en su testimonio obliga ahora a la Fiscalía a tomar cartas en el asunto. y de hecho, el fiscal Regional de Arica, Mario Carrera, ya ha anunció que Chadwick deberá volver a declarar, tras conocerse los intercambios de mensajes entre él, Manuel Guerra y Luis Hermosilla.
El trasfondo internacional del caso LAN añade una capa adicional de presión sobre la defensa del exministro.Según consignó Reportea, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) monitoreaba de cerca la investigación chilena, y sus informes evidenciaron contradicciones entre los fiscales sobre las razones del archivo. Chadwick y Hermosilla estaban al tanto de este escrutinio; de hecho, un chat muestra al primero alertando al segundo sobre un informe que mencionaba a Piñera como «expresidente de Chile» en el contexto de los sobornos.
La preocupación por la imagen del candidato y las presiones del organismo internacional explican por qué la defensa de Cueto se llevó con tanto sigilo y por qué hoy, la revelación de estos chats, se convierte en una pieza central que amenaza con resquebrajar la versión que entregó del exministro del Interior a la justicia.
