Nicolás Khamis, chileno deportado por Israel: «Buscan que la experiencia sea lo más tediosa y desagradable posible para que uno decida no volver»

En esta entrevista, el chileno de origen palestino entrega su testimonio de lo vivido, su análisis de la situación y las acciones que piensa tomar a futuro. "Si bien soy chileno, yo me siento palestino. Mi familia viene de allá, lo siento muy propio a pesar de la distancia y también siento que es nuestro deber mantener el contacto. Es nuestra patria finalmente. Si tenemos la posibilidad y los medios, todos los que tenemos origen palestino debiésemos hacerlo, por lo menos intentar", expresó el joven.

Nicolás Khamis, chileno deportado por Israel: «Buscan que la experiencia sea lo más tediosa y desagradable posible para que uno decida no volver»

Con pasaporte vigente, autorización ETA aprobada y una carta de invitación de un abogado israelí, el chileno de ascendencia palestina, Nicolás Khamis, llegó al aeropuerto de Tel Aviv, ubicado en lo que alguna vez fue la Palestina histórica, hoy Israel.

Su intención, como en todos sus viajes anteriores, era ingresar a Palestina, sin embargo, el gobierno israelí, en el marco de la ocupación, controla todas las fronteras del territorio árabe. No hay forma de entrar a Cisjordania sin su autorización.

A pesar de llevar toda la documentación correspondiente, agentes migratorios israelíes le denegaron la entrada argumentando “problemas de seguridad nacional para Israel”. Sin explicación adicional, se le retuvo en condiciones denigrantes junto a otras personas por más de 35 horas y finalmente fue deportado.

El caso de Khamis no es la excepción. Existen decenas de casos de chilenos, especialmente de origen palestino, que se han visto sometidos a un trato similar cuando intentan llegar a Palestina como turistas para visitar a familiares y amigos.

Por el contrario, los israelíes pueden ingresar a Chile solo con pasaporte. No existe reciprocidad equivalente entre ambos Estados. Adicionalmente, esta falta de control migratorio para territorio chileno impide recabar antecedentes importantes para la seguridad de nuestro propio país.

Desde 2011 a la fecha, más de 50 israelíes han sido expulsados de parques nacionales por infringir las normas de protección y conducta establecidas para estas áreas protegidas, principalmente por uso indebido de fuego.

De hecho, según CONAF, los portadores de este pasaporte representan el mayor número de expulsados. Solo en la temporada 2025-2026 constituyeron el 48.6%. Por otra parte, ya existen registros de dos soldados israelíes acusados de crímenes de guerra que ingresaron como turistas.

El gobierno guarda silencio

En el caso de Khamis, a la fecha de la publicación de esta entrevista, la Cancillería chilena no se había manifestado públicamente al respecto, más allá de informar que “la embajada le prestó asistencia”.

Por su parte la embajada de Israel en Chile emitió un comunicado justificando y defendiendo la decisión y actuar de agentes migratorios israelíes, y en una clara referencia a la Comunidad Palestina de Chile que condenó el caso, señaló que “no dejaremos que ningún grupo radical promueva el discurso de odio y la desinformación así dañando ambos países”.

En esta entrevista, Nicolás Khamis entrega su testimonio de lo vivido, su análisis de la situación y las acciones que piensa tomar a futuro.

¿En qué contexto se produce tu viaje a Palestina?

Yo tenía este pasaje porque iba a viajar el año pasado. Por distintos motivos lo tuve que aplazar, en parte porque soy consciente del mal trato que recibimos todos los que tenemos apellido palestino. Creo que nunca va a ser el minuto o la ocasión perfecta para ir, porque siempre existe este riesgo por las políticas discriminatorias que tiene Israel.

Pero a diferencia de todas las otras veces, contaba con una invitación de un abogado israelí y con eso me sentía más confiado. Además, saqué la autorización electrónica (que pide Israel). La situación hubiese sido muy distinta si me hubieran denegado ese permiso, mi organización hubiese sido otra, no hubiese perdido los dos pasajes que compré, ni tampoco me hubiese expuesto a las situaciones que viví estando allá.

En tus viajes anteriores, donde sí lograste entrar a Palestina, ¿cómo fue tu experiencia con agentes de migración israelíes?

Retenciones de horas. Una vez estuve siete horas retenido en el aeropuerto. También decisiones arbitrarias, como que me dieron una visa solo por 14 días porque ya había ido el año anterior, sin embargo, a otro chileno le dieron el mismo plazo, aunque era la primera vez que iba. Al final pareciera que estas decisiones dependen del humor del agente migratorio de turno.

-¿Por qué a pesar de estas malas experiencias era importante para ti seguir visitando Palestina?

Si bien soy chileno, yo me siento palestino. Mi familia viene de allá, lo siento muy propio a pesar de la distancia y también siento que es nuestro deber mantener el contacto. Es nuestra patria finalmente. Si tenemos la posibilidad y los medios, todos los que tenemos origen palestino debiésemos hacerlo, por lo menos intentar. Sobre todo, porque el objetivo de Israel (con este tipo de tratos) es que no volvamos.

¿Qué ocurrió cuando llegaste a Tel Aviv?

Yo tenía aprobada la autorización ETA, pero después vino un control migratorio, donde me hacen solo una pregunta: “¿a qué vienes?”. Yo le dije turismo y me mandaron a una sala de espera. Luego llegó una agente, vestida de civil, a la que le mostré la invitación del abogado, pero no le dio importancia.

Al principio me hizo las preguntas típicas: a qué venía, cuánto tiempo, dónde me iba a quedar. Pero después pasaron a preguntarme por mi opinión política sobre el 7 de octubre, entre otras cosas. Eso a mí al menos no me había pasado en ningún otro país.

-¿Cuál crees que es el objetivo de hacer estos interrogatorios?

No creo que sea para tener un registro porque, como te decía, ya he pasado por esto varias veces antes. Quizás el objetivo es ir comparando tus repuestas con las que dijiste en el pasado, pero sobre todo hacer que la experiencia sea lo más tediosa y desagradable posible para que uno decida no volver.

Estuviste alrededor de 35 horas retenido, ¿Qué situaciones viviste?

Nos quitaron los celulares, nos revisaron los contactos, el archivo histórico de redes sociales, la galería. A mí me cuestionaron, por ejemplo, una foto que tomé en Madrid donde aparecía la bandera Palestina.

Después de unas ocho horas en la sala de espera junto a otras personas, una agente me llevó a su oficina para informarme que sería deportado por motivos de seguridad pública, pero no me dio más explicaciones. Quería que firmara un documento, pero me negué.

Luego pregunté dónde me trasladarían para informar a mi familia. Se negaron a decirme, cuando insistí me contestó: “no tengo por qué decirte”, y me echó.

El resto del tiempo estuve retenido junto a otras personas que estaban en una situación similar a la mía en una sala que claramente no estaba habilitada para esperas de 24 o 48 horas. Tenían solo unos sofás que estaban en condiciones deplorables, todo el tiempo tuvieron las luces encendidas, el volumen de la televisión al máximo y el aire acondicionado al máximo, para que no pudiéramos dormir.

En esas horas nos dieron agua y comida congelada, no se nos permitió abrigarnos, tampoco ir al baño. El guardia que nos custodiaba fumó todo el tiempo. Fue un trato absolutamente denigrante. Una especie de tortura psicológica.

Lo más fuerte que vi fue el caso de una mujer, la única del grupo y a la única a la que le permitieron bañarse. Cuando regresó y entregó la toalla los agentes comenzaron a olerla delante de todos y le hacían comentarios de burla. No sé cómo calificar eso, ¿Acoso? ¿Abuso sexual?

Fue muy chocante, sobre todo en un contexto donde éramos conscientes de la fuerza que podían ejercer contra nosotros, más aún en el caso de una mujer.

-¿No los dejaron salir en ningún momento?

Al final, nos permitieron salir a fumar. Ahí vi cómo llegaban familias extranjeras, como familias argentinas, ejerciendo el llamado “derecho al retorno” por ser judíos. Una persona que no tiene ningún tipo de conexión sí tiene la posibilidad de venir a vivir aquí y a nosotros ni siquiera nos dejan entrar como turistas, aunque todo nuestro registro familiar venga de Palestina. Me produjo una sensación muy dolorosa, de injusticia e impotencia terrible.

¿Cómo evalúas el actuar de la embajada de Chile en Israel?

Primero quiero aclarar que la visita de la embajada no fue gestionada por Israel, como dijo el embajador de Israel en Chile. Fue mi familia la que hizo el contacto y por eso llegaron. Me llevaron una bebida y unas galletas, me acompañaron unas horas, y me dieron contención verbal. Se daba por asumido que no podían hacer nada.

¿Qué opinas del comunicado que emitió la embajada de Israel en Chile?

A raíz de ese comunicado yo he recibido una serie de insultos y amenazas en redes sociales, “terrorista” es de lo más suave que me han dicho. Voy a analizar qué acciones tomar con respecto a ello cuando llegue a Chile.

Después de todo esto ¿volverás a intentar entrar a Palestina más adelante?

Sí. De todas maneras.

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