Organizaciones mapuche del Gulumapu expresan solidaridad con comunidades desalojadas en Puelmapu y denuncian violencia institucional
Registro fotográfico: Alejandra Bartoliche

El Koyagtun de Koz Koz, de Panguipulli, y la Asociación Indígena Winkul Mapu, de Kurarewe, manifestaron su respaldo a las familias y comunidades mapuche de Puelmapu que enfrentan procesos de desalojo y despojo territorial, particularmente los Lof Kinxikew y Lof Melo, ubicados entre Bariloche y Villa La Angostura, en Argentina.
A través de un comunicado público fechado el 21 de agosto de 2026, ambas organizaciones del Gulumapu señalaron que no pueden permanecer indiferentes frente a lo que califican como violencia ejercida contra familias y comunidades que, según expresan, han habitado y protegido sus territorios durante generaciones.
La declaración sitúa estos hechos en un escenario más amplio de conflictividad territorial indígena en Argentina. Entre los antecedentes aportados se señala que durante las últimas semanas se han producido desalojos y operativos de fuerza contra comunidades originarias, mientras distintos conflictos territoriales permanecen activos en diversas zonas del país.
Una denuncia que vincula desalojos, intereses privados y actuación institucional
Las organizaciones sostienen que los recientes acontecimientos forman parte de una historia de utilización de mecanismos legales sobre territorio mapuche. En particular, mencionan cuestionamientos formulados por las comunidades respecto de actuaciones que, según denuncian, estarían vinculadas a intereses privados, entre ellos los de la familia Broers, de origen belga, y la empresa inmobiliaria Euromarina.
El comunicado también cuestiona el accionar de autoridades judiciales y del gobierno provincial, al que atribuyen haber permitido el despliegue de fuerzas represivas para concretar los desalojos.
La posición expresada desde el Gulumapu se extiende a las familias que han sido expulsadas de territorios que, de acuerdo con la declaración, constituyen espacios de vida sostenidos desde la memoria ancestral y de manera continua, vinculados a la identidad, la reproducción cultural y la espiritualidad mapuche.
La declaración recuerda, además, un encuentro realizado durante el mes anterior, descrito como un xawün, espacio en el que distintas pu zomo pudieron escucharse, reconocerse y compartir experiencias relacionadas con las formas de violencia que atraviesan sus territorios.
En ese proceso, las organizaciones afirman haber conocido de cerca situaciones de acoso y violencia institucional que afectarían especialmente a mujeres, niñas y niños mapuche. Desde su perspectiva, estas experiencias revelan una trama común: distintas expresiones de violencia contra los territorios, las comunidades, las pu zomo y los pu pichikeche que formarían parte de una realidad colonial que continúa intentando quebrar la orgánica, la memoria y la relación del pueblo mapuche con su territorio.
“Nuestro Newen está vivo”
Frente a este escenario, el comunicado enfatiza la necesidad de fortalecer las articulaciones entre comunidades y organizaciones. “Nuestro Newen está vivo”, sostienen, destacando la construcción de alianzas y la complementariedad entre pu che, mujeres y hombres, lof, organizaciones y territorios como una fuerza para sostener la defensa del pueblo mapuche y de sus espacios de vida.
Las organizaciones expresan así su apoyo a las familias de los Lof Kinxikew y Lof Melo y a las comunidades mapuche de Puelmapu que enfrentan, según denuncian, desalojos, persecución, criminalización e injusticias asociadas a distintas formas de violencia institucional.
La declaración incorpora además una concepción integral del territorio. “El resguardo del territorio no es solamente la defensa de un espacio físico”, afirman, vinculándolo con la vida, la memoria, el küpan, el tuwün, la espiritualidad, la identidad y la continuidad futura del pueblo mapuche.
En ese marco, rechazan expresamente que mecanismos institucionales sean utilizados para profundizar el despojo histórico de sus territorios; que la fuerza pública sea puesta al servicio de intereses particulares contra familias y comunidades mapuche; y que la violencia contra mujeres, niñas, niños y comunidades sea normalizada o silenciada.
El contexto entregado junto con la declaración sitúa estas denuncias en un escenario político y normativo complejo en Argentina, marcado por la derogación de la Ley 26.160 de emergencia territorial indígena durante el gobierno de Javier Milei. Dicha normativa había establecido un marco de protección frente a desalojos mientras avanzaban procesos de relevamiento territorial indígena.
La declaración concluye proyectando la articulación mapuche a ambos lados de la cordillera. Desde Panguipulli y Kurarewe, las organizaciones reafirman su compromiso de continuar articulándose, acompañándose y fortaleciendo la defensa territorial mapuche.
El mensaje final está dirigido directamente a las comunidades de Puelmapu: “No están solas. No están solos”, acompañado por llamados a defender los territorios, la dignidad de los lof, a las niñas y niños y la continuidad del pueblo. El comunicado cierra con tres veces “Marichiweu”, como expresión de fuerza y continuidad colectiva.
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