El exconsejero del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras, Marlon Ochoa, ratificó su denuncia sobre irregularidades en las elecciones generales de 2025 y aseguró haber entregado al fiscal general, Johel Zelaya, un serie de audios en los aparece la voz de Fernando Cerimedo, el operador político de la ultraderecha latinoamericana y asesor del Partido Nacional, hablando sobre la manipulación de votos y el proceso de escrutinio.
«Cerimedo es un delincuente internacional, filibustero electoral en América Latina», afirmó en un mensaje compartido en su redes sociales, al referirse al consultor argentino que se encuentra detenido en Bolivia, donde enfrenta hasta el momento cuatro causas incluyendo la de femicidio en grado de tentativa en contra de su expareja Nadia Beller; legitimación de ganancias ilícitas; violencia intrafamiliar y presunta cobertura a vuelos ligados al narcotráfico.
Planteó que los archivos entregados al persecutor permiten demostrar cómo la derecha hondureña a través del Partido Liberal y la administración del presidente estadounidense Donald Trump habrían manipulado los comicios para favorecer la llegada al poder del actual mandatario, el conservador Nasry Asfura.
Precisó que en los registros se puede identificar la voz de Cerimedo afirmando «que metieron votos a favor de Nasry Asfura en ciertas urnas; que sacaron votos que no les favorecían; que ya tienen alineadas a las Fuerzas Armadas; y les instruye que no acepten el recuento voto por voto».
Recordó que aunque el Ministerio Público anunció investigaciones y solicitó una pericia al Ministerio Público de Colombia, una resolución de la Corte Suprema de Justicia ordenó suspender estos procesos tras una solicitud de las consejeras del CNE Cossette López y Ana Paola Hall.
También criticó la declaratoria del CNE que proclamó a Asfura como ganador de la contienda presidencial, al sostener que no se contabilizaron la totalidad de las actas ni se procesaron las impugnaciones «violando derechos a candidatos a alcaldes y diputados».
Ochoa acusó además al Congreso Nacional de haberlo sometido a un juicio político y de expulsarlo del CNE debido a las denuncias que presentó, destacando que esta decisión fue respaldada por los partidos Nacional y Liberal.
«El Congreso Nacional en su intento por ocultar esta serie de delitos que en mi carácter de Consejero Propietario denuncié, me condenó con un “juicio político” de inquisición con el voto del Partido Nacional y el Partido Liberal y me expulsaron del CNE para someterme a una vil persecución por el nuevo Fiscal y la Corte del bipartidismo», expresó.
Para cerrar, afirmó que continúa siendo objeto de amenazas de muerte y responsabilizó a los sectores denunciados por cualquier atentado contra su integridad física, cuestionó decisiones relacionadas con la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y exigió que Fernando Cerimedo responda ante la justicia hondureña.
«Cerimedo es un delincuente internacional, filibustero electoral en América Latina, arropado bajo el manto de la impunidad de Donald Trump y se da el lujo de navegar como pirata en nuestros países, pero como no hay crimen perfecto, ya está preso en Bolivia, así como estarán pronto ante el juicio infalible del pueblo los actuales asaltantes del poder y asesinos de la democracia en Honduras: el partido nacional y su aliado el partido liberal, que siguen actuando en impunidad y hoy están privatizando la ENEE», afirmó Ochoa.
«No hay nada oculto entre cielo y tierra«, enfatizó.
Cabe recordar que una serie de audios filtrados de conversaciones a través de WhatsApp, Signal y Telegram, destaparon una operación de injerencia política y corrupción en Honduras, la cual involucra la participación del presidente Nasry Asfura, el líder del Congreso, Tomás Zambrano, la consejera electoral Cosette López-Osorio, la vicepresidenta María Antonieta Mejía y al exmandatario Juan Orlando Hernández, indultado por Donald Trump tras ser condenado a 45 años de prisión por narcotráfico.
Esta revelación fue el resultado de investigación de Diario Red y Hondurasgate, que sacó a la luz el intento de garantizar el retorno de Hernández a la presidencia, con respaldo de Trump y apoyo de sectores vinculados a Israel.
La trama dejó en evidencia un articulación política y económica con la intención de eliminar resistencias internas, condicionar instituciones y reorganizar el control del Estado hondureño.
