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Embajada de Chile en Israel: Cuando la limpieza étnica es normalizada como «hermandad»

"El llamado 'Bosque Eshtaol' fue parte de los esfuerzos del Fondo Nacional Judío y del Estado de Israel por cubrir la destrucción de cientos de aldeas palestinas durante la Nakba. En esa zona, comenzando por la masacre de Deir Yassin en abril de 1948, fueron destruidas y despobladas numerosas localidades palestinas. Por ello, la 'Explanada O’Higgins', lejos de ser 'un mensaje de fraternidad', forma parte de un paisaje de la limpieza étnica de Palestina".

Embajada de Chile en Israel: Cuando la limpieza étnica es normalizada como «hermandad»

Por Xavier Abu Eid, politólogo

Una misión diplomática representa la política exterior de su país. En el caso de Tel Aviv, la política del gobierno chileno parece ser abiertamente la de normalizar la narrativa sionista y desposesión del pueblo palestino.

La decisión política de José Antonio Kast de entregar dicha misión diplomática a uno de los acérrimos representantes del sionismo conservador deja de manifiesto una voluntad de modificar la política de Chile en la región.

Desde la llegada de Gabriel Zaliasnik, él y el equipo de la embajada no han perdido oportunidad de intentar normalizar elementos difíciles de entender desde un punto de vista normativo.

Los esfuerzos del Gobierno chileno por enviar señales de acercamiento a Israel se producen en el contexto del gobierno israelí más radical de su historia. Existe hoy un amplio consenso entre expertos legales y organizaciones internacionales de derechos humanos respecto de la comisión de genocidio en Gaza, donde Israel aún no permite el ingreso de la prensa extranjera y aplica un régimen que organizaciones de derechos humanos han caracterizado como apartheid en el resto de Palestina.

Israel tampoco ha implementado ninguna de las resoluciones de Naciones Unidas sobre la cuestión palestina, los ataques al sur del Líbano así como también su ocupación de territorio sirio. Frente a esta realidad, Chile mantiene silencio a pesar de que muchos de sus socios, incluyendo gobiernos de derechas en Europa, levantan sus voces.

La Embajada de Chile en Israel demuestra que la posición chilena no es siquiera neutral, sino que busca activamente normalizar la narrativa y las políticas anexionistas del Estado de Israel.

El pasado 20 de agosto, día del natalicio de Bernardo O’Higgins, la embajada dio una nueva muestra de ello al publicar en Instagram una imagen que afirma: “En Israel también se honra su legado: La Explanada O’Higgins del Bosque Eshtaol celebra la amistad y fraternidad entre nuestros pueblos”.

Luego, agrega el eslogan: “dos naciones, una historia de valores que nos une”, acompañado de la ubicación “Jerusalén, Israel”.

El llamado “Bosque Eshtaol” fue parte de los esfuerzos del Fondo Nacional Judío y del Estado de Israel por cubrir la destrucción de cientos de aldeas palestinas durante la Nakba. En esa zona, comenzando por la masacre de Deir Yassin en abril de 1948, fueron destruidas y despobladas numerosas localidades palestinas.

Por ello, la “Explanada O’Higgins”, lejos de ser “un mensaje de fraternidad”, forma parte de un paisaje de la limpieza étnica de Palestina. El Fondo Nacional Judío ha sido una de las principales organizaciones que financian la ilegal actividad de colonización en Cisjordania.

En el área del Bosque Eshtaol se encontraban las aldeas palestinas de Ishwa, Islin, Beit Mahsir y Beit Susin.

Cuando Israel ingresó a Naciones Unidas mediante la resolución 273 de 1949, asumió compromisos relacionados con las resoluciones pertinentes sobre Palestina, incluida la resolución 194 sobre los refugiados palestinos. Iniciativas destinadas a cubrir las huellas de las localidades destruidas contradicen ese contexto histórico.

Tampoco es la primera vez que la misión diplomática chilena en Israel se refiere a Jerusalén como parte de dicho país, a pesar de que la resolución 478 del Consejo de Seguridad establece la responsabilidad de los Estados de no reconocer la soberanía israelí sobre la ciudad.

El propio lugar del Bosque Eshtaol nunca formó parte de Jerusalén, sino de territorios incorporados a ella mediante la expansión unilateral posterior a 1967. Pero para la misión de Chile en Tel Aviv, fue una nueva oportunidad para intentar normalizar la ilegal anexión de la ciudad por parte de Israel.

¿Es acaso el tema de Jerusalén, uno de los más importantes en la región, uno que Chile quiera discutir desde un punto de vista sionista? ¿Cuál será el siguiente paso?

La afirmación de que existen “dos naciones, una historia de valores que nos une” también ignora lo que ese parque representa para el pueblo palestino, para los refugiados de esas aldeas e incluso para la narrativa y realidad de los ciudadanos palestinos de Israel, y las disposiciones legales que organizaciones de derechos humanos como Adalah, Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado como discriminatorias, incluidas restricciones relacionadas con la conmemoración de la Nakba, que recuerda la expulsión y limpieza étnica de palestinos en 1948.

En la presentación de sus cartas credenciales, el embajador Zaliasnik se declaró frente a las cámaras como un “orgulloso sionista”, entre otras expresiones que reflejan una identificación explícita con la narrativa política del Estado de Israel. La Cancillería chilena, aparentemente, no consideró necesario corregir a su representante respecto de los límites de su activismo político.

Esto se refleja ahora, en el uso del natalicio de Bernardo O’Higgins para presentar un mensaje que podría provenir de la propaganda del Fondo Nacional Judío, más que de una embajada chilena.

La comunidad palestina en Chile, una de las más numerosas fuera del mundo árabe y que claramente no es considerada por el gobierno de Chile, conoce bien las consecuencias de estas políticas. La unilateral expansión de Jerusalén y la aplicación de la llamada “ley del ausente”, utilizada para expropiar propiedades palestinas, afectaron también a ciudadanos chilenos de origen palestino.

Por ello, vale la pena preguntar cuáles son los “valores que nos unen” entre el gobierno de Israel y el gobierno de Chile. La ocupación de Palestina, la impunidad frente a los ataques contra civiles palestinos, las disposiciones legales discriminatorias y el genocidio en Gaza describen una realidad en la que hablar de una “unión de valores” implica decidir qué políticas se está dispuesto a normalizar.

En un solo post de redes sociales, Chile ignoró sus obligaciones frente relevantes resoluciones de Naciones Unidas y los crímenes cometidos contra el pueblo palestino.

Es un elemento más que Chile debería considerar al evaluar las consecuencias de los mensajes que transmite a través de su política exterior.

Xavier Abu Eid es politólogo con maestrías en diplomacia y mediación en procesos de paz. Es doctor en Religión, Teología y Estudios de Paz del Trinity College Dublin. Fue asesor del equipo negociador palestino durante el proceso de paz con Israel.

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