La Gran Logia de Chile y la Gran Logia Femenina de Chile encabezarán este sábado una nueva versión de Fraternitas de la República, convocada bajo el lema “Unidad, Sabiduría y Progreso”. El encuentro busca recuperar el diálogo y la amistad cívica en un escenario marcado por la polarización. En paralelo, la Gran Logia Mixta de Chile denunció que no fue considerada en la convocatoria y aseguró que no ha recibido una explicación formal sobre las razones de su exclusión.
En un momento que la propia masonería chilena define como clave para el reencuentro nacional, las principales autoridades masónicas del país volverán a reunirse este sábado 5 de septiembre en el Gran Templo de la Gran Logia de Chile para una nueva edición de Fraternitas de la República.
La ceremonia, fijada para las 11:00 horas, tendrá como eje el lema “Unidad, Sabiduría y Progreso” y será encabezada conjuntamente por la Gran Logia de Chile y la Gran Logia Femenina de Chile, en el marco de las celebraciones de Fiestas Patrias.
La convocatoria contempla la participación de representantes de los poderes del Estado, las Fuerzas Armadas, el mundo académico, sindicatos y gremios organizacionales. El propósito declarado es generar un espacio de encuentro y tender puentes frente a las diferencias que, según los organizadores, han contribuido a profundizar la polarización del país.
Pero mientras la convocatoria pone el acento en la unidad y el diálogo, una controversia dentro del propio mundo masónico acompaña la realización de la ceremonia.
El llamado a recuperar la “amistad cívica”
El Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Juan Eduardo Urrutia Bordagaray, adelantó que uno de los principales énfasis de esta edición de Fraternitas será la necesidad de recuperar la capacidad de diálogo en la sociedad chilena.
“Cuando el país pierde su capacidad de dialogar, pierde su esencia para entenderse”
La frase sintetiza el espíritu que los organizadores buscan imprimir al encuentro: un espacio laico y republicano orientado a promover el respeto, la convivencia y la paz social.
La institución presenta la ceremonia como una instancia destinada a reunir a actores provenientes de distintas áreas de la vida nacional, en un intento por poner el diálogo por encima de las diferencias políticas, sociales e institucionales.
El planteamiento adquiere especial relevancia en un escenario nacional atravesado por fuertes niveles de confrontación política y social, donde la apelación a la convivencia democrática se ha convertido en un eje recurrente del debate público.
Sin embargo, el concepto de unidad enfrenta una controversia dentro del propio universo de organizaciones masónicas.
La Gran Logia Mixta denuncia que quedó fuera
La Gran Logia Mixta de Chile comunicó a sus autoridades internas que no fue considerada en la celebración de Fraternitas organizada por la Gran Logia de Chile.
En un comunicado dirigido a sus venerables maestros, integrantes del Consejo de la Orden y delegados regionales, la organización señaló que había participado anteriormente en esta instancia, a la que definió como un espacio de “encuentro y fraternidad masónica”.
La denuncia apunta precisamente a una ausencia que contrasta con el lema escogido para la nueva versión del encuentro.
Según el documento, la Gran Logia Mixta no recibió una comunicación formal informando la decisión ni las razones que la fundamentan.
“Simplemente, nuestra Gran Logia no fue incluida en la convocatoria correspondiente”, sostiene el comunicado.
La organización, encabezada por su Gran Maestra, Ana Victoria Meza Manonellas, evita atribuir una causa definitiva a la decisión y advierte expresamente que no corresponde adelantar conclusiones mientras no exista una explicación oficial.
El comunicado menciona, como eventuales hipótesis, un posible cambio de orientación en las relaciones entre las distintas obediencias bajo la nueva administración de la Gran Logia de Chile o la eventual relación con dificultades internas que la propia Gran Logia Mixta enfrentó durante el último tiempo y que alcanzaron conocimiento público. Pero subraya que ninguna de esas posibilidades ha sido confirmada oficialmente.
Una contradicción en el centro del debate
La situación introduce una paradoja política y simbólica en torno a Fraternitas.

El encuentro ha sido presentado como una instancia para superar las diferencias y promover el entendimiento, mientras una organización masónica que anteriormente participó de esta actividad afirma haber quedado fuera sin recibir una explicación institucional.
La propia Gran Logia Mixta formula esa contradicción en términos de principios.
En su comunicado sostiene que la fraternidad masónica adquiere sentido precisamente cuando es capaz de sobreponerse a las diferencias y a las circunstancias contingentes, privilegiando aquello que une.
El planteamiento deja abierta una pregunta sobre el alcance de la convocatoria de este año: ¿hasta dónde llega el llamado a la unidad cuando existen diferencias entre las propias organizaciones que integran el paisaje masónico chileno?
Por ahora, no existe en los antecedentes disponibles una respuesta oficial de la Gran Logia de Chile sobre las razones por las cuales la Gran Logia Mixta no fue incorporada a la convocatoria.
“La fraternidad no depende de una invitación”
Pese a manifestar su molestia, la Gran Logia Mixta ha optado por un tono institucional y de prudencia.
La organización señala que continuará desarrollando una política de diálogo, respeto, apertura y construcción de relaciones fraternales con las distintas potencias masónicas.
El mensaje enviado a sus autoridades internas también busca evitar una escalada pública de la controversia. La Gran Logia Mixta pide transmitir tranquilidad, prudencia y unidad, mientras concentra sus esfuerzos en fortalecer su propia institucionalidad y recuperar la armonía interna.
Su declaración termina con una definición que adquiere especial significado frente a la exclusión denunciada:
“La fraternidad que profesamos no depende de una invitación ni de una circunstancia particular”.
La frase funciona como una respuesta política y simbólica a la situación: aun cuando la organización afirma haber sido excluida de un encuentro que considera parte de la tradición de fraternidad masónica, sostiene que continuará promoviendo esos principios.
Un encuentro con una pregunta abierta
Fraternitas de la República llega este año con una agenda centrada en uno de los conceptos más invocados en la política chilena reciente: el diálogo.
La presencia anunciada de autoridades de distintos poderes del Estado, Fuerzas Armadas, academia, sindicatos y gremios busca proyectar una imagen de encuentro transversal en vísperas de una nueva celebración de Fiestas Patrias.
Pero detrás de esa convocatoria permanece una discusión menos visible: la relación entre las distintas obediencias masónicas y los límites de la unidad que el propio encuentro proclama.
Por ahora, la Gran Logia Mixta de Chile no atribuye intenciones a la decisión ni establece una causa para su exclusión. Su posición oficial es que no ha recibido una explicación formal y que cualquier interpretación sobre las razones corresponde, de momento, al terreno de las hipótesis.
Así, Fraternitas 2026 se desarrollará con un doble mensaje: hacia el exterior, un llamado a recuperar la amistad cívica y superar la polarización; hacia el interior del mundo masónico, una controversia que vuelve a poner a prueba el significado concreto de la palabra unidad.
El Ciudadano
