Las imágenes y conexiones documentadas entre el operador argentino Fernando Cerimedo con el entorno de la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, el mandatario chileno, José Antonio Kast y otros líderes de derecha latinoamericana, revelan una red de influencias en el escenario político de la región.
Carlos Díaz-Rosillo, exdirector de Política Pública de Seguridad Nacional de la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump y director del Centro Adam Smith para la Libertad Económica y quien pagó US$45 mil a Fujimori por participar en conferencias en Miami, insiste en definirse únicamente como «amigo» de la mandataria peruana, evitando cualquier calificación que sugiera un rol de asesor o consejero. Sin embargo, su patrón migratorio hacia Lima contradice esa versión: desde abril de 2024 hasta agosto de 2026 acumuló 15 visitas al país, con una clara escalada que pasó de tres días en 2024 a 60 días en lo que va de 2026, concentrados mayoritariamente durante la campaña presidencial.
«Yo he ido al Perú para acompañar a mi amiga y darle consejos. Y lo he dicho públicamente: cuando me pedía un consejo se lo daba con mucho gusto, y cuando no me lo pedía, también se lo daba, porque soy súper directo y siempre digo lo que pienso», explicó el cubano-estadounidense al ser consultado por el diario La República, en un intento por despejar las sospechas sobre su verdadera función en el entorno dela actual presidenta peruana.
El entramado de relaciones se complica cuando aparece el nombre de Fernando Cerimedo, el operador político de la ultraderecha quien se encuentra detenido en Bolivia desde el pasado 18 de agosto, donde enfrenta hasta el momento cuatro causas incluyendo la de femicidio en grado de tentativa en contra de su expareja Nadia Beller; legitimación de ganancias ilícitas; violencia intrafamiliar.
Beller no solo denunció como responsable del atentado, sino que reveló que Cerimedo le confesó estar vinculado con Keiko Fujimori y otros candidatos presidenciales de la derecha latinoamericana, empleando cuentas artificiales y campañas de desprestigio por redes sociales y medios tradicionales contra los rivales de sus clientes
Las pruebas fotográficas resultan contundentes para respaldar los nexos y la influencia de Cerimedo en Latinoamérica, De hecho, una imagen fechada el 22 de marzo de 2023 en Buenos Aires muestra al consultor argentino junto a Frank Zimmerman y Carlos Díaz-Rosillo, demostrando que el «amigo» de la presidenta peruana conocía al operador antes de su primera llegada a Lima en 2024.
A pesar de esta evidencia, Díaz-Rosillo ha optado por minimizar cualquier vínculo. Consultada su relación con Cerimedo, el director del centro Adam Smith declaró: «No, no soy su amigo. ¿Qué sí conozco a Fernando Cerimedo? Claro que conozco (a Cerimedo), pero no tengo ninguna relación cercana con él. Ni en lo personal, ni en lo comercial, ni en lo académico». Sin embargo, fuentes cercanas consultadas por La República han revelado que el propio Díaz-Rosillo ha admitido a su amigos en privado haber «coincidido tres o cuatro veces con Cerimedo», una confesión que contrasta con su intento público de distanciamiento.
Las fotografías de Cerimedo con Fujimori
La fotografía obtenida por el medio citado durante una gala realizada el pasado 10 de febrero en Mar-a-Lago, la residencia vacacional de Donald Trump, en Palm Beach, Florida, resulta particularmente reveladora: Keiko Fujimori aparece rodeada de Damián Valenzuela —amigo de Díaz-Rosillo—, de Andrés «Andy» Rivas —socio de Cerimedo y representante en Uruguay del Centro Adam Smith—, y de espaldas se encuentra el propio consultor argentino conversando con la entonces candidata a la presidencia de Perú. Esta imagen desmiente cualquier intento de negar la cercanía entre todos los actores involucrados en esta red regional.
El día de la juramentación presidencial, el 28 de julio, coincidieron en Lima Damián Valenzuela, Carlos Díaz-Rosillo y Fernando Cerimedo, junto a otro invitado especial: Javier Negre, socio de Cerimedo con quien fundó el periódico digital ‘La Derecha Diario’, medio que realizó una intensa campaña a favor de Fujimori. Consultado sobre Negre, Díaz-Rosillo respondió evasivamente: «Lo he visto dos o tres veces, siempre en un contexto social, pero no tengo ninguna relación o ningún contacto con él».
Lo que hace más sospechoso este entramado es el patrón que se repite en otros países de la región. Cerimedo ha sido fotografiado con candidatos o presidentes de derecha como el hondureño Nasry Asfura, el chileno José Antonio Kast y el boliviano Rodrigo Paz, quienes también aparecen retratados con Carlos Díaz-Rosillo.

La sombra de Cerimedo en las elecciones de Latinoamérica
Esta coincidencia sugiere la existencia de una red de contactos organizada que conecta al operador argentino con figuras políticas clave del conservadurismo latinoamericano, todas ellas vinculadas al centro Adam Smith y su director.
La expareja de Cerimedo, Nadia Beller, ha proporcionado información clave sobre el modus operandi del argentino, señalando que en cada país instalaba un equipo que trabajaba para él durante las elecciones. En el caso concreto de Perú, los antecedentes sugieren que contrató a ciudadanos argentinos para organizar una oficina durante las presidenciales, lo que evidencia una estructura organizada más allá de simples encuentros fortuitos.
Según planteó La República, lo más seguro es que Fernando Cerimedo no actuaba por su cuenta sino que «estaba al servicio de alguien muy poderoso y con mucho dinero, quizás a las órdenes de una organización secreta, probablemente de inteligencia, especializada en sabotajes en el extranjero» y justamente por eso, «todos lo niegan»
