La tasa de desocupación alcanzó su nivel más alto desde junio de 2021, mientras las personas ocupadas disminuyeron en 16.292 en un año. El escenario golpea al Gobierno de José Antonio Kast, que asumió con el compromiso de reactivar la economía y generar empleo.
El mercado laboral chileno continúa mostrando señales de deterioro. Según el INE, la tasa de desocupación llegó al 9,5% durante el trimestre mayo-julio de 2026, con un aumento de 0,8 puntos porcentuales en doce meses. Las personas desocupadas crecieron 10,4% y el número de ocupados cayó 0,2%. En paralelo, el Presidente José Antonio Kast reconoció que su administración todavía no ha logrado solucionar el problema del desempleo.
El dato llega a seis meses del inicio del actual Gobierno y en medio de un escenario económico marcado por la caída de la actividad registrada en julio y por la presión sobre el Ejecutivo para transformar sus anuncios de crecimiento e inversión en empleos efectivos.
El desempleo vuelve a acercarse al 10%
La cifra entregada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) confirma la persistencia de las dificultades del mercado laboral chileno. Durante el trimestre móvil mayo-julio de 2026, la tasa de desocupación alcanzó el 9,5%, un aumento de 0,8 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior.
Se trata, además, del nivel más alto registrado desde junio de 2021, cuando todavía se sentían con fuerza los efectos de la pandemia sobre la actividad económica y el empleo.
El deterioro no se explica simplemente porque haya más personas buscando trabajo. El INE informó que la fuerza de trabajo aumentó 0,7% en doce meses, mientras que la cantidad de personas ocupadas disminuyó 0,2%. Como consecuencia, las personas desocupadas aumentaron 10,4%.
En términos absolutos, el resultado equivale a 981.044 personas desocupadas, dentro de una fuerza laboral de aproximadamente 10,3 millones de personas.
El dato adquiere especial relevancia porque, de acuerdo con el INE, esta es la primera vez en la serie histórica —excluyendo el período de pandemia— que se registra una disminución interanual de las personas ocupadas. La caída alcanza a 16.292 puestos de trabajo en doce meses.
Kast reconoce que el problema sigue sin solución
El escenario laboral también representa un problema político para el Gobierno. A seis meses de asumir La Moneda, el Presidente José Antonio Kast reconoció que su administración todavía no ha logrado solucionar el desempleo.
“No hemos podido solucionar el problema del desempleo”, señaló el Mandatario, al referirse al escenario laboral del país. Al mismo tiempo, defendió la idea de que Chile se encuentra en una etapa de “recuperación y esperanza”. La declaración adquiere especial relevancia frente a una de las principales promesas asociadas al programa económico del actual Gobierno: recuperar el crecimiento y generar las condiciones para aumentar el empleo.
El problema es que, por ahora, los datos oficiales no muestran una recuperación suficiente del mercado laboral. El propio Gobierno ha impulsado iniciativas como Modo Empleo, orientadas a estimular la contratación y conectar a trabajadores con oportunidades laborales. Sin embargo, el desafío sigue siendo transformar esas medidas y los anuncios de inversión en puestos de trabajo estables y sostenibles.
Mujeres enfrentan una tasa de desempleo de 10,3%
La situación tampoco afecta de la misma manera a hombres y mujeres. Entre las mujeres, la tasa de desocupación alcanzó el 10,3%, con un incremento de 0,6 puntos porcentuales en doce meses. La fuerza de trabajo femenina aumentó 1,7%, mientras que las mujeres ocupadas crecieron 1,0%.
Entre los hombres, en tanto, la tasa de desempleo llegó al 8,9%, aumentando un punto porcentual durante el mismo período. El contraste resulta significativo: mientras la tasa de desempleo femenina se mantiene por sobre el 10%, la masculina se encuentra 1,4 puntos por debajo.
El INE informó además que las personas desocupadas aumentaron tanto entre hombres como entre mujeres, aunque por razones distintas. En el caso de los hombres, los desocupados crecieron 12,9%, mientras que entre las mujeres el aumento fue de 7,6%.
La informalidad también aumenta
Otro elemento que complejiza el escenario es el comportamiento del empleo informal. La tasa de ocupación informal llegó al 26,5%, aumentando 0,5 puntos porcentuales en doce meses. Entre las mujeres alcanzó 28,3%, mientras que entre los hombres llegó a 25,1%.
Esto significa que el problema laboral no se limita solamente a quienes no encuentran empleo. También existe un desafío relacionado con la calidad y estabilidad de los puestos de trabajo disponibles.
De hecho, mientras el empleo formal muestra retrocesos en algunos sectores, el empleo informal aumentó 1,6% en doce meses, impulsado exclusivamente por las mujeres. Entre las actividades que explicaron este incremento aparecen transporte y servicios administrativos y de apoyo.
Un mercado laboral que lleva meses bajo presión
El 9,5% tampoco constituye un fenómeno aislado. La tasa de desempleo había llegado al 9,4% durante el trimestre abril-junio de 2026 y también había registrado un 9,4% en marzo-mayo. De acuerdo con las cifras disponibles, Chile acumula además 43 meses consecutivos con una tasa de desempleo superior al 8% y cuatro períodos por encima del 9%.
La magnitud del problema también aparece en la duración de la búsqueda de empleo. Datos publicados a partir de la nueva dimensión incorporada por el INE muestran un tiempo promedio de desocupación de 8,1 meses, mientras el organismo comenzó desde este trimestre a incorporar de manera sistemática la medición de la desocupación de larga duración, correspondiente a quienes llevan 12 meses o más buscando trabajo.
El empleo enfrenta además una economía debilitada
El escenario laboral coincide con señales preocupantes provenientes de la actividad económica. En julio, el Imacec registró una caída de 1,5% en doce meses, su peor resultado en más de tres años. La contracción estuvo marcada principalmente por la minería y la producción de bienes, mientras también retrocedieron los servicios.
La combinación de menor actividad y deterioro del empleo constituye uno de los principales desafíos para la estrategia económica del Gobierno. La apuesta oficial apunta a acelerar la inversión, reducir trabas regulatorias y generar condiciones para aumentar la contratación. Pero el punto crítico será comprobar si esas medidas logran traducirse en nuevos puestos de trabajo y no solamente en anuncios de proyectos o expectativas de crecimiento.
La promesa de crecimiento enfrenta su primera gran prueba
A seis meses de iniciado el Gobierno de José Antonio Kast, el desempleo se transforma así en uno de los indicadores más incómodos para La Moneda.
El Ejecutivo puede argumentar que heredó problemas estructurales del mercado laboral y que la creación de empleo responde a factores que requieren tiempo para reaccionar. También puede apuntar a factores externos y a la debilidad de determinados sectores económicos.
Pero existe una diferencia entre explicar el problema y resolverlo. Con un desempleo de 9,5%, casi un millón de personas sin trabajo y una caída interanual de los ocupados, la promesa de recuperar el empleo enfrenta ahora una prueba concreta: lograr que el crecimiento deje de ser una expectativa y comience a traducirse en puestos de trabajo.
El propio Presidente lo reconoció: su Gobierno todavía no ha logrado solucionar el problema del desempleo. Y mientras La Moneda habla de recuperación, las cifras del mercado laboral siguen contando una historia bastante más difícil.
El Ciudadano
