Santiago amaneció con un murmullo de madera y cuerdas. Quien busque el rasgueo filoso que definió el underground nacional de fines de los noventa se encontrará ahora con un territorio distinto, pulido a fuego lento. Hernán Edwards decidió bajar las revoluciones para observar el paisaje desde una ventana más íntima.

El trayecto hasta aquí no es menor. De la rabia sónica con Los Ex a la fusión de folclore y punk al frente de Los Borne, Edwards ha caminado por la vereda de los exploradores inquietos. Sin embargo, su alter ego – H. Edwards – responde a otra necesidad: desprenderse de la armadura eléctrica para dejar que la voz y la guitarra acústica lleven la batuta.
De la habitación en Santiago a las perillas en California
Entre junio de 2025 y marzo de 2026, una habitación casera en la capital funcionó como laboratorio. Allí se gestó Sparks of Light, un compendio de ocho piezas que esquiva la densidad urbana para buscar luz. El matiz analógico lo aportan los sintetizadores que se colan entre los acordes, dibujando atmósferas psicodélicas sin romper el tono contemplativo.
Para vestir el formato solitario, se sumó una red de aliados locales: Patricio Rojas en el contrabajo, Felipe Greene como batería, Daniela Jarpa en coros, Matías Zegers en teclados y Paulina Mühle-Wiehoff aportando las líneas de chelo. La arquitectura sonora cruzó fronteras durante el proceso técnico, dividiendo aguas entre los estudios de Claudius Rieth en Barcelona y la intervención del ingeniero Callum Barter desde Los Ángeles para el sencillo «Before I Go».
Gratitud frente a la tormenta
El resultado no apela a la nostalgia ni a las fórmulas de banda. Sparks of Light opera como una bitácora de resiliencia, un registro de supervivencia cotidiana grabado desde el afecto y la templanza. Edwards asume el rol de cantautor despojado de pretensiones, concentrando su atención en la búsqueda de sentido ante la complejidad actual.
El álbum ya se encuentra disponible en las principales plataformas de streaming, abriendo una ruta de madurez donde el silencio vale tanto como la nota ejecutada.
Fuente: Revistadelosjaivas.com.
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