Transformar el miedo en armonía: la noche clandestina de 1979 que volvió a sonar en Osorno

La obra poético-musical "La Vigilia" , nacida en la clandestinidad de Osorno en 1979 desde la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, reapareció en el Auditorio Enrique Valdés de la Universidad de Los Lagos. Un casete doméstico rescató del silencio esta creación que transformó el miedo en canto y memoria viva.

Transformar el miedo en armonía: la noche clandestina de 1979 que volvió a sonar en Osorno

Crónica: «Transformar el miedo en armonía», la noche clandestina de 1979 que volvió a sonar en Osorno

Por Cristina Patricia Añasco Hinostroza

Periodista

Afiche oficial de la reactivación artística de «La Vigilia», obra poético-musical de Osvaldo Torres impulsada por la Corporación Pilmaiquén, la Unidad de Cultura, Memoria y Derechos Humanos y la Universidad de Los Lagos.

Nacida desde la búsqueda de los Familiares de Detenidos Desaparecidos y ensayada en secreto, la obra poético-musical “La Vigilia” reapareció en el Auditorio Enrique Valdés de la Universidad de Los Lagos para demostrar que el canto le ganó al olvido. Esta es la historia de cómo un casete doméstico rescató del silencio a quienes transformaron el dolor en canto.

Acto I: El murmullo en la leñera

En el Osorno de 1979 no había afiches en las calles ni anuncios en los diarios. La represión apretaba y la cesantía se disfrazaba bajo los planes de empleo mínimo. Sin embargo, en el subterráneo de la Radio La Voz de la Costa (FREDER), un espacio que habitualmente servía de leñera y refugio, se preparaba algo distinto. La invitación no se escribió en ningún papel: circuló de boca en boca, en voz baja, entre estudiantes de confianza y mujeres de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.

A los asistentes les dijeron que era una peña. En la puerta, un grupo de jóvenes vigilaba que no entrara ningún desconocido, mientras en el fondo se repartía sopaipillas y navegado para espantar el frío y el susto.

“Vivíamos y dormíamos con el miedo… Al menos a mí creo que siempre me acompañó, sólo que aprendí a convivir con él. El miedo sólo se perdía cuando estábamos juntos y cantábamos” rememora Nero Fuentes, quien a sus 20 años coordinó la logística de aquella velada sin saber que estaba gestando un hito de resistencia.

Incluso entre la gente adulta de las organizaciones clandestinas hubo advertencias «paternales» para suspender la función por lo peligroso de la jugada. Pero la rebeldía juvenil pudo más. Cuando la peña llegaba a su fin, los instrumentos cambiaron de tono. No era una cantata académica tradicional; era un monólogo poético con estructura de tragedia griega, coros y la carta desgarradora de una mujer que buscaba a su compañero. Esa noche nacía La Vigilia.

Acto II: El susurro que sobrevivió en la cinta

Pasaron 47 años. Aquellos jóvenes de 20 años hoy peinan canas, viven repartidos entre Uruguay, Rancagua y el sur de Chile, y sus profesiones se consolidaron en las aulas y las salas de redacción. No quedaron partituras impresas ni fotos de aquella noche. Lo único que sobrevivió a casi medio siglo de olvido fue un casete analógico Sony ZX60, rotulado con lápiz pasta: “PEÑA FREDER OSORNO 1979”.

El registro que sobrevivió al tiempo: cassette Sony ZX60 rotulado a mano «Peña FREDER Osorno 1979», rescatado para la reconstrucción de la obra.

El músico y periodista Marcelo Zurita estaba en el campo, plantando naranjos en Uruguay, cuando se puso los auriculares para escuchar la digitalización de esa cinta.

“Escuchar esa pieza directo del casete fue como abrir un paisaje sonoro guardado. Podía oír el ambiente de la peña, los llantos de guagua, las toses, las voces del público y finalmente a la gente aplaudiendo a rabiar por varios minutos… Terminabas inevitablemente derramando un lagrimón. Me tuve que afirmar en la pala. La tierra no calla, no puede callar” relata Zurita.

Trabajo de arqueología sonora: edición digital y limpieza de frecuencias del cassette de 1979 por Juan Carlos Lemarie para rescatar la partitura y los textos originales de «La Vigilia».

En el estudio de sonido, cada frecuencia limpia devolvió una nota, un acorde y una palabra.

Corte Cantata DDHH 1979.mp3

Fragmento rescatado de la grabación analógica original de «La Vigilia» en la Radio La Voz de la Costa (FREDER): «Todas las palomas reclaman respuesta, todas las palomas juntas son el pueblo… Si vivió o si muere, vayan respondiendo…»

Acto III: Velar por el otro en el presente

Hoy, la luz volvió a encenderse para La Vigilia. Para Ivette Sovier, recitadora e intérprete que tenía apenas 20 años la noche del estreno clandestino, volver a ponerse el vestuario negro y tomar el bombo y el charango trasciende la simple nostalgia.

“Es decirle a la historia: aquí estamos todavía. No es solo música, es memoria viva, es volver a nombrar a quienes no están para sanar juntos. Cuando no había diario, ni tele, ni justicia que lo hiciera, fue transformar el miedo en armonía. El canto le ganó al olvido” afirma Sovier.

Memoria viva en el escenario: el elenco original de «La Vigilia» durante su emotiva presentación en el Auditorio Enrique Valdés de la Universidad de Los Lagos (Raul Snow)

Memoria viva en el escenario: el elenco original de «La Vigilia» durante su emotiva presentación en el Auditorio Enrique Valdés de la Universidad de Los Lagos (Raul Snow)

El reestreno de esta jornada en el Auditorio Enrique Valdés de la Universidad de los Lagos no buscó ser una mirada al museo, sino una provocación al Chile de hoy. Como señala Sarita Kramm, presidenta de la Corporación de Derechos Humanos Pilmaiquén, la obra se instala en una triple temporalidad:

“Parafraseando a Rancière, el arte es el reparto de lo sensible y un espejo de lo que queremos construir. Respecto al pasado, esta obra puso en el tapete lo urgente a riesgo de sus vidas; en el presente, nos permite disputar la narrativa e ir en contra del negacionismo que le hace daño a la sociedad; y hacia el futuro, busca educar para darle cuerpo creativo al «Nunca Más».

El reencuentro de la comunidad y las nuevas generaciones con la obra poético-musical en Osorno

Casi cincuenta años después de haber cantado en voz baja para no ser descubiertos, el elenco de La Vigilia volvió a subir al escenario para demostrar que la memoria no se jubila, y que cuando algo es injusto, reunirse a cantar sigue siendo la forma más pura de estar juntos.

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