Por Dago Pérez Videla, hijo de Lumi Videla y Sergio Pérez
Chile, 14/Sept/2026
Tengo en mi poder tu carta publicada por un conocido medio noticioso nacional, de alcance internacional. Qué patético eres Krassnoff, cuánto cinismo e hipocresía, pero sobre todo cuánta cobardía y maldad hay en tu última carta.
Esa mezcla de psicopatía extrema y perversidad consciente que te caracteriza y que todavía te hace seguir sosteniendo una podrida historia paralela a los hechos y la realidad, que ya nadie cree y que tus mil años de condena, sepulta.
Continúas con ese añejo libreto del tiempo de la dictadura de tu general Satán, todo para justificar burdamente tus crímenes. Si ni con tus novelas de ficción alcanzó para seguir con el engaño, ¿por qué sigues cobardemente negando lo que hiciste, Krassnoff?
Tienes aún la capacidad de vomitar tu odio por nosotros, pero no eres capaz de reconocer todo lo que le hiciste a mi familia: secuestro, torturas, ejecución de mi madre y la desaparición de mi padre. De hecho, sabes perfectamente lo que hicieron con su cuerpo y todavía lo callas.
En cuanto al punto a), la denominación como criminal de lesa humanidad, es casi un eufemismo para ti, mejor te queda: genocida de la humanidad o criminal en contra de la humanidad. Si, eres un peligro para la vida.
En cuanto al punto b), en el hotel-cárcel donde resides, están los uniformados responsables de miles de secuestros, torturas, violaciones, ejecuciones políticas, desapariciones, inhumaciones y exhumaciones ilegales de cuerpos. Entre otros crímenes en contra de la humanidad, así queda más claro.
En cuanto al punto c), eres perverso, pero a la vez infantil o senil más bien, pues quien podría creer que por “orejeros”, un criminal como tú va a estar condenado a mil años de prisión por Tribunales que se basaron en diferentes investigaciones de décadas, donde muchos de tus uniformados confesaron y te recuerdan perfectamente. No pasaste desapercibido Krassnoff, incluso hasta ahora insistes en ser recordado.
De hecho, serás recordado como Príncipe del Terrorismo de Estado y Capitán del Horror. Como el que, delirante y lleno de malicia, se autoproclamó como “defensor de los Derechos Humanos” que aniquiló.
Además, te la das de “valiente soldado” y nunca destacaste en la calle, más bien resguardado en tu cuartel clandestino con los prisioneros y torturados. Dándotelas de valiente, pero en los interrogatorios eso sí. Porque con el Miguel de verdad, el 5 de octubre, a la primera ráfaga saliste apretando, así que no inventes, en igualdad de condiciones se te mojaba el uniforme, como a la mayoría de tus camaradas.
¿Y de qué honores hablas? Eres una gran mentira con grado de oficial, que hasta ahora no se atreve a decir la verdad, ni a asumir sus crímenes. Tan valiente para justificarlos y tan cobarde para confesarlos. Ni 20 años de cárcel lograron hacerte hombre, sólo un espejismo para los que todavía te creen.
Ahora, yo sí sé lo que significa que hayas recibido esa medalla de la dictadura que mencionas, significa que destacaste como el más cruel, el más sanguinario y el más despiadado. Pero en ningún caso como el más “valiente” soldado, teniente, capitán, oficial, brigadier o lo que sea.
Incluso, tienes esa caradura propia de un psicópata al hablar de los “millonarios gracias a ti”. Siendo que estás recibiendo una pensión de más de 3.7 millones de pesos al mes (sin contar lo que te deben pasar por debajo), por ser un asesino serial preso, pero de uniforme y con medalla. O sea, son 45 millones al año multiplicado por 20, sin contar el costo por cada preso de la excárcel Punta Peuco, lo que no está trasparentado.
Todo eso, por lo menos, gasta el estado de Chile en ti, que eres el victimario que reclama por las reparaciones a las víctimas. Siendo que eres tú el verdugo millonario que con dinero ensangrentado y sucio, has vivido más de 50 años y has mantenido a quienes te rodean, quienes como vampiros han vivido de la sangre de nuestros mártires. Como adoradores de la sangre y el oro.
Y es tal tu soberbia, príncipe de las tinieblas, que llegas a decir que no necesitas ni perdón, ni misericordia. Pues que así sea. Ruego entonces, porque Dios Todopoderoso escuche que desde la tierra, la sangre derramada de mis padres y de todos los compañeros y compañeras, clama por justicia.
Ruego entonces, porque Dios Todopoderoso envíe a un Ángel Vengador y te ajusticie. Y así seas devuelto al infierno donde perteneces y sigas pagando tus crímenes por los siglos de los siglos.
Dago Pérez Videla, hijo de Lumi Videla y Sergio Pérez
Chile, 14/Sept/2026
