El 21 y 22 de Septiembre de 1974, los militantes del MIR que resistían a la dictadura de Pinochet, Lumi Videla y Sergio Pérez, fueron secuestrados por agentes de la DINA en Santiago de Chile.
El Chico Pérez, Sergio Alfredo Pérez Molina, nació el 1° de febrero de 1943, en Chañaral. Sus padres, Mireya Molina y el destacado profesor normalista Eduardo Pérez, fueron muy comprometidos socialmente.
Cuando pequeño sufrió asma crónica, por lo que pasó mucho tiempo en cama, donde se entretenía leyendo todo lo que podía, en especial historia. Eso no impidió que desde niño fuera inquieto, temerario, como solidario y de muy buen humor.
Estudió en el Liceo Coeducacional de Coronel, donde comenzó con sus primeras luchas reivindicativas, que resultaron en la creación del Centro de Alumnnos. Desde muy joven el Chico Pérez, prefirió claramente la acción política a la discusión política.
Fue bombero de la cuarta compañía de Schwagger y usó la casaca característica por mucho tiempo. Antes de cumplir los 18 años ingresó a la Universidad de Concepción a la carrera de Historia y milita en las Juventudes Socialistas a la cuál renuncia luego, para posteriormente integrar la Vanguardia Revolucionaria Marxista.
En 1965, con diferentes integrantes de movimientos revolucionarios, populares e intelectuales, funda el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), donde pronto se destaca por su capacidad organizativa como por sus cualidades en la acción directa. Más adelante sirve de avanzada del MIR en la capital, donde continúa sus estudios de Historia en el Instituto Pedagógico. Es allí donde conoce a Lumi Videla.
Lumi Videla Moya, nació el 11 de febrero de 1948 en la comuna de Providencia, hija mayor del matrimonio de los profesores de izquierda, Luz Moya y Lautaro Videla, quienes tuvieron dos hijos en su breve relación.
Fue una niña siempre inquieta, vivaz y desde la adolescencia se comprometió con las luchas sociales que se desarrollaban en los años sesenta. Estudió en el Liceo Darío Salas, militó en las Juventudes Comunistas y fue una destacada estudiante.
Ingresó recién cumplidos los 17 años al Instituto Pedagógico a estudiar Filosofía, donde conoció a Sergio Pérez, que había llegado desde Concepción.
Lumi, pronto comenzó su militancia en el MIR y se casó con Sergio, con quién a principios de 1970 tuvieron su único hijo, Dago. Fueron una pareja de jóvenes revolucionarios muy conocida y respetada en el Pedagógico.
Al egresar, Lumi Videla, comenzó a hacer clases de Filosofía en el Liceo 7 de niñas de Providencia, a la vez que entra a estudiar la carrera de Sociología, la que pudo cursar hasta tercer año.
Después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, decidieron con Sergio dejar a Dago al cuidado de la familia materna de ella. Pues ambos habían resuelto quedarse y no buscar asilo, para entrar de lleno a las tareas de reorganización y de resistencia a la dictadura, sin arriesgar a su hijo.
En 1974, en la clandestinidad, Sergio con Lumi asumen la nueva Dirección de Organización del MIR, porque la anterior había sido desmantelada por la represión militar. Hasta que el 21 de septiembre de ese año secuestran a Lumi, cerca de la casa de seguridad de ambos en la comuna de San Miguel.
Producto de una delación, fue identificada y capturada en calle Gran Avenida por un comando de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que estaba bajo la órdenes del oficial de ejército, posteriormente identificado como el teniente Krassnoff Martchenko.
Al día siguiente, el 22 de septiembre de 1974, conociendo el riesgo que corría y en un desesperado intento por no abandonarla, Sergio Pérez ingresa a la casa de seguridad armado con su pistola y una granada, donde ya lo esperaban los agentes de la DINA con una emboscada, quienes logran reducirlo disparándole en una pierna.
Posteriormente, es llevado herido al centro de detención clandestino conocido como “Cuartel Ollagüe” ubicado en calle José Domingo Cañas, en el que ya estaba Lumi Videla. Allí lo torturan de manera especialmente brutal y cruel.
Le reventaron los testículos y le pasaron una camioneta por encima varias veces, para que entregara a su compañero y amigo Miguel Enríquez, jefe histórico del MIR, el hombre más buscado por la dictadura en esos momentos. Y el encargado de los interrogatorios era el teniente Krassnoff.
Sergio Pérez resistió unos días hasta que a principios de octubre es trasladado agónico a una clínica clandestina desde donde desaparece. Lumi es ejecutada en las semanas posteriores, el día 3 de noviembre, en el mismo “Cuartel Ollague” por agentes de la DINA, entre los que fue reconocido el teniente Krassnoff, por sus propios subalternos.
En la madrugada del 4 de noviembre, el cuerpo de Lumi Videla fue trasladado por la misma DINA hacia uno de los muros perimetrales de la Embajada de Italia en Chile. Desde ahí lo lanzaron hacia los jardines interiores, donde se encontraban cientos de chilenos asilados junto a sus familias, protegiéndose de la represión y el exterminio.
La dictadura cívico-militar usó toda su maquinaria periodística, en uno de los más grandes montajes registrados, que incluyó a El Mercurio, por supuesto, como a La Segunda, Las Últimas Noticias y a La Tercera, con sus dibujantes, periodistas y editores al servicio de la mentira y la crueldad, junto a los noticiarios de televisión y radio de la época. Todos parte de una orquestada campaña para ocultar el crimen.
Pero a pesar de todos sus esfuerzos, desde el principio se conoció la verdad: que Lumi había sido asesinada por la dictadura y no por sus propios compañeros estando ella dentro de la embajada y en una supuesta orgía fatal.
Al momento de su secuestro y asesinato, Lumi Videla tenía 26 años y Sergio al momento de su secuestro y desaparición, 31 años. Desde que fueron secuestrados en septiembre de 1974, se interpuso por ambos un recurso de amparo a través de la Vicaría de la Solidaridad y así comenzó un largo camino en los Tribunales de Justicia.
Después de más de 30 años de lucha judicial mantenida por la familia y diversos organismos de DDHH, en el año 2007 los tribunales chilenos condenaron con bajas penas a siete agentes de la DINA, por el secuestro, tortura y muerte de Lumi Videla Moya, como por el secuestro, tortura y desaparición de Sergio Alfredo Pérez Molina, entre los que figura el ahora brigadier Krassnoff.
Años antes, en 1994, en el proceso de búsqueda de Sergio, se logró entrar por primera vez en Chile a un recinto militar activo ubicado en La Rinconada de Maipú, para cavar en busca de un detenido-desaparecido. En esa ocasión y después de dos días de trabajos en sólo uno de los tres lugares posibles, Sergio Pérez no fue encontrado y no se pudo continuar con los trabajos de búsqueda.
Tuvieron que pasar 30 años, para que después de un gran esfuerzo familiar, en septiembre del año pasado, se lograra volver a la Escuela de Suboficiales del Ejército para buscarlo nuevamente. Fue en ese proceso en que comenzamos a tener dudas sobre la veracidad de los testimonios de los dos ex onscriptos de la DINA, que habían “confesado” el lugar de la inhumación. Pero había que terminar lo empezado hacía décadas.
Se trabajó por 5 días con dedicación, con los recursos necesarios, aunque sin éxito. Al analizar la experiencia, concluimos que era un señuelo, difícilmente hay algún compañero desaparecido que esté enterrado en los terrenos actuales de la Escuela de Suboficiales.
Estas situaciones dramáticas y crueles son un presente y no una historia pasada. Krassnoff como los demás criminales saben perfectamente lo que hicieron, qué pasó y donde están los detenidos y detenidas desaparecidas y desaparecidos, pero se lo guardan por cobardía y por conveniencia, lucrando con su silencio.
Tal como están los de más atrás, quienes han llegado a justificar a los responsables del horror de la dictadura cívico-militar de Pinochet, porque defendieron y favorecieron sus intereses económicos y políticos.
Son los que ahora quieren usar el indulto para liberar a quienes están condenados por todo lo que hicieron con Lumi, Sergio y con miles de hombres, mujeres y niños, sin piedad.
Entonces, para quienes están condenados por cometer los peores crímenes en contra de la humanidad, que pretendan ser indultados o puestos en libertad de alguna forma, la única alternativa que queda es la JUSTICIA POPULAR.
Porque ahí nos encontramos con todos nuestros familiares, compañeros y compañeras, en el Reino de la Justicia.
MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA POPULAR
Dago Pérez Videla
21/Sept/2026
