Entrar en la memoria de Eugenio Téllez: un atlas de imágenes, ruinas y encuentros en el MAC

Fotografías, grabados, pinturas y registros audiovisuales reconstruyen en el Museo de Arte Contemporáneo un recorrido por las obsesiones, amistades y experiencias históricas que han acompañado la trayectoria del artista chileno

Entrar en la memoria de Eugenio Téllez: un atlas de imágenes, ruinas y encuentros en el MAC

Hay exposiciones que se recorren como una biografía y otras que obligan a mirar hacia atrás para comprender aquello que todavía permanece. El ángel de la historia, de Eugenio Téllez, propone ambas cosas. Instalada en el Museo de Arte Contemporáneo del Parque Forestal, la muestra reúne pinturas, grabados, fotograbados, fotografías y registros audiovisuales para construir una suerte de cartografía personal, donde los recuerdos del artista se cruzan con la historia política y cultural del siglo XX.

El recorrido, curado por Justo Pastor Mellado, ocupa cinco salas y vuelve sobre algunos de los momentos que marcaron la trayectoria de Téllez: sus años de formación en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, su relación con el MIR, su traslado a París en 1960 y su experiencia en el célebre Atelier 17 junto a Stanley William Hayter. Sin embargo, la exposición no parece interesada en ordenar esos episodios como una cronología. Más bien, los pone en contacto, permitiendo que una fotografía dialogue con un grabado, que una experiencia personal se encuentre con una catástrofe histórica y que una imagen de juventud reaparezca décadas después.

El propio título remite a Walter Benjamin y a la figura del Angelus Novus, de Paul Klee: una mirada sobre la historia entendida no como una marcha ordenada hacia adelante, sino como un territorio poblado por restos, quiebres y acontecimientos que continúan proyectándose sobre el presente.

Un archivo para perderse entre imágenes

Uno de los espacios que concentra buena parte de esa lógica es ATLAS, instalación concebida especialmente para el MAC, lugar donde Téllez se formó hasta 1959. Allí, 160 fotografías impresas sobre papel de algodón componen un gran dispositivo visual construido a partir de su archivo personal.

La propuesta recoge la idea del Atlas Mnemosyne, de Aby Warburg, y renuncia a una lectura estrictamente lineal. Las imágenes aparecen como fragmentos capaces de activar asociaciones: personas, lugares, artistas y momentos que pertenecen a distintas etapas de una misma vida. Entre ellas surgen figuras como Jorge Teillier y Stanley William Hayter, conectando el mundo literario con la experimentación gráfica que definió buena parte de la trayectoria de Téllez.

A ese archivo se suman tres videos registrados por el artista en 1981 durante un encuentro literario. La aparición de Nicanor Parra, Enrique Lihn y Jorge Edwards transforma ese material en algo más que un documento histórico: permite asomarse a un ambiente cultural que Téllez conoció de cerca y que permanece vivo en su memoria.

“Aquí venían los poetas Enrique Lihn, Teillier… pero ahí me marcó Lihn. Ese es el amigo de infancia, el que me educó”, recuerda el artista. Luego aparece una escena casi doméstica: “Venían aquí porque había un bar que servía pilsener y pan amasado con queso. Todo era muy precario, pero de una gran vivacidad”.

Es precisamente en esos detalles donde la exposición adquiere una dimensión particular. Junto a los acontecimientos políticos, las guerras coloniales, los desplazamientos geográficos y las transformaciones artísticas aparecen también las amistades, los espacios cotidianos y las pequeñas escenas que terminan construyendo una memoria.

La muestra incorpora, además, obras que atraviesan distintos momentos de la producción de Téllez, desde piezas de los años sesenta y setenta hasta trabajos recientes. Entre ellas se encuentran La batalla de sangre a fuego (2023), El último viaje de Zweig (2013-2014) y Sade (2017), junto a una selección de grabados que permiten observar las persistencias y mutaciones de su imaginario.

La relación de Téllez con el museo no termina en la exhibición. Tras la inauguración, el artista formalizó la donación de 21 obras al acervo del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile. El conjunto incluye la totalidad de ATLAS, además de pinturas, un dibujo y 17 grabados realizados entre las décadas de 1960 y 1970.

Más que una retrospectiva convencional, El ángel de la historia puede leerse como una invitación a recorrer los caminos por los que una obra absorbe la vida que la rodea. En sus imágenes conviven la experiencia íntima y los grandes acontecimientos, los amigos y las guerras, la experimentación artística y la memoria. Un territorio al que vale la pena entrar sin buscar necesariamente un orden: basta con seguir las conexiones.

Coordenadas

Muestra El ángel de la historia, de Eugenio Téllez.
Museo de Arte Contemporáneo, sede Parque Forestal. Ismael Valdés Vergara 506, Santiago.
Abierta hasta el 11 de octubre de 2026. Martes a domingo, de 10:30 a 17:30 horas.
Entrada liberada.

Fuente: Mac.uchile.cl y Tvn.cl.
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