«Nuestros ancestros no son un acuerdo privado»: Denuncian que restitución de restos de tres ancestros Kawésqar por Museo Suizo reproduce el daño colonial

La restitución de tres ancestros Kawésqar por el Museo de Historia Natural de Basilea se realizó sin el consentimiento libre, previo e informado del pueblo Kawésqar, según denuncia el investigador Marcelo Marques Miranda en Restitution Matters. Los líderes de comunidades indígenas impugnaron el proceso, que fue acordado con una fundación privada sin mandato representativo.

«Nuestros ancestros no son un acuerdo privado»: Denuncian que restitución de restos de tres ancestros Kawésqar por Museo Suizo reproduce el daño colonial

«Nuestros ancestros no son un acuerdo privado»: Restitución de restos de tres ancestros Kawésqar por Museo Suizo reproduce el daño colonial

La pregunta central

«¿A quién se le devuelven los restos? ¿Qué significa la restitución si el pueblo cuyos ancestros se devuelven no ha dado su consentimiento libre, previo e informado al proceso, y si sus líderes han impugnado públicamente los acuerdos mediante los cuales se ha organizado la devolución?».

Con esta pregunta, el investigador portugués y experto en patrimonio cultural Marcelo Marques Miranda abre su artículo «Cuando la restitución reproduce el daño colonial», publicado el 20 de septiembre de 2026 en Restitution Matters, para analizar la restitución de tres ancestros Kawésqar por el Museo de Historia Natural de Basilea.

El caso Kawésqar

Según detalla Marques Miranda en Restitution Matters, los ancestros pertenecen al pueblo Kawésqar, «un pueblo nómada del mar y uno de los once pueblos indígenas de Chile, que cuenta con unos 500 miembros». Sin embargo, la restitución por parte de Basilea «se organizó en colaboración con una fundación privada que utiliza el nombre de ‘Pueblo Kawésqar’, pero que no representa políticamente al pueblo Kawésqar ni tiene un mandato establecido para hacerlo».

El autor relata que, tras enterarse de que «los líderes de Kawésqar habían manifestado públicamente sus objeciones al proceso meses antes», se unió a Margarita Vargas López y Leticia Caro Kogler, presidentas de dos comunidades Kawésqar, para solicitar aclaraciones al Museo y al Comité Permanente de Ética del ICOM.

La procedencia de los restos

El artículo revela nueva información sobre la procedencia de los restos: «dos de los tres ancestros que regresaron recientemente de Basilea fueron extraídos juntos de una tumba, tras lo cual los cuerpos fueron sometidos a una mayor deshumanización». Los coleccionistas de Basilea, Arnold Masarey y Ludwig Paravicini, «adquirieron posteriormente los restos y los donaron al entonces Museo de Etnología».

El Museo ha indicado que la documentación sobre los tres ancestros «puede facilitarse previa solicitud debido a su contenido sensible y traumático», por lo que los investigadores solicitaron acceso a dicha documentación.

La cuestión de la autoridad

Para Marques Miranda, «la restitución no se limita a trasladar restos humanos de una institución a otra. También implica un cambio de autoridad». En una declaración pública de junio de 2026, los líderes de tres comunidades Kawésqar informaron que la Embajada de Suiza en Chile había aclarado que el proceso se basaba en un acuerdo entre la Fundación Pueblo Kawésqar y el Museo, y que la Fundación «no se había presentado como representante político ni portavoz oficial del pueblo Kawésqar en su conjunto».

El autor subraya que «un museo puede consultar a individuos, organizaciones, investigadores, familias o descendientes sin que ello implique que dichos interlocutores tengan autoridad para tomar decisiones colectivas en nombre de los pueblos indígenas».

La respuesta del museo y el consentimiento indígena

El Museo de Historia Natural de Basilea respondió a la carta el 9 de septiembre de 2026, indicando que la Fundación se había contactado dos años antes y que, tras la restitución, «consultaría localmente con las familias Kawésqar y otras partes interesadas sobre los pasos a seguir». Para el autor, esta respuesta «deja sin resolver una cuestión importante: ¿por qué la consulta se realiza después de la restitución, en lugar de formar parte del proceso mediante el cual se negoció la propia restitución?».

Marques Miranda recuerda que la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007 reconoce en su artículo 12 el derecho a la repatriación de restos humanos, y que la guía del ICOM establece que «la repatriación deberá llevarse a cabo con el pleno conocimiento y consentimiento de todas las partes interesadas».

Cuando la restitución reproduce la estructura colonial

«El traslado forzoso del pueblo Kawésqar y sus ancestros a Europa se produjo mediante sistemas en los que las instituciones europeas se arrogaron la autoridad para definir a los pueblos indígenas, clasificarlos, exhibirlos, recolectar sus restos, estudiarlos y determinar su destino», escribe Marques Miranda en Restitution Matters. Y advierte: «La restitución puede reproducir parte de la misma estructura si las instituciones externas siguen decidiendo quién puede hablar en nombre de los pueblos indígenas y quién puede determinar qué sucede con sus antepasados». El autor concluye que «la medida de una restitución ética no reside únicamente en si un antepasado cruza una frontera, sino en si el pueblo al que pertenece ese antepasado puede determinar el retorno, la acogida, el cuidado y el futuro de sus antepasados. Es necesario devolver a los Ancestros. Recuperar la autoridad es indispensable».

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