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Paro Nacional del 1 de Octubre: ¿Qué está en juego?

"Desde las Universidades estatales vemos con preocupación cómo peligran los distintos proyectos educativos debido a un sistema de financiamiento injusto, pero somos enfáticos: las Universidades estatales no existen para responder a una lógica de rentabilidad neoliberal. Su rentabilidad social se da en formar profesionales, desarrollar investigación, producir conocimiento, aportar al desarrollo de los territorios y estar al servicio del país".

Paro Nacional del 1 de Octubre: ¿Qué está en juego?

Por Andrea Abarca y Takuri Tapia (*)

Desde la entrada del Gobierno actual ha sorprendido de sobremanera el silencio de autoridades nacionales en cargos claves. Una de ellas ha sido la Ministra de Educación María Paz Arzola, quien ha resaltado por su escasa aparición pública y desidia a la hora de tratar temas claves en materia educativa.

Sumado a lo anterior, el miércoles 30 de septiembre, el gobierno presenta el presupuesto 2027, en donde los tan anunciados “recortes presupuestarios” serán planteados al Congreso.

En materia de educación inicial, general y superior, el escenario es muy catastrófico, se espera que se corten desde programas de alimentación, pasando por ajustes a los SLEP, y recortando los -ya bajos- aportes basales hacia las Universidades estatales.

Bajo ese contexto, es que la movilización de este jueves 1 de octubre adquiere una importancia mayúscula, al volver a posicionar la agenda del movimiento por la educación.

No sólo será una expresión de fuerza el volver a salir a las calles en una unidad social más amplia que sólo el movimiento estudiantil, sino de retomar la agenda por la defensa de la Educación Pública, junto a sus comunidades y las familias de nuestra patria.

Hoy, creemos que el desafío es monumental: hacer frente a un gobierno de ultraderecha, que restringirá el quehacer del sector público, que disminuirá las ayudas sociales para quienes lo necesitan y que a quien se revele y salga a las calles a reclamar por lo impuesto, será reprimido y criminalizado, como lo establece la receta de los gobiernos autoritarios.

Desde las Universidades estatales vemos con preocupación cómo peligran los distintos proyectos educativos debido a un sistema de financiamiento injusto, pero somos enfáticos: las Universidades estatales no existen para responder a una lógica de rentabilidad neoliberal. Su rentabilidad social se da en formar profesionales, desarrollar investigación, producir conocimiento, aportar al desarrollo de los territorios y estar al servicio del país.

Su fortalecimiento no es un privilegio para quienes estudian en ellas, es una inversión en el futuro de Chile.

Por eso resulta, como mínimo, contradictorio que quienes se presentan como patriotas estén dispuestos a reducir los recursos destinados a instituciones públicas que cumplen un papel esencial en el desarrollo nacional.

¿Qué significa defender al país si no somos capaces de garantizar las condiciones para que sus universidades públicas funcionen y estén al servicio de la patria?

Es por ello que, desde el movimiento estudiantil, en conjunto a las y los trabajadores de la educación y diversos sectores de la producción nacional, hemos decidido movilizarnos frente a las amenazas que hoy enfrenta la educación pública. Amenazas que, hasta ahora, hemos conocido a través de las señales y anuncios que ha entregado el propio Gobierno.

La preocupación no es infundada. Hemos visto al Ministro Quiroz plantear un escenario de mayor restricción fiscal y, al mismo tiempo, a la ministra de Educación cuestionar la asignación de la gratuidad universitaria, junto con hacer una alusión a la posible reducción de la beca BAES, lo que genera legítima incertidumbre respecto del futuro de este derecho.

No podemos analizar estas medidas como si fueran simples cifras presupuestarias, detrás de cada recorte o modificación hay estudiantes que deben decidir entre pagar el transporte, comprar materiales, alimentarse o simplemente continuar en la educación superior.

Entonces, ¿Qué está en juego?, está en juego nuestro sistema educativo; el sueño de una mejor vida de las familias que conviven en el sistema educativo.

No podemos dejar que en estos momentos, el Gobierno y su agenda continúen debilitando nuestra Educación Pública, y para ello la movilización de este jueves adquiere una inmensa importancia, ya que será el comienzo de una rearticulación del movimiento por la Educación Pública, gratuita y de calidad.

Desde las organizaciones que convocamos a este paro nacional; estudiantes y trabajadores de la educación, vemos con preocupación lo que se avecina, pero tenemos claro que el camino que nos queda es el de construir unidad entre los diversos actores sociales, impulsar las mesas sociales por la Educación, volver a hacer visible nuestras visiones, propuestas y salidas al actual escenario que plantea el gobierno.

(*) Andrea Abarca es vocera de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) y presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago; Takuri Tapia es presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Ues Estatales (Fentuech) y presidente de la Asociación de Funcionarios y Funcionarios Usach (Afusach)

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