China a Macron y Merz: “El proteccionismo no eleva la competitividad”

China insta a Francia y Alemania a frenar el uso de instrumentos proteccionistas en la UE mientras Bruselas prepara su propia “Sección 301” y el déficit comercial con Pekín alcanza los 360

China a Macron y Merz: “El proteccionismo no eleva la competitividad”

China insta a Francia y Alemania a frenar el uso de instrumentos proteccionistas en la UE mientras Bruselas prepara su propia “Sección 301” y el déficit comercial con Pekín alcanza los 360.000 millones de euros. China a Macron y Merz: “El proteccionismo no eleva la competitividad” es el mensaje central que Pekín transmite en este contexto.

El Ciudadano/Xinhua

La guerra comercial entre China y la Unión Europea entró esta semana en una nueva fase de tensión. Un portavoz del Ministerio de Comercio chino instó este martes a Francia y Alemania a defender la cooperación abierta y el libre comercio, respetar las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y abstenerse de alentar a la UE a utilizar instrumentos proteccionistas “en cada ocasión”.

La declaración responde directamente a una carta conjunta que el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, enviaron el lunes a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En ella, ambos dirigentes reclaman un nuevo arsenal jurídico para que Bruselas pueda reaccionar “mucho más rápidamente” ante lo que describen como guerras comerciales, y plantean incluso la posibilidad de excluir del mercado único los bienes y servicios de un país que emprenda una agresión comercial contra el bloque.

China no aparece mencionada explícitamente en la carta, pero está presente en todas las conversaciones en Bruselas. La misiva llega apenas días antes de que el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, viaje a Pekín el jueves y viernes para intentar “reequilibrar” unas relaciones comerciales que la propia Comisión Europea ha calificado de “insostenibles”.

Una “caja de herramientas” que se amplía

El documento franco-alemán, revelado por Le Monde y Les Echos, propone dos nuevos instrumentos. El primero limitaría la dependencia de las empresas europeas de un único proveedor para suministros críticos, especialmente en baterías de vehículos eléctricos, materias primas esenciales y componentes para energías limpias. El segundo crearía un mecanismo de urgencia que permitiría a la Comisión Europea restringir o cerrar el acceso al mercado único a países que, mediante medios políticos o económicos, socaven las condiciones de competencia justa.

París y Berlín también instan a Bruselas a activar “sin demora” las medidas de salvaguardia que ya forman parte de su arsenal, para hacer frente a las dificultades que atraviesan sectores como el químico y el farmacéutico. Una fuente del Gobierno alemán explicó que la UE debe ser capaz de “provocar un perjuicio comparable al que se nos inflige”.

La propuesta ha sido bien recibida en la Comisión Europea. “Valoramos mucho la carta del presidente Macron y del canciller Merz”, señaló una fuente comunitaria, que la consideró “una valiosa contribución al debate en curso sobre cómo puede abordar mejor la UE los riesgos geoeconómicos”.

Pekín responde: “La interdependencia no es un riesgo”

La reacción china no se hizo esperar. El portavoz del Ministerio de Comercio subrayó que China siempre ha sostenido que “la interdependencia no es un riesgo, que los intereses entrelazados no representan una amenaza y que la cooperación abierta constituye el camino correcto hacia el desarrollo”.

“El proteccionismo no puede elevar la competitividad, y el desacoplamiento y la interrupción de las cadenas de suministro sólo perjudicarán a otros sin beneficiar a uno mismo”, añadió el portavoz, antes de advertir que Francia y Alemania, “como grandes economías, no deben politizar las cuestiones comerciales y económicas ni extender excesivamente el concepto de seguridad nacional”.

La advertencia no es aislada. A finales de septiembre, China ya había prometido una “respuesta firme” si la UE llegaba a adoptar una versión europea de la Sección 301 estadounidense, el instrumento que permite a Washington investigar y sancionar prácticas comerciales que considera injustas. El Ministerio de Comercio calificó entonces la propuesta de “proteccionismo unilateral” que “se volverá en contra de la UE, perturbará las relaciones comerciales bilaterales y socavará la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro globales”.

El telón de fondo: un déficit que no deja de crecer

Detrás de la retórica está una realidad económica incómoda para Bruselas. El déficit comercial de la UE con China alcanzó los 98.000 millones de euros en el primer trimestre de 2026, el más alto desde el tercer trimestre de 2022, y se elevó hasta los 103.000 millones en el segundo trimestre. La cifra acumulada de 2025 se sitúa en torno a los 360.000 millones de euros, y las proyecciones apuntan a que seguirá creciendo este año.

El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, ha advertido que la UE esperaba “resultados tangibles en octubre” de las negociaciones con Pekín, que se prolongan desde junio. Sin embargo, los expertos llaman a la cautela. “Puede haber algunas migajas, pero no esperaría ningún tipo de avance importante”, señaló Penny Naas, directora de la oficina en Bruselas del German Marshall Fund.

Los sectores que enfrentan aumentos de importaciones “sostenidos y anormales” incluyen maquinaria, textiles, metales básicos y productos químicos. El jefe de aplicación comercial de la UE, Denis Redonnet, advirtió al Parlamento Europeo que hay “tendencias potencialmente preocupantes para casi una cuarta parte de todas las importaciones a la UE”, impulsadas principalmente por productos chinos.

Una “Sección 301” europea

El instrumento que Francia y Alemania quieren crear se inspira directamente en la Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense de 1974, que permite a Washington investigar prácticas comerciales extranjeras consideradas discriminatorias y responder con aranceles. Varios Estados miembros, incluida Francia, han presionado para que la UE cuente con un equivalente europeo.

Beijing ha advertido que responderá “con firmeza” si Bruselas adopta medidas que considere discriminatorias contra empresas o productos chinos. Analistas citados por China Daily consideran que la probabilidad de implementación real es baja, ya que cualquier movimiento de este tipo desencadenaría una represalia inevitable por parte de Pekín. “La UE tiene cartas limitadas para jugar, mientras que China conserva un amplio margen para contramedidas, lo que convierte la propuesta más en una táctica de presión que en un cambio de política serio”, señaló Su Qingyi, investigador de la Academia China de Ciencias Sociales.

La OMC como árbitro ausente

En el centro del conflicto está el sistema multilateral de comercio. China ha presentado este año un documento de posición sobre la reforma de la OMC en el que reafirma su “apoyo a una globalización económica abierta e inclusiva” y su “compromiso de preservar el sistema comercial multilateral”. Pekín también ha llamado a la UE a “mantener el libre comercio y salvaguardar conjuntamente el sistema comercial multilateral basado en reglas con la OMC en su núcleo”.

La paradoja es evidente: mientras Bruselas acusa a Pekín de distorsionar el mercado con subvenciones masivas y restricciones a la exportación de minerales críticos, China acusa a la UE de abandonar los principios que dice defender. “Como autoproclamado defensor del multilateralismo, la UE debería cumplir las reglas del comercio internacional y dar ejemplo”, señaló el portavoz del Ministerio de Comercio chino.

El asunto será debatido de nuevo en el Consejo Europeo de la próxima semana, donde los líderes de los Veintisiete abordarán los desequilibrios comerciales con China. Mientras tanto, el viaje de Sefcovic a Pekín se perfila como una cita clave: o se alcanza un principio de acuerdo que rebaje la tensión, o la UE y China se encaminan hacia una guerra comercial que, en palabras del propio comisario europeo, nadie puede ganar.

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