¿Qué sucede cuando las promesas de progreso conviven con la destrucción de vidas humanas? Esa contradicción atraviesa La Belleza Compulsiva, la exposición de Jorge Cerezo que se presenta en el Centro Patrimonial Posada del Corregidor, en Santiago. Mediante una propuesta visual que combina pintura, gráfica y arte objetual, el artista examina los mecanismos culturales y políticos que han acompañado a la violencia a lo largo de la historia.
La muestra cuenta con textos del crítico cultural Antonio Urrutia Luxoro y propone una reflexión sobre las formas en que las sociedades recuerdan sus atrocidades, las olvidan o terminan reproduciéndolas. En lugar de ofrecer una lectura lineal del pasado, Cerezo construye un diálogo entre imágenes, objetos y referencias que ponen en tensión la fascinación estética, la crueldad y los ideales de la modernidad.

El recorrido incorpora referencias a los ensayos de Georges Didi-Huberman y Hal Foster, los grabados de Francisco de Goya, una instalación de Beatriz González y objetos ornamentales importados de China. A partir de estos elementos, el artista explora las contradicciones entre desarrollo, libertad y violencia, desde la modernidad industrial hasta el presente.
«Se ha ido perfeccionando una maquinaria para procesar carne humana. La columna vertebral de mi obra radica ahí: en una reflexión sobre esta empresa despedazadora», señala Cerezo, integrante del colectivo Ánjeles Negros. La metáfora de una maquinaria que convierte la violencia en un procedimiento sistemático atraviesa una exposición que busca cuestionar los discursos capaces de normalizar la barbarie.
La promesa del progreso bajo sospecha
En uno de los textos que acompañan la muestra, Cerezo profundiza en la relación entre la razón ilustrada, el desarrollo económico y la legitimación de la violencia. Su reflexión también se nutre de un recuerdo de infancia: cuando caminaba por la Alameda de Santiago, le impactaba la presencia de un tanque militar frente al edificio de la Junta, coronado por el lema «Chile avanza y progresa».
El contraste entre aquella consigna y la presencia de una maquinaria bélica dejó una huella en su manera de comprender el poder. «Comprendí cómo esa idea se convertía en la trinchera del fascismo», escribe el artista, quien cuestiona la distancia entre los ideales proclamados por una sociedad y las prácticas violentas que pueden sostenerlos.

La exposición va más allá de la representación de conflictos pasados. También examina cómo la violencia se incorpora a los imaginarios colectivos, llega a normalizarse y puede desarrollarse ante la mirada de quienes prefieren no reconocerla. En este contexto, la memoria se convierte en un terreno de disputa frente a la repetición de las atrocidades.
El proyecto es, además, el resultado de cinco años de trabajo creativo. Durante ese periodo, Cerezo revisó acciones artísticas realizadas entre finales de los años ochenta y comienzos de los noventa junto a Gonzalo Rabanal y Patricio Rueda, además de recuperar parte de su producción individual. Esta revisión de su trayectoria se articula con registros de performances, instalaciones y encuentros vinculados a la escena artística de aquellas décadas.
Humor negro frente a las jerarquías del arte
La mirada crítica de La Belleza Compulsiva convive con el humor negro, que evita que la exposición quede reducida a un discurso solemne. Para Antonio Urrutia Luxoro, esa irreverencia es uno de los rasgos distintivos del trabajo de Cerezo. «Me encanta el humor negro con el que refleja conflictos socioculturales y su indiferencia a las convenciones elitistas y jerárquicas que le quitan vida al arte contemporáneo», comenta el crítico.
Urrutia Luxoro también recuerda, con ironía, la sorpresa que le produjo la petición del artista de escribir sobre su obra. La colaboración entre ambos acompaña una propuesta que cuestiona tanto las estructuras de poder presentes en la historia como las convenciones que regulan el mundo artístico. En ese cruce, la irreverencia funciona como una herramienta para alterar las formas habituales de mirar y abrir espacio a interpretaciones menos complacientes.

Jorge «Cerezo» Hernández Esguep nació en Santiago en 1967. Es artista visual y académico, doctor en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, magíster en Artes Visuales por la Universidad de Chile y profesor de Artes Visuales por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). Su trayectoria incluye intervenciones urbanas y exposiciones en ciudades como Valdivia, Buenos Aires, São Paulo, Bogotá, La Habana, Montreal y Madrid. También ha participado en proyectos y coordinado grupos de trabajo relacionados con las artes visuales y el arte de acción directa en colaboración con el Instituto Hemisférico de Performance y Política de la Universidad de Nueva York.
La Belleza Compulsiva podrá visitarse hasta el 7 de noviembre. La muestra propone confrontar las imágenes y los discursos que han acompañado a la violencia histórica y, al mismo tiempo, examinar cómo sus mecanismos pueden seguir reproduciéndose en el presente.
Coordenadas
• Exposición La Belleza Compulsiva, de Jorge Cerezo.
Disponible hasta el 7 de noviembre de 2026. Abierta de martes a viernes de 10:00 a 13:00 horas y de 14:00 a 17:00 horas, y el sábado de 10:00 a 13:00 horas.
Galería Posada del Corregido, Esmeralda 749, metro Bellas Artes, Santiago.
Acceso liberado.
Fuente: Beethovenfm.cl.
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