Un senador electo con cupo independiente FRVS que votó para el Gobierno
Miguel Ángel Calisto fue elegido senador por la 14ª Circunscripción de la Región de Aysén en noviembre de 2025, con el 31,90% de las preferencias —más de 19.113 votos—, logrando la primera mayoría regional para el período 2026-2034. Postuló como independiente en un cupo de la Federación Regionalista Verde Social (FRVS), dentro de la lista Verdes, Regionalistas y Humanos. Sin embargo, según su comportamiento parlamentario tomó rápidamente otro rumbo: “El gobierno siempre va a encontrar en mí un aliado para llegar a acuerdos”, declaró, consigna La Tercera, añadiendo que “no vamos a torpedear al gobierno, todo lo contrario”.
Esa cercanía no fue solo retórica. Calisto se integró al comité de Evópoli-Demócratas y su voto fue decisivo para que el oficialismo alcanzara los 26 votos necesarios para despachar el Plan de Reconstrucción Nacional. De hecho, según fuentes de prensa, fue el voto número 26 que permitió a La Moneda sacar adelante la polémica megarreforma de Jorge Quiroz, consolidándose como una pieza clave para el Ejecutivo en la Cámara Alta, destaca El Dínamo, bajo el titular: Calisto pone al Gobierno contra las cuerdas.
El peso judicial: fraude y soborno
El panorama judicial de Calisto se remonta a 2021, cuando la Fiscalía Local de Coyhaique recibió una denuncia por un préstamo de $35 millones que habría sido pagado con fondos fiscales a través de supuestas asesorías parlamentarias de Carla Graf Toledo. El Ministerio Público apuntó a “la ausencia y luego el aporte de minutas de informes de labores parlamentarias, carentes de respaldo real, boletas de honorarios y formularios de actividades desarrolladas, con firmas falsificadas por imitación”, según consignó El Divisadero.
Los peritajes contables determinaron que los montos recibidos por Graf Toledo fueron traspasados a Calisto, Roland Cárcamo y Felipe Klein, totalizando $105 millones.
A esto se sumaron, en 2026, indagaciones por eventuales sobornos al ex fiscal Carlos Palma —quien dejó su cargo tras sus vínculos con el Caso Audios— para “enterrar” las investigaciones. Según el testimonio de Cárcamo ante la Justicia, el ahora senador le pagó $14 millones al otrora persecutor regional de Aysén, disfrazados mediante asesorías a la Confederación Nacional de Trabajadores de la Salud. Cárcamo fue más allá y aseveró que Calisto elaboró un esquema de defraudación que incluía funcionarios fantasmas, falsas asesorías y uso de fundaciones para recibir dineros con fines personales.
La Corte Suprema y el desafuero que lo dejó en el limbo
El 6 de octubre de 2026, la Corte de Apelaciones de Puerto Montt dio curso a la solicitud de desafuero contra Calisto por delitos reiterados de fraude al fisco entre 2018 y 2022. El fallo sostuvo que “el examen de los antecedentes recabados en la carpeta investigativa permite apreciar que los hechos materia de la acusación tienen mérito y resultan plausibles”. Días antes, la Corte Suprema había rechazado un recurso de amparo presentado por su defensa, que buscaba ampliar el plazo de investigación y acceder a determinados soportes digitales entregados por otro coimputado, confirmando lo resuelto por la Corte de Apelaciones de Coyhaique el 15 de septiembre.
El máximo tribunal estableció que los antecedentes aportados por el coimputado motivaron la apertura de investigaciones “independientes y ajenas a la causa” en la que se habían dictado las resoluciones cuestionadas. Además, precisó que los soportes digitales solicitados por la defensa no fueron incluidos entre los medios de prueba ofrecidos por la Fiscalía en su acusación, por lo que “en caso alguno podrían hacerse valer en contra del acusado en juicio”.
La investigación, dirigida por el fiscal regional de Aysén, Hernán Libedinsky, derivó en una acusación contra ocho personas, con un perjuicio económico atribuido al Estado que supera los $100 millones. El Consejo de Defensa del Estado (CDE) se querelló en junio de 2025, acusando a Calisto de “faltar a los deberes de su cargo” y de “múltiples acciones de administración desleal de los fondos públicos”.
El voto 26 que sostiene la mayoría oficialista
El impacto real de una eventual salida de Calisto no es que la oposición gane un escaño, sino que el Gobierno queda sin margen de error. El oficialismo pasaría de una mayoría de 26 votos a una situación en la que, con 25 senadores, no podría alcanzar el quórum de mayoría absoluta que exigen los proyectos más importantes si la oposición se mantiene unida en contra.
Calisto defendió su inocencia y anunció que recurrirá a la Corte Suprema. “Tenemos presentado un requerimiento en la Corte Suprema donde solicitamos un amparo para que se pueda revisar la situación respecto a la investigación, con la finalidad de que todos los antecedentes que fueron incorporados en la carpeta investigativa puedan ser revisados y tengamos el legítimo derecho a poder defendernos”, declaró desde el Congreso. Mientras el máximo tribunal resuelve, el senador mantiene su escaño y su voto, pero el oficialismo observa con expectación: si se ratifica el desafuero, La Moneda deberá salir a buscar un voto entre los independientes para hacer valer su predominancia.
Un derrotero político marcado por renuncias y vetos
El intrincado recorrido de Calisto comenzó con su renuncia a la Democracia Cristiana en noviembre de 2022, cuando era diputado, acusando a la DC de “entregarse a los fines de la izquierda”. Tras esto, aterrizó en Demócratas, colectividad fundada por Matías Walker y Ximena Rincón tras su salida de la falange. Sin embargo, su permanencia llegó a su fin en el marco de las últimas elecciones parlamentarias, donde fue vetado por Chile Vamos para sumarse a la lista que conformó junto a Demócratas, apuntando precisamente a su situación judicial.
Esto no le impidió encontrar respaldo para llegar al Senado: se sumó a la lista del FRVS, que con su segura elección buscaba evitar la disolución. A pesar de seguir integrando la bancada de Demócratas, la abandonó tras su llegada a la Cámara Alta para sumarse al grupo de legisladores de Evópoli. De ser condenado, el oficialismo perdería un voto aliado.

