La ECMPO más grande del sur de Chile
El Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios (ECMPO) Mañihueico-Huinay, en Hualaihué, es el más extenso del sur de Chile: 83.833 hectáreas de mar, 16 años de tramitación, decenas de organizaciones incluidas y 9.368 personas viviendo en su entorno. La Ley 20.249 permite que comunidades indígenas administren un espacio costero y que otras organizaciones locales participen como usuarios del mar, según establece el artículo 11. Pesca, choritos, algas, mariscos y turismo forman parte de la economía y la vida de Hualaihué, y la pregunta que surge es qué significa esto para el futuro del mar en Chile.
La inclusión como cambio de paradigma
Consultado al geógrafo Álvaro Montaña, quien desde Chiloé ha apoyado técnicamente algunos procesos de Espacios Costeros, señala: «El artículo 11 de la ley que crea los espacios marinos costeros de pueblos originarios establece algo que es inédito en las figuras de administración territorial de la playa y el mar de Chile. Permite la inclusión. Si bien esta ley surge por una demanda de las comunidades indígenas y solo puede ser invocada por ellas, en la administración de los espacios marinos, las comunidades indígenas pueden integrar a otros usuarios. Juntas de vecinos, comités productivos, escuelas, centros de investigación, personas naturales, empresas, ya una serie de actores que se vinculan al uso y al manejo de los recursos del mar».
Montaña agrega que esto «sin duda genera un nuevo equilibrio de poder en la administración territorial de la playa y el mar porque transfiere poder a las comunidades locales, quienes hacen la gobernanza, toman las decisiones sobre el uso de sus espacios comunes». Y sostiene: «Este es, a mi juicio, uno de los aportes principales de la ley de los espacios costeros marinos de pueblos originarios porque permite esta inclusión de usuarios. Y a mi juicio, el espacio costero de Mañihueico-Huinay es un ejemplo, un modelo en el sur de Chile de cómo la ley de espacios costeros integra y da cabida a orilleros, pescadores, buzos, armadores y una serie de organizaciones sociales, culturales, ambientales y productivas que conviven a orillas del mar».
Vivir en una isla: la voz de Yohana Coñuecar
En el marco del tercer capítulo de la microserie «Zonas de Resguardo«, Yohana Coñuecar Llancapani, destacada dirigenta, relata su experiencia: «Es algo que es muy difícil de explicar, pero muy fácil de sentir. Que esa relación con el mar en ningún rato se corta. Está ahí, constante, latiendo como la sangre, como del corazón». Yohana vive en la isla Llanchid, en la comunidad AdMapu kaLafken, en el espacio territorial de los Coñuecar Llancapani. «Vivir en una isla es único, así que los desafíos que implica vivir acá sean siempre constantes», dice.
«Nosotros dependemos del mar», afirma. «El hecho de vivir en una isla implica que tu única conexión con el mundo exterior es a través de la navegación. El hecho de que se pueda bajar a mariscar cuando quieras comer una cazuela de marisco, un curanto, no sé. Vas al mar, no vas al mercado, aquí vas al mar directo a buscar los recursos. Y además porque toda la gente de acá sabe dónde están los recursos. Dónde están las almejas, dónde están las chorras, dónde ir a buscar choritos, dónde ir a buscar piures, qué sé yo. Entonces hay un conocer constante de la gente de la isla sobre nuestro propio espacio».
Sobre el ECMPO, detalla: «El espacio costero Mañihueico-Huinay es un espacio costero de 83.833 hectáreas. Y como es un espacio costero como de fiordos, es el espacio costero más grande otorgado en el sur de Chile». Y agrega: «Este espacio costero reconoce a 150 actores, algunos individuales y otros más en organizaciones. Así que tiene una inclusión importante de pensamiento local. El uso de la habitabilidad habla en el fondo de un uso histórico de vivir cerca del mar. Que implica no solamente tener la casa cerca del mar, sino que es tener la casa y todos los elementos necesarios para vivir. Y eso que hoy día esté acreditado y puesto como un derecho, no nos habla solamente de un derecho presente, también habla de un derecho futuro».
Memoria, oralidad y transmisión entre generaciones
Yohana vive con sus padres, Juan y Adela, con su pareja Gustavo y su hija Sofía. «Desde la visión de los pueblos indígenas y la gente indígena, mantenemos la memoria vigente a través de la práctica y de la oralidad. Y en ese caso, los abuelos tienen una influencia muy grande en los nietos. Y en el caso de mi papá, él llevó también a mi hija, la Sofía, como a los dos años a pescar, pesca de orillas. Entonces yo creo que en ella despertó también ese gusto por ir a la pesca», relata.
Y advierte: «Ahora la pesca es como que se va perdiendo entre la juventud, ya no tiene el sistema de trabajo. Hay muchos niños que no saben pescar, pero yo les enseñé a pescar porque me gusta la pesca y me gusta que aprendan». Sobre lo que más valora, dice: «Lo que más me gusta es la tranquilidad. Este sentimiento de que en momentos puedes conversar con quien vas a pescar, pero también esto de poder escuchar como tus pensamientos y todo eso. Es algo que encuentro como muy relajante y muy bonito».
«Lo central del ECMPO es la protección de los usos tradicionales»
Yohana Coñuecar define el sentido profundo del espacio costero: «Lo central de ECMPO es la protección de los usos tradicionales o consuetudinarios para el mantenimiento de una cultura. Una cultura de la pesca, una cultura de la navegación, una cultura del vivir, de comer, del consuetudinario de vivir en una isla, en las zonas costeras, ese uso de habitabilidad que tenemos en este caso en Hualaihué, esta conexión directa de la casa con el mar, eso es consuetudinario, eso es vivir en lenguaje nuestro, en una conexión permanente con el mar, que no requiere un puente ficticio, está ahí permanente, visible pero permanente».
La serie que muestra cómo funcionan los ECMPO en la práctica
«Zonas de Resguardo» es una microserie documental de 2026, dirigida por Simón Vargas (Tres Tercios), con edición de contenidos de Tanya Hirsch (Observatorio Ciudadano) y producción de Tres Tercios y Observatorio Ciudadano, en alianza con El Desconcierto y la Red de Comunicadores por los ECMPO. Consta de 4 capítulos que recorren cuatro Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios de la Región de Los Lagos. Este tercer capítulo responde a la pregunta: «¿Qué pasa cuando una comunidad decide organizarse para gestionar un territorio costero tan grande como una ciudad?». La serie muestra que, más que delimitar un territorio, la experiencia de Mañihueico-Huinay evidencia cómo una comunidad puede organizarse para cuidar, utilizar y proyectar su relación con el mar.
Ver el tercer capítulo de Zona de Resguardo


