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Ucrania y mercenarios

"Atraen personas, ante todo de los sectores vulnerables, quienes terminan siendo 'carne de cañón en una guerra ajena. Varios países vecinos ya prohibieron esta práctica, ya que implica directamente temas de la agenda de seguridad y lucha contra el crimen organizado, entre otras preocupaciones. A esto claramente se refirió el canciller Lavrov: El mercenarismo es una práctica peligrosa, es gente que no sabe más que realizar atentados terroristas, disparar y matar".

Ucrania y mercenarios

Por Vladimir Belinsky, Embajador de Rusia en Chile

Quién sigue el tablero de los acontecimientos internacionales se da cuenta de que el conflicto en Ucrania se acerca a su final. Hay varios datos que sirven de argumentos para ello y, asimismo, para una mirada más atenta hacia el día de mañana.

El primero, y el más importante, ha sido presentado recién por el Presidente Pútin en el Foro Valday, al mencionar que durante el mes de septiembre las tropas de Rusia han avanzado 2,5 veces más que en varios meses anteriores.

Aparte de esta situación objetiva se ve un notable giro en las actividades de las FF.AA. ucranianas. Al perder en el terreno, intentan aterrorizar a la población en Rusia aumentando golpes contra civiles (en abril-junio mataron a 422 personas contra 266 en enero-marzo), atacando también estructura civil como refinerías (15 ataques en agosto contra 13 y 9 en dos meses anteriores) – métodos claramente terroristas.

Cabe señalar que por parte rusa no hay prisa ni necesidad de acelerar las cosas, ya que el objetivo no es territorio – basta mencionar que nuestro país ocupa la séptima parte de la tierra firme del planeta. El objetivo es eliminar las causas del conflicto guardando las vidas tanto de nuestros militares, como de los civiles de ambos lados.

Hablando de las causas, se trata de desmilitarizar y desnazificar Ucrania convertida durante los 35 años de pérdida de soberanía en una “suerte” de antiRusia, reduciéndose su papel en el mapa mundial a un simple proxi de Occidente en su guerra contra nuestro país.

Por más que se acallen algunos hechos, no se olvidará que con el sangriento golpe en Kiev en 2014 el régimen ucraniano desató una guerra contra todo lo ruso. Bombardeos masivos contra la población de Donbass declarada “especies” cuyo destino, según la fórmula de Zelensky, era “maleta – ferrocarril – Rusia”.

Se prohibieron el idioma y los medios rusohablantes asesinando a periodistas; las iglesias ortodoxas destruyendo templos y golpeando a sacerdotes; y hasta la misma cultura rusa quemando libros de Dostoyevskiy, Tolstoy, Chejov, entre otros. Actuación que vimos por última vez solamente en el Tercer Reich… ¿Que otra cosa es, sino un nuevo nazismo al servicio de la geopolítica?

No puedo dejar de mencionar las actividades en esta línea de las embajadas ucranianas. Hacen poca cosa más que denigrar a Rusia y blanquear los crímenes del régimen en Kiev, intentar “cancelar” la cultura rusa y cerrar las Casas Rusas. En fin, traer a países neutrales o amigos esta guerra híbrida contra nuestro país, provocando la internacionalización del conflicto a unas latitudes lejanas.

Otro indicio de urgencia que tienen ante el derrotismo que se apodera de las calles de Kiev, es la participación de las embajadas ucranianas en la promoción de los mercenarios. Los están buscando por todas partes del mundo, ya que la lucha “hasta el último ucraniano” que se les impuso por los patrocinadores occidentales se está acabando.

En este sentido atraen personas, ante todo de los sectores vulnerables, quienes terminan siendo “carne de cañón” en una guerra ajena. Varios países vecinos ya prohibieron esta práctica, ya que implica directamente temas de la agenda de seguridad y lucha contra el crimen organizado, entre otras preocupaciones.

A esto claramente se refirió el canciller Lavrov: “El mercenarismo es una práctica peligrosa, es gente que no sabe más que realizar atentados terroristas, disparar y matar. Y al final, cuando su misión en algún país termina, es gente que tiene que irse a otro sitio a cometer violencia y es probable que eventualmente vuelvan a casa”.

Resumiendo, quisiera mencionar un ejemplo bien conocido de efecto “boomerang”. Al Quaeda y Bin Laden fueron cultivados en Afganistán desde los años 1980 contra la URSS. Luego a fines de los 1990 han sido utilizados en el Cáucaso para desestabilizar la situación en Rusia. Y el 11 de septiembre de 2001 esa misma gente regresó a Nueva York para derribar las Torres Gemelas.

En este sentido no existe un mal que sea “bueno”, el nazismo y el terrorismo son iguales para todos. Para que la historia no se repita hay que aprender de sus lecciones.

Vladimir Belinsky, Embajador de Rusia

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