Nueve exagentes del FBI que formaron parte de las investigaciones sobre el manejo irregular de documentos clasificados por parte del Presidente Donald Trump, presentaron una demanda contra el director de la agencia, Kash Patel, y el fiscal general, Todd Blanche, impugnando sus desvinculaciones y reclamando su reincorporación, que calificaron como «ilegal».
La noticia fue consignada por distintas agencias y medios internacionales. El canal alemán DW citó en primer término la alegación realizada por los exagentes, respecto a que sus despidos «parecen tener motivaciones políticas».
«Los 9 agentes y analistas fueron despedidos de forma repentina en febrero por Patel, un aliado cercano de Trump. En su demanda alegan que los despidos fueron actos de ‘represalia política’ por haber trabajado en el caso de los documentos clasificados, que incluyó, entre otras cosas, una redada en la finca de Trump en Mar-a-Lago, Florida», indica el reporte de DW.
La acción judicial argumenta que los demandantes «fueron despedidos sin investigación interna, notificación previa ni oportunidad de recurrir la decisión».
«Los demandantes fueron despedidos ilegalmente, no por ninguna causa ni motivo legítimo, sino únicamente para satisfacer la venganza personal del Presidente», denuncian los exempleados en la demanda, que fue presentada ante un tribunal federal de Washington.
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