La temporada de incendios, la peor en 11 años, deja más de 202.000 hectáreas calcinadas y 283.000 casos de infecciones respiratorias. El humo ha disparado la contaminación en Singapur y Kuala Lumpur y ha obligado a Malasia a cerrar cientos de escuelas.
Yakarta, 17 de octubre de 2026. Indonesia afronta una de sus peores crisis ambientales y sanitarias de la última década. Los incendios forestales y de turba que arrasan el país desde hace meses han dejado ya un saldo trágico de víctimas, una superficie calcinada enorme y una nube de humo tóxico que afecta a varios países vecinos.
El último drama se produjo en el Parque Nacional Bromo Tengger Semeru, en la isla de Java. Cuatro personas que combatían un incendio murieron el jueves 15 de octubre tras quedar atrapadas por el humo denso y las llamas. Dos de las víctimas eran efectivos del parque y otras dos, guardias de seguridad. Otras dos personas sufrieron quemaduras graves.
Las autoridades han calificado esta temporada como la más grave en 11 años. Solo en los primeros siete meses de 2026 se calcinaron unas 202.000 hectáreas de bosque y turba. Las provincias más afectadas son Kalimantan Central, en la isla de Borneo, y Sumatra del Sur, aunque también hay focos importantes en otras regiones de ambas islas.
El humo ha generado una grave emergencia de salud pública. Se han reportado más de 283.000 casos de infecciones respiratorias agudas en siete provincias indonesias. La neblina tóxica también ha cruzado fronteras: el 14 de octubre, Singapur y Kuala Lumpur llegaron a ser las ciudades más contaminadas del mundo por esta causa, y Malasia se vio obligada a cerrar cientos de escuelas por la mala calidad del aire. El humo ya ha alcanzado la atmósfera de Yakarta, aunque de momento permanece en altura.
El Gobierno indonesio ha desplegado un operativo masivo para intentar contener la crisis. Casi 17.000 efectivos trabajan solo en las dos provincias prioritarias, Kalimantan Central y Sumatra del Sur, que se suman a los más de 60.000 efectivos conjuntos desplegados a nivel nacional. Las labores aéreas se ven dificultadas por la baja visibilidad. El presidente Prabowo Subianto ha aceptado la asistencia ofrecida por países vecinos como Malasia y Singapur, y Japón ya ha colaborado con medios aéreos en Kalimantan.
La policía ha intensificado además la persecución de los responsables. Hasta el 13 de octubre, 223 personas y 9 empresas habían sido señaladas como sospechosas de provocar los incendios.
Los expertos advierten de que la crisis se ve agravada por un severo patrón de El Niño y por la prolongada temporada seca. Indonesia libra así una batalla simultánea contra el fuego, una emergencia de salud pública por el humo y la presión internacional para contener un desastre ambiental de alcance regional.
El Ciudadano
