Protesta social global y la necesidad de una plataforma para conectar las luchas

De la Puerta del Sol a Tirana, de las acampadas de Lisboa a los disturbios de Bruselas, de la plaza Dignidad a las calles de Estados Unidos, el fin de semana del 17 y 18 de octubre ha dejado un mapa de descontento que comparte causas pero no coordina respuestas

Protesta social global y la necesidad de una plataforma para conectar las luchas

De la Puerta del Sol a Tirana, de las acampadas de Lisboa a los disturbios de Bruselas, de la plaza Dignidad a las calles de Estados Unidos, el fin de semana del 17 y 18 de octubre ha dejado un mapa de descontento que comparte causas pero no coordina respuestas. La pregunta que sobrevuela las plazas ya no es por qué protesta la gente, sino cómo el internacionalismo de las luchas sociales se conecta, dialoga y se solidariza.

El Ciudadano

Hay una escena que se repite jóvenes con tiendas de campaña en una plaza céntrica, pancartas escritas a mano, el ruido de fondo de un cañón de agua o de una batería de gases lacrimógenos. Ocurrió en Madrid, en Lisboa, en Atenas. Ocurrió también, con otro repertorio, en Milán, en París, en Bruselas, en Santiago y en Tirana. Y ocurrió, con un lenguaje distinto -el de las urnas y el voto anticipado-, en tres mil actos repartidos por Estados Unidos bajo el lema «No Kings».

El fin de semana del 17 y 18 de octubre de 2026 pasará a los archivos como una de esas coincidencias que los analistas tardan en reconocer y los movimientos sociales tardan en aprovechar. Diez países, al menos, con protestas simultáneas. Detonantes distintos. Un sustrato común. Y una ausencia tan notable como las manifestaciones mismas: la de cualquier mecanismo real de coordinación entre ellas.

La concentración de capital descrita por Thomas Piketty se ha intensificado hasta niveles sin precedentes recientes. El Informe sobre la desigualdad global 2026, coordinado por el economista francés, confirma que la riqueza global está extremadamente concentrada: el 10% más rico de la población posee el 75% de toda la riqueza mundial, mientras que el 50% más pobre apenas alcanza el 2%; de hecho, el 1% más acaudalado concentra el 37% de la riqueza global, una proporción mayor que la que suma el 90% más pobre de la humanidad. La dinámica descrita por Piketty —donde el rendimiento del capital supera sistemáticamente la tasa de crecimiento económico— se refleja en los datos de Oxfam para 2025: la fortuna conjunta de los más de 3.000 multimillonarios del mundo alcanzó un récord de 18,3 billones de dólares, tras crecer un 16% en un solo año y un 81% desde 2020. El incremento de 2,5 billones de dólares registrado solo en 2025 equivale, aproximadamente, a la riqueza total de los 4.100 millones de personas más pobres del planeta, lo que evidencia que la acumulación en la cúpula no tiene parangón con la situación de la base.

Esta brecha descomunal actúa como una olla a presión social. Mientras una cuarta parte de la humanidad enfrenta inseguridad alimentaria y casi la mitad sobrevive con menos de 8,3 dólares al día, el malestar se traduce en estallidos concretos: en Madrid, hasta 100.000 personas salieron a la calle para denunciar que el alquiler ha subido más del 50% en cinco años y que hay familias que destinan más del 70% de su salario a pagar la vivienda. El desempleo juvenil mundial se situó en el 12,4% en 2025 —unos 67 millones de jóvenes—, y el 69% de la Generación Z afirma que el precio de la vivienda condiciona sus decisiones laborales y vitales. A ello se suma una dimensión política corrosiva: los multimillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades que un ciudadano común de ocupar un cargo político, lo que, como advierte Oxfam, está creando un “déficit político altamente peligroso e insostenible”. La combinación de una riqueza que se autoacumula sin límites y una mayoría social que ve bloqueada su movilidad constituye, precisamente, el combustible de la tensión y la deslegitimación que recorren las calles.

El mapa de un malestar sincronizado por accidente

PaísFormatoDetonante principalSaldo
EE.UU.3.000 actos electoralesOposición a Trump y blindaje del votoSin incidentes graves reportados
FranciaHuelga y marcha nacionalCoste de vida, reforma educativa, salarios+1.200 detenidos, ~150 agentes heridos
ItaliaDisturbios urbanosCoste de vida, política de Meloni~200 detenidos
BélgicaDisturbiosTasas universitarias (835→1.194 €)195 detenidos, 5 agentes heridos
AlbaniaRevuelta («Revolución Flamingo»)Corrupción y proyecto turísticoHasta 500 retenidos, 120 policías heridos
PortugalAcampadasVivienda y salariosSin cifras de detenciones
EspañaAcampada (3 semanas)Vivienda y desahuciosTensión institucional, cierre de metro
GreciaAcampada en SyntagmaVivienda estudiantilSin incidentes
ChileConmemoración y marcha7º aniversario del estallido, recortes29 detenidos
AlemaniaConcentraciones pequeñasEducación y contramovilizaciónSin incidentes

Los cuatro denominadores comunes

1. El coste de vida como gramática universal. Italia, Francia, Bélgica y Portugal comparten la misma queja de fondo, aunque la enuncien con acentos distintos: los salarios no alcanzan. En el caso italiano, la protesta por el precio de los combustibles en Roma y los disturbios de Milán son dos caras del mismo fenómeno. En Bélgica, la reforma educativa es el rostro visible de un problema más amplio que los propios convocantes reconocen: transporte, precariedad, costo de vida.

En Chile sucede lo mismo, la vida se encarece a un ritmo que el alza de los salarios de la clase trabajadora no sigue.

2. La vivienda como nueva cuestión social Es, probablemente, el hallazgo más relevante del fin de semana. España, Portugal y Grecia han convergido en el mismo repertorio —la acampada— y en la misma demanda: alquileres asequibles. La coincidencia no es casual. El lema griego «¿Estudiar o sobrevivir?» es idéntico al que se ha visto en Francia, y los estudiantes de Atenas lo enarbolan explícitamente como señal de solidaridad. Cuando una consigna migra entre países sin que nadie la traduzca, es que ya estaba traducida de antemano por las condiciones materiales.

3. La corrupción como crisis de legitimidad. Albania aporta la variante más volátil. La «Revolución Flamingo» empezó siendo un conflicto ambiental y turístico —un complejo hotelero de lujo con inversores como Jared Kushner— y ha escalado hasta convertirse en el mayor desafío para Edi Rama en más de una década. La demanda de dimisión, los edificios gubernamentales incendiados y los 120 policías heridos describen un conflicto que ya no es sobre un hotel: es sobre quién decide y para quién.

4. El déficit democrático como marco. Estados Unidos y Chile representan los dos polos de esta dimensión. En EE.UU., el movimiento «No Kings» no protesta contra una política concreta: protesta contra la concentración de poder y lo hace en clave electoral, canalizando el descontento hacia el voto anticipado del 3 de noviembre. En Chile, la conmemoración del séptimo aniversario del estallido de 2019 se ha convertido en plataforma de rechazo a los recortes del gobierno de José Antonio Kast, con el grito de «Octubre sigue vigente». Dos países, dos momentos históricos, una misma intuición: que las instituciones no están respondiendo.

Estados Unidos: Movilización «No Kings» para el voto anticipado

La protesta en EE.UU. tuvo un carácter marcadamente electoral. Bajo el lema «No Kings» (Sin Reyes), el movimiento opositor a Donald Trump organizó cerca de 3.000 actos en todo el país el sábado 17.

El objetivo no era solo expresar el rechazo al presidente, sino movilizar a los votantes para las elecciones de medio término del 3 de noviembre y promover el voto anticipado. Los organizadores buscaban una participación masiva para blindar los resultados frente a posibles impugnaciones, en un contexto de desconfianza hacia el gobierno por sus críticas al voto por correo. Las demandas ciudadanas también incluyeron temas como el costo de vida y la política exterior.

Italia: Disturbios y una ola de protestas por el costo de vida

Italia vivió un fin de semana de graves disturbios, especialmente en el norte del país. Lo que comenzó como una manifestación contra el alto costo de la vida y las políticas del gobierno de Giorgia Meloni derivó en enfrentamientos con la policía.

  • Milán: Fue el epicentro de la violencia. El sábado, grupos de jóvenes se separaron de la marcha para atacar comercios y a la policía. El domingo, los choques continuaron en la Plaza del Duomo, con saqueos a un supermercado y daños a la vía pública. La policía detuvo a unas 200 personas en total durante el fin de semana.
  • Otras ciudades: También se registraron incidentes en Turín (donde se detuvo a personas con piedras y martillos) y Bolonia (que provocó el cierre temporal de la estación de tren). En Roma, miles de personas se manifestaron contra el precio de los combustibles.
  • Reacción del gobierno: La primera ministra Meloni condenó los hechos, afirmando que «manifestarse es un derecho, pero devastar nuestras ciudades no lo es», y convocó una reunión de seguridad.

Francia: Una jornada de caos nacional

Francia fue escenario de una de las protestas más masivas y violentas, con un saldo de cientos de detenidos y graves daños materiales. Las marchas, convocadas contra la vida cara, la reforma educativa y por mejoras salariales, se extendieron por todo el país.

  • Participación: El gobierno estimó en 550.000 el número de manifestantes, mientras que los sindicatos elevaron la cifra a 800.000.
  • Violencia y daños: Aunque gran parte de las marchas fueron pacíficas, en París, Lyon, Marsella, Lille y Niza se registraron incendios de vehículos, saqueos de comercios y ataques a edificios públicos (como alcaldías y una oficina de turismo). En Limoges, el ayuntamiento del siglo XIX quedó «en gran parte perdido» por un incendio.
  • Consecuencias: Se contabilizaron más de 1.200 detenciones y alrededor de 150 agentes de policía heridos. Un joven de 17 años perdió una mano por una granada policial en Saint-Étienne. El presidente Macron condenó la violencia, afirmando que «no hay lugar para la violencia».

Portugal: Acampadas por el derecho a la vivienda

En Portugal, la protesta se centró en la crisis de la vivienda y el aumento del costo de vida. Miles de personas salieron a las calles de Lisboa, Oporto, Coímbra y Faro el sábado.

El movimiento, que continuó el domingo, se caracterizó por acampadas en plazas céntricas. En Lisboa, los manifestantes instalaron tiendas de campaña en la Plaza del Rossio, y en Oporto hicieron lo propio en la Praça D. João I, desafiando las órdenes de desalojo y exigiendo leyes que frenen la especulación inmobiliaria. La protesta fue convocada por la central sindical CGTP y también exigió mejores salarios y servicios públicos.

España: La acampada de Madrid se mantiene firme

En España, la protesta se concentró en Madrid, donde la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol cumplió su tercera semana. Cientos de personas, desafiando la lluvia y el frío, continuaron exigiendo alquileres asequibles y el fin de los desahucios.

La protesta, que comenzó tras la muerte de una anciana de 87 años desahuciada, se ha convertido en un punto de encuentro para diversos colectivos de izquierda (antifascistas, anticapitalistas, propalestinos). La situación generó tensión con las autoridades regionales de Madrid, que calificaron la ocupación de «ilegal» y ordenaron el cierre temporal de la estación de metro de Sol por motivos de insalubridad, mientras el Gobierno central se negaba a desalojar la plaza.

El 11 de noviembre de 2026 se perfila como una fecha central en el calendario de la protesta social europea, articulada principalmente en torno a una huelga general en España convocada por los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT, junto a organizaciones como el Sindicato de Inquilinas, para exigir «mejores salarios y una vivienda digna». La convocatoria, que tendrá lugar apenas dos semanas antes de las elecciones generales, busca trasladar al ámbito laboral la crisis de la vivienda y el control de los precios que «lastran las rentas de la clase trabajadora». A esta movilización se ha sumado la CNT, que reclama un incremento generalizado de salarios, la reducción de la jornada a 30 horas y que el coste de la vivienda no supere un tercio del salario neto. El llamado, además, ha trascendido fronteras: desde las acampadas por la vivienda en Lisboa y Oporto se ha propuesto una «huelga general ibérica» para esa misma fecha, con el objetivo de que la península «pare por completo» en defensa del derecho a la vivienda y contra el coste de la vida.

Chile: Conmemoración del estallido social con protesta política

En Chile, las protestas del domingo 18 de octubre tuvieron un doble significado. Miles de personas se concentraron en la Plaza Italia de Santiago para conmemorar el séptimo aniversario del estallido social de 2019, pero también para protestar contra la situación económica y los recortes del gobierno de José Antonio Kast.

  • Demandas: Los manifestantes corearon consignas como «Octubre sigue vigente» y criticaron los «millonarios recortes» en salud, educación y programas sociales. La protesta fue convocada por organizaciones sociales y estudiantiles.
  • Incidentes: La marcha principal transcurrió con normalidad, pero hacia el mediodía se registraron choques entre grupos aislados y las fuerzas de seguridad. Carabineros detuvo al menos a 29 personas y reportó funcionarios lesionados.

Además en Chile el pueblo se re articula frente a una serie de conflictos ambientales que afectan al país y que son parte de la agenda extractivista del modelo neoliberal. El próximo llamado de movilización nacional social por le medioambiente es para frenar el proyecto Dominga. La movilización será e 31 de octubre a las 12 hrs. y hay convocatoria en La Serena, Santiago, Valparaíso, Talca y Concepción.

Alemania: Protestas educativas y contra la extrema derecha

A diferencia de las grandes movilizaciones europeas, las protestas en Alemania fueron de menor escala y con temáticas variadas.

Berlín: Unos 300 estudiantes se manifestaron en el parque Kleistpark para exigir mejores condiciones educativas y mostrar solidaridad con el movimiento estudiantil en Francia.

Hamburgo: Cientos de personas se concentraron frente al Planetario para protestar contra una acción del grupo de extrema derecha «Save Europe Act Now», que había convocado un acto bajo el lema «Remigración».

Albania: La «Revolución Flamingo» y la exigencia de dimisión

Lo que comenzó como una protesta contra un proyecto turístico se ha convertido en el mayor desafío para el gobierno de Edi Rama en sus más de diez años en el poder. Las movilizaciones de este fin de semana, lideradas por estudiantes, exigen la dimisión del primer ministro por corrupción y por su gestión del proyecto.

Origen del conflicto: El detonante fue la aprobación gubernamental para construir un complejo hotelero de lujo en la costa sur, una zona de gran importancia ecológica. El proyecto cuenta con el respaldo de inversores, entre ellos Jared Kushner, yerno del expresidente estadounidense Donald Trump. Los manifestantes denuncian la falta de transparencia y la conexión entre grandes inversiones y corrupción, un movimiento que han denominado «Revolución Flamingo».

Desarrollo y violencia: El sábado 17 de octubre, miles de jóvenes se concentraron frente al Ministerio de Educación en Tirana, en lo que fue el quinto día consecutivo de protestas. La situación se tornó violenta cuando grupos de jóvenes enmascarados arrojaron piedras a la policía, que respondió con gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y cañones de agua. Los disturbios se han saldado con edificios gubernamentales incendiados, ventanas rotas y mobiliario urbano destruido.

Balance de las autoridades: Aunque las cifras varían según la fuente y el día, la policía ha reportado cientos de detenciones. Para el fin de semana, se hablaba de hasta 500 manifestantes retenidos, de los cuales 330 fueron liberados posteriormente. El saldo de heridos es significativo: aproximadamente 120 policías y 45 manifestantes habrían resultado lesionados, aunque se cree que muchas lesiones de civiles no se registraron oficialmente. En días previos, un comandante de policía en la ciudad de Shkodër quedó en estado crítico tras recibir el impacto de una piedra.

Reacción política: El primer ministro Edi Rama ha rechazado dimitir y ha culpado a la oposición conservadora de la violencia. La Unión Europea ha expresado su preocupación por la escalada de violencia y ha pedido que se investiguen las acusaciones de uso excesivo de la fuerza por parte de la policía.

Grecia: Protestas estudiantiles por una vivienda inasequible

Police clash with masked demonstrators in Athens on October 20, 2011. Clashes have broken out in central Athens between rival groups of demonstrators, amid a second day of mass demonstrations against a new round of austerity measures being debated in parliament. Police fired tear gas and stun grenades outside parliament as several hundred masked youths attacked peaceful demonstrators from a Communist-backed trade union who had tried to isolate them from the rally. AFP PHOTO / LOUISA GOULIAMAKI

En Grecia, la protesta no ha sido violenta, sino que se ha centrado en una acampada pacífica para visibilizar una crisis silenciosa: la imposibilidad de los estudiantes para costearse un lugar donde vivir.

La acampada en Syntagma: Desde el 13 de octubre, estudiantes griegos han instalado un campamento de tiendas de campaña en la Plaza Syntagma, frente al Parlamento en Atenas. La acción, organizada por asociaciones de estudiantes, busca presionar al gobierno para que tome medidas inmediatas. La protesta se mantuvo durante el fin de semana, desafiando la lluvia.

Demandas concretas: Los estudiantes exigen al gobierno techos en los alquileres de los apartamentos estudiantiles, un aumento de los subsidios de vivienda y la construcción de más residencias universitarias públicas. La situación es crítica: una estudiante relató que por un pequeño apartamento debe pagar entre 500 y 600 euros mensuales, mientras que la ayuda anual de alojamiento equivale a solo 125 euros al mes, lo que es insuficiente. La falta de residencias universitarias es un problema estructural; por ejemplo, la Universidad de Ática Occidental, una de las más grandes, no cuenta con alojamiento propio.

Un problema europeo: Los manifestantes han enarbolado el lema «¿Estudiar o sobrevivir?», el mismo que se ha visto en las protestas estudiantiles en Francia, mostrando su solidaridad y señalando que el encarecimiento de la vida y la falta de vivienda asequible es un problema que afecta a toda la juventud europea.

Bélgica: Disturbios y cientos de detenidos por la reforma educativa

Bélgica ha vivido un fin de semana de alta tensión, con protestas masivas que derivaron en disturbios y un número récord de detenciones, principalmente en Bruselas y Lieja.

El detonante: el coste de la educación: Las protestas, convocadas por estudiantes, profesores y sindicatos, son la culminación de semanas de malestar por las reformas educativas y el aumento de las tasas de matrícula en la región francófona, que han pasado de 835 a 1.194 euros. A esto se suman las quejas por el alto costo de la vida, el transporte público y la precariedad laboral.

Graves disturbios y un balance elevado: El sábado 17 de octubre, las manifestaciones, que comenzaron de forma pacífica, terminaron en enfrentamientos.

Bruselas: La policía utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a grupos de jóvenes que arrojaron objetos y levantaron barricadas cerca de la estación de Bruselas-Midi. El balance fue de 150 detenidos, la mayoría arrestos administrativos, aunque 32 fueron detenciones judiciales, incluyendo a 15 menores. Cinco agentes resultaron con heridas leves.

Lieja: Se registraron otros 45 detenidos, 12 de ellos menores de edad. La policía también intervino con cañones de agua.

Reacción del gobierno: El ministro del Interior, Bernard Quintin, condenó los hechos, afirmando que «lo que está sucediendo en Bruselas ya no es una simple manifestación» y advirtió que se utilizarán «todos los medios necesarios para restablecer el orden». Las autoridades han calificado parte de la violencia como «actos de violencia organizada».

Conectar las luchas, intercambiar experiencias, protocolos de seguridad, mecanismos de agitación y educación, coordinar la circulación de contenidos, y tantos desafíos más, son los que esperan a los pueblos del mundo que vienen decididamente a plantar cara a los gobiernos indiferentes de sus reclamos, gobiernos de rodillas a los tecno oligarcas y con una agenda de intereses que no es la de los estudiantes ni del pueblo trabajador.

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