El 19 de octubre de 2026 se celebró en Ciudad de México el IX Foro de Diálogo de Civilizaciones entre China y América Latina y el Caribe.
El encuentro tuvo como tema «Impulsar la construcción de una comunidad de futuro compartido entre China y América Latina y el Caribe mediante los cinco programas».
Durante la ceremonia de apertura se presentaron oficialmente las ediciones en chino y español de «Los cinco programas: hacia un nuevo paradigma de cooperación entre China y América Latina y el Caribe», una obra concebida conjuntamente por la Editorial Zhaohua y el Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales.
Su publicación constituye una nueva aportación teórica al desarrollo de la asociación de cooperación integral entre China y América Latina y el Caribe.
En la presentación del libro, Wang Ning, presidente de la Editorial Zhaohua, dio a conocer la obra mediante un mensaje en video.


Esta obra es una nueva entrega de la colección «Diálogo y aprendizaje mutuo entre las civilizaciones de China y América Latina» y forma parte, asimismo, de la serie «Sistema autónomo de conocimientos sobre América Latina», del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales.
Guo Cunhai encabezó su elaboración y coordinó a especialistas de distintas instituciones de investigación y disciplinas académicas.
Con los «cinco programas» como marco analítico y la «nueva asociación para el desarrollo» como hilo conductor, el libro examina sistemáticamente los avances y desafíos de la cooperación durante los diez años transcurridos desde la creación del Foro China-CELAC, a la vez que analiza las oportunidades de desarrollo para la próxima década.
La cuestión central que aborda el libro es cómo pasar de proyectos de cooperación a un verdadero paradigma de cooperación.
Los programas de solidaridad, desarrollo, civilización, paz y acercamiento entre los pueblos no constituyen ámbitos aislados, sino un conjunto orgánico que abarca la confianza estratégica, el desarrollo económico y social, el aprendizaje mutuo entre civilizaciones, la cooperación en materia de seguridad y los intercambios entre las sociedades.
Solo articulando la coordinación de políticas, las necesidades de desarrollo y las bases sociales podrán los «cinco programas» dejar de ser iniciativas generales y convertirse en mecanismos sostenibles de cooperación.
Con este enfoque, el equipo de investigación estudió tanto sectores tradicionales como emergentes, entre ellos el comercio y la economía, la agricultura, la energía, la minería, la salud pública, la ciencia y la tecnología, la seguridad y la cooperación para el desarrollo.
La obra analiza los resultados alcanzados sin eludir los problemas derivados de las diferencias en las etapas de desarrollo, la insuficiencia de capacidades y las dificultades de articulación entre mecanismos.
También presta especial atención a los vínculos entre ámbitos de cooperación: cómo la construcción de infraestructura puede impulsar la modernización industrial, cómo las tecnologías digitales pueden servir a la gobernanza pública y cómo el desarrollo verde puede generar oportunidades compartidas para las empresas y la sociedad.
Guo Cunhai sostiene en esta obra que la mejora cualitativa de la cooperación entre China y América Latina y el Caribe no puede medirse únicamente por el número de proyectos o el volumen del comercio. También debe evaluarse por la capacidad de ambas partes para compartir conocimientos, formar talento y resolver de manera autónoma sus problemas de desarrollo.
La cooperación de conocimiento no consiste en una transferencia unidireccional de experiencias: parte de las distintas realidades nacionales y compara las prácticas de política pública mediante intercambios en condiciones de igualdad.
Se trata de incorporar a los proyectos concretos la formación de capacidades, la transferencia tecnológica, el intercambio de experiencias de gobernanza y la investigación conjunta, a fin de mejorar su adaptación a los contextos locales y su resiliencia a largo plazo.
Esta es también la razón de fondo por la que el libro insiste en un «nuevo paradigma»: las relaciones entre China y América Latina y el Caribe deben superar la mera complementariedad de factores y avanzar hacia el aprendizaje mutuo de experiencias de desarrollo, la creación conjunta de conocimientos a partir de esas experiencias y el fortalecimiento de los vínculos institucionales.
Ante la transformación digital, la reestructuración industrial y los cambios en la gobernanza mundial, China y los países latinoamericanos necesitan explorar vías de cooperación reproducibles y sostenibles, desde el reconocimiento de la diversidad de sus trayectorias de desarrollo.
El Ciudadano
