Las redes sociales tienen memoria, y un antiguo tuit de José Kast adquiere especial relevancia en medio de su desplome en las encuestas. En septiembre de 2015, cuando era diputado, el actual Presidente utilizó la baja aprobación de Michelle Bachelet para hacerse eco de rumores sobre una eventual renuncia anticipada. Once años después, es él quien enfrenta cifras similares a las que entonces utilizó para poner en duda la continuidad de la mandataria.
El 14 de septiembre de 2015, Kast publicó en su cuenta de Twitter, hoy X, un mensaje que vinculaba directamente el escaso respaldo ciudadano de Bachelet con especulaciones sobre su salida de La Moneda:
«Con el 20% de aprobación (y bajando) los rumores de que la Pdta. MB renuncia antes de que termine el 2016 aumentan día a día».
Aunque el entonces parlamentario no exigió expresamente su dimisión, sí contribuyó a amplificar rumores sobre la continuidad de una presidenta democráticamente electa, utilizando como argumento su deteriorada popularidad. Una publicación que, vista desde el escenario político actual, abre un duro contraste entre sus declaraciones de entonces y las cifras que hoy enfrenta su propio Gobierno.
Aprobación de Kast cae al 22,1%: las cifras que contrastan con su tuit de 2015
La comparación cobra fuerza tras los últimos resultados de las encuestas presidenciales. Según Pulso Ciudadano, la aprobación de Kast se desplomó hasta el 22,1% en octubre de 2026, una caída de 6,1 puntos respecto de septiembre y su nivel más bajo desde que asumió la Presidencia. En paralelo, la desaprobación escaló al 67,5%, con un incremento de 9,9 puntos.
Y no se trata de una medición aislada. Como informó El Ciudadano el pasado 2 de noviembre, Agenda Criteria situó el respaldo presidencial en apenas un 25%, frente a un 65% de desaprobación. Por su parte, Plaza Pública Cadem registró un 26% de aprobación y un 69% de rechazo.
Aunque las mediciones utilizan metodologías diferentes, las tres coinciden en mostrar un panorama de bajo respaldo ciudadano, con niveles de desaprobación que superan ampliamente a quienes apoyan la gestión presidencial.
El tuit sobre Bachelet que vuelve a escena mientras Kast pierde respaldo entre sus votantes
El escenario resulta todavía más complejo para La Moneda al observar lo que ocurre dentro del propio electorado oficialista. Según Cadem, la aprobación de Kast entre quienes votaron por él en segunda vuelta retrocedió del 69% en septiembre al 59% en octubre.
Este deterioro coincide con la controversia por las rebajas de penas a condenados por delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes, así como por crímenes de lesa humanidad, que ha instalados nuevos cuestionamientos sobre las decisiones del Ejecutivo.
A ello se suma el rechazo a la permanencia de Fernando Rabat en el Ministerio de Justicia. De acuerdo con Pulso Ciudadano, un 74,2% de las personas consultadas consideró que Kast se equivocó al mantenerlo en el cargo y que debería solicitar su renuncia.
En este contexto, el tuit de septiembre de 2015 deja al descubierto una contradicción política difícil de pasar por alto: cuando Bachelet registraba un 20% de aprobación, Kast difundía rumores sobre una eventual salida anticipada de La Moneda. Hoy, cuando su propio respaldo apenas supera ese porcentaje , sus antiguas declaraciones adquieren otro significado.
Por supuesto, una encuesta no determina la legitimidad ni la continuidad de un gobierno elegido democráticamente. Pero esa misma consideración permite examinar críticamente el discurso que Kast utilizó cuando estaba en la oposición.
En 2015, el 20% de aprobación de Bachelet le sirvió para poner en circulación rumores de renuncia. En 2026, con apenas un 22,1% de respaldo, es su propia Presidencia la que queda frente al espejo de aquellas palabras . El archivo no demuestra que ambas situaciones sean idénticas, pero sí deja planteada una pregunta molesta para el mandatario: ¿con qué criterio vinculaba entonces la baja popularidad de una presidenta con su eventual salida del poder?
Porque los gobiernos cambian, las encuestas también, pero las declaraciones públicas permanecen. Y esta vez, las cifras que Kast utilizaba para hablar de la continuidad ajena son prácticamente las mismas que hoy marcan su propio respaldo ciudadano.
