Con la tasa de desocupación rondando el 9,8% a nivel nacional y superando el 10% en la Región Metropolitana, miles de familias chilenas hicieron cálculos distintos este año. Ya no se trata solo de esperar que aparezca un contrato indefinido. Se trata de armar ingresos con lo que haya a mano, y a veces eso significa tres o cuatro actividades pequeñas que, sumadas, alcanzan para el arriendo. En medio de esta búsqueda de alternativas, el entretenimiento digital también ha ganado espacio, especialmente los juegos de casino y las plataformas de apuestas que permiten participar desde el celular. Algunos han comenzado a explorar los casinos online como una forma de entretenimiento, aunque los especialistas en finanzas personales advierten que estos juegos no representan una fuente de ingresos confiable. En una economía donde el empleo formal escasea, la tentación de buscar «algo rápido» existe, pero el dinero estable casi siempre viene de otro lado.
El auge del trabajo por cuenta propia
En Santiago, Valparaíso y Concepción se nota a simple vista. Más carros de comida en las esquinas, más puestos en ferias libres, más gente ofreciendo servicios en grupos de Facebook y en Marketplace. Una ex administrativa de Maipú, despedida en marzo de una empresa de logística, hoy vende almuerzos caseros a oficinistas de Providencia por encargo. Cuenta que gana menos que antes, pero que al menos «sé cuánto entra cada semana».
El problema es que el cuentapropismo no siempre es una decisión libre. Muchas veces es lo que queda cuando se acaba el finiquito.
Plataformas de reparto y trabajos de aplicación
Repartir con una bicicleta o una moto se ha vuelto una opción casi automática para jóvenes y también para mayores de 40 que perdieron su empleo. Las aplicaciones de delivery y de transporte reportan más registros, y con ello más competencia por cada pedido. Las ganancias por hora bajan cuando hay demasiada gente conectada al mismo tiempo, algo que los propios repartidores comentan en sus grupos de WhatsApp.
Hay quienes combinan turnos nocturnos de reparto con trabajos de medio tiempo en el comercio. Duermen poco, pero cierran el mes.
Emprendimientos desde la casa
Otra vía que se repite es la de vender desde el hogar. Repostería, conservas, ropa usada, artesanía, reparaciones menores, clases particulares. Las redes sociales hicieron el resto, porque hoy no se necesita un local para tener clientes.
Entre las actividades más frecuentes que mencionan quienes han tenido que reinventarse están las siguientes.
- Venta de comida preparada por encargo, sobre todo almuerzos y colaciones.
- Clases de reforzamiento escolar online para estudiantes de básica y media.
- Reventa de ropa y artículos de segunda mano a través de plataformas digitales.
- Servicios técnicos a domicilio, como gasfitería, electricidad o reparación de celulares.
Según un análisis de Diario Financiero sobre la informalidad laboral en Chile, basado en datos del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, el empleo informal continúa creciendo mientras se destruyen puestos de trabajo formales. Esta tendencia refleja un deterioro de las condiciones laborales y aumenta la preocupación por los trabajadores que carecen de cotizaciones previsionales y protección social.
Qué piden los expertos
Economistas y dirigentes sindicales coinciden en algo. Mientras no se recupere la inversión y la creación de empleo formal, estas salidas seguirán siendo parches. Algunos proponen reforzar los programas de capacitación y los subsidios a la contratación, otros apuntan a facilitar la formalización de pequeños negocios con trámites más simples y menos costosos.
Mientras tanto, la creatividad de los chilenos para generar ingresos no deja de sorprender. Pero conviene no romantizarla. Detrás de cada emprendimiento improvisado hay una persona que preferiría, la mayoría de las veces, tener un contrato estable y un sueldo que no dependa de cuántos pedidos entren en el día.
