El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un aumento de 0,5% en octubre, según informó este viernes el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). De acuerdo con este resultado, la inflación acumuló un 4,5% durante los primeros diez meses de 2026, y 4,5% con respecto al año anterior, presionada por alzas en bencinas, transporte y alimentos, debilitando el poder adquisitivo de las familias chilenas y provocando un nuevo golpe económico al gobierno de José Antonio Kast.
El detalle del informe revela que el incremento de inflación no es un fenómeno aislado, sino que responde a presiones específicas en sectores clave. En octubre, seis de las trece divisiones que conforman la canasta del IPC aportaron incidencias positivas, mientras que cinco presentaron incidencias negativas y dos registraron nula incidencia.
Entre las divisiones que registraron alzas, destacan; transporte (2,0%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (1,0%), que en conjunto sumaron casi medio punto porcentual (pp) de incidencia. Por el contrario, vestuario y calzado fue la única división que consignó una baja mensual significativa (-4,1%).

El resto de las divisiones influyeron al incremento del IPC, contribuyendo en conjunto con 0,201pp.
Aumento en transporte y alimentos golpea bolsillo de los chilenos
El rubro de transporte fue el principal motor de esta escalada inflacionaria. aumento del 2,0% mensual, impulsada por el alza en los combustibles para vehículos personales (5,6%), que por sí sola incidió 0,225 puntos porcentuales (pp.). Dentro de este grupo, la gasolina presentó un incremento del 4,5%, aportando 0,157 pp., y acumulando un 26,2% en lo que va del año.
A esto se suman los transportes aéreos, donde el transporte aéreo internacional subió un 13,0% (con una incidencia de 0,071 pp.), mientras que el transporte aéreo nacional cayó un 11,8%, reflejando una volatilidad en el sector.
El petróleo diésel, por su parte, registró un alza mensual del 12,3%, acumulando un 53,5% anual, lo que evidencia una presión alcista sostenida en los costos de operación logística y transporte.
En paralelo, el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas también golpeó con fuerza el bolsillo de los chilenos.
La división consignó un alza del 1,0% mensual, con 13 de sus 15 clases registrando aumentos.
El principal impulsor fue la clase de hortalizas, legumbres y tubérculos, que con un 4,6% de alza aportó 0,114 pp., seguida de pan, cereales, harinas y pastas con un 0,8%. A nivel de productos, las papas (12,0%) y los tomates (11,2%) fueron los que más empujaron el índice, con incidencias de 0,040 pp. y 0,038 pp., respectivamente.
Este encarecimiento de productos básicos es particularmente sensible para los hogares, ya que la canasta básica se ve directamente afectada, limitando la capacidad de compra y obligando a las familias a reajustar sus presupuestos.
El contraste lo entregó el sector de Vestuario y calzado, que registró una caída del 4,1% mensual, aportando -0,098 pp. a la variación general. Este descenso se explica por bajas en vestuario (-3,9%) y calzado (-4,7%), con productos como las zapatillas para hombre (-5,4%) y los pantalones para hombre (-5,5%).
Según el informe del INE, la tendencia general sigue siendo alcista, y el acumulado anual de 4,5%,—con incrementos en bencinas y alimentos— siguen presionando la inflación al alza, configurando un escenario complejo que exige atención por parte de La Moneda.
