¿Qué se dijo y acordó en la Conferencia de los Pueblos de Cochabamba?

La Conferencia alternativa para el cambio climático desarrollada en abril en Bolivia –Cochabamba- fue convocada por Evo Morales como respuesta a lo que se conoce como el “fracaso de Copenhague”

¿Qué se dijo y acordó en la Conferencia de los Pueblos de Cochabamba?

Autor: LLaguno

La Conferencia alternativa para el cambio climático desarrollada en abril en Bolivia –Cochabamba- fue convocada por Evo Morales como respuesta a lo que se conoce como el “fracaso de Copenhague”. En efecto, el propio Morales dice que realizó la convocatoria “porque en Copenhague no se escuchó ni atendió la voz de los pueblos del mundo, ni se respetó los procedimientos pre acordados de manera consensuada por los Estados… Bolivia convocó a esta Conferencia porque los países llamados desarrollados no cumplieron con su obligación de establecer compromisos sustanciales de reducción de gases de efecto invernadero en la Conferencia de Copenhague del año pasado sobre Cambio Climático. Si estos países hubieran respetado el Protocolo de Kioto y hubieran acordado reducir sustancialmente sus emisiones dentro de sus fronteras, la Conferencia de Cochabamba no hubiera sido necesaria”. De hecho, no sólo Estado Unidos aumentó sus emisiones de GEI en una 16.8% entre 1990 y el 2007, sino también los países desarrollados que en lugar de reducirlas, las aumentaron en un 11,2% durante ese mismo período.

El “Acuerdo de los Pueblos” comienza haciendo un diagnóstico de los efectos del calentamiento global. De hecho, se afirma que “nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro”. Por tanto, se trata de una problemática que requiere soluciones rápidas y eficientes antes de que todos estos cambios y sus efectos sociales, económicos y políticos sean irreversibles. Va más allá, cuando junto a este diagnóstico de “crisis global” hace responsable al desarrollo capitalista de lo que ocurre a nivel ambiental. Es una tesis en la que el grupo Alba insiste y repite en todos los foros mundiales y regionales en los que participan; sobre todo, cuando se trata de temas ambientales y de bio-diversidad.

Morales y Chávez en la cop15 (Copenhague, 2009) han insistido en que el capitalismo como modelo de desarrollo es el principal responsable de la actual crisis ambiental. Se plantea, de ese modo, que “confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial. El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma. Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son… La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida”.

En efecto, no sólo se trata de una forma de acumular, de producir y de consumir, sino también una manera de entender y relacionarse con la naturaleza. Lo he planteado en otras oportunidades; mitigar y adaptarse al cambio climático no pasa por cambiar el modelo de desarrollo capitalista vigente. A mi entender, lo más complejo es el tema ideológico-cultural en la perspectiva de la forma de vincularse con la naturaleza y sus recursos. De hecho, un cambio de mentalidad también pasa por construir un orden social menos individualista y consumista. Al contrario, desde el punto de vista productivo y de las energías que se usan para poner en movimiento el aparato productivo, el capitalismo tiene las capacidades intelectuales, teóricas y económicas para hacer el giro. En efecto, la reconversión energética surge desde el seno del modelo de acumulación vigente. El punto, es que se trata de un cambio muy tibio y lento que es incompatible con las urgencias actuales.

En esa dirección hay un planteamiento básico y fundamental que hace la Conferencia de los pueblos. En efecto, se afirma que la temperatura del planeta no puede subir dos grados Celsius más de lo que se conoce en la actualidad. Se trata de una meta, que no se puede esperar hasta el 2020 o el 2050 para lograrla. De hecho, frenar el aumento de la temperatura debe ser hoy. No obstante, hay que apuntar que este acuerdo no sólo ha sido planteado en Cochabamba, sino también es uno de los consensos globales que hay al interior de la Conferencia Marco de las Naciones Unidas para el cambio climático. La evidencia científica cada vez es más contundente en relación a los efectos que puede tener para el planeta y su desarrollo sustentable el aumento de la temperatura más allá de los dos grados.

Para la Conferencia de Cochabamba el aumento más allá de este umbral tendrá consecuencias nefastas para la humanidad; sobre todo, para los más vulnerables. En efecto “de incrementarse el calentamiento global en más de 2º C… existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles… -de ese modo- … entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer; grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas; muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Así mismo, se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas”.

Por tanto, es urgente no aumentar la temperatura promedio del planeta y estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero e impedir “interferencias antropogénicas peligrosas para el sistema climático”. Se requiere, en consecuencia “retornar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a 300 ppm y así, limitar el incremento de la temperatura media global a un nivel máximo de 1°C”.

Sin embargo, para lograr estas metas todos los países deben reconocer y asumir su responsabilidad en el asunto del calentamiento global. Si bien todos son causantes –en mayor o menor medida- del cambio climático, es evidente, que se trata de responsabilidades diferenciadas. En efecto, no es lo mismo contaminar con el 20 por ciento de las emisiones mundiales (como Estados Unidos o China) que hacerlo con cifras inferiores al 5 por ciento. Del mismo modo, tampoco es lo mismo hacerlo desde hace 200 años como recién estar haciéndolo (como China, India, Brasil). En efecto, la emisiones del mundo desarrollado alcanzan en “promedio entre 20 y 23 toneladas anuales de CO2 por habitante, lo que representa más de 9 veces las emisiones correspondientes a un habitante promedio del Tercer Mundo, y más de 20 veces las emisiones de un habitante de África Subsahariana”. Del mismo modo, encontramos cifras que muestran que mientras el 7% de la población mundial es responsable del 50% de las emisiones contaminantes, el 50 por ciento más pobre es responsable de sólo siete por ciento de las emisiones contaminantes. En síntesis, las responsabilidades son compartidas pero diferenciadas. En esa dirección, por tanto, son principalmente los países desarrollados los que deben comprometerse “con metas ambiciosas de reducción de emisiones que permitan alcanzar objetivos a corto plazo”.

Para mitigar y adaptarse a las exigencias climáticas del hoy, la Conferencia Mundial de los Pueblos expresa en su declaración final que para lograr el objetivo de “salvar a la humanidad” y no aumentar la temperatura del planeta se requiere “un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos… Planteamos a los pueblos del mundo la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de los Pueblos Indígenas, afirmados en la vivencia y propuesta de “Vivir Bien”, reconociendo a la Madre Tierra como un ser vivo, con el cual tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual”. En efecto “para garantizar los derechos humanos y restablecer la armonía con la naturaleza es necesario reconocer y aplicar efectivamente los derechos de la Madre Tierra”.

Para la Conferencia de los Pueblos es de vital y estratégica importancia el hecho de que los países del mundo aprueben la “Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra”. En esa dirección, el “Acuerdo de los Pueblos” hace una propuesta de declaración que considera entre sus aspectos más relevantes no sólo “el Derecho a la regeneración de su bio-capacidad y continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas… -sino también-… el Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos-radioactivos y a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable”.

La lucha por el cambio climático –que es política e ideológica- no sólo debe orientarse a no aumentar la temperatura promedio del planeta y avanzar hacia una nueva relación hombre-naturaleza, sino también a consensuar mecanismos de financiamiento y traspaso tecnológico desde las economías desarrolladas -las principales responsables de la crisis climática- hacia los países y economías más vulnerables. En esa dirección, la Conferencia de los Pueblos exige al capitalismo de punta “a) restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica la descolonización de la atmósfera mediante la reducción y absorción de sus emisiones; b) que asuman los costos y las necesidades de transferencia de tecnología de los países en desarrollo… c) que se hagan responsables por los cientos de millones que tendrán que migrar por el cambio climático que han provocado y que eliminen sus políticas restrictivas de migración y ofrezcan a los migrantes una vida digna y con todos los derechos en sus países; se estima que para el 2050 podemos llegar a los 150 millones de migrantes por efecto del cambio climático; d) que asuman la deuda de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo proveyendo los medios para prevenir, minimizar y atender los daños que surgen de sus excesivas emisiones y e) honren estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra adoptando y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas”.

Sin duda, hay que financiar la adaptación al cambio climático y sus efectos sobre la reconversión energética. En esa dirección la Conferencia de los Pueblos plantea que no sólo “el financiamiento actual destinado a los países en desarrollo para cambio climático y la propuesta del Entendimiento de Copenhague son ínfimos, sino también los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo, adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de fuente pública, de al menos 6% de su PIB para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo”. La cop16 de fin de año en México “debe establecer un nuevo mecanismo de financiamiento que funcione bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio Climático rindiendo cuentas a la misma, con una representación significativa de los países en desarrollo para garantizar el cumplimiento de los compromisos de financiamiento de los países”.

Vinculado con el financiamiento se encuentran los procesos de transferencia tecnológica. En efecto, es fundamental para que las economías en desarrollo y vulnerables se adapten al cambio climático y frenen su avance recibir tecnología y conocimiento para tal objetivo. Por ello, es básico “no sólo establecer los lineamientos para crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua del intercambio de tecnologías… útiles, limpias, y socialmente adecuadas… –sino también- … definir un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular, de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público, de libre accesibilidad y bajo costo. El conocimiento es universal, y por ningún motivo puede ser objeto de propiedad privada y de utilización privativa, como tampoco sus aplicaciones en forma de tecnologías”.

En relación al “Acuerdo de Copenhague”, se plantea que no sólo es ineficiente e insuficiente para lograr las metas de Kioto, sino también es ilegítimo por haberse definido entre cuatro paredes y de espalda a la Convención. De hecho, ese acuerdo conduce al planeta a aumentos en la temperatura promedio de 4 grados celsius hacia el 2050. En esa dirección y para evitar esa situación se requieren amplios consensos que permitan que en la cop16 -a desarrollarse en México a fines del 2010- se apruebe una “enmienda al Protocolo de Kioto, para el segundo período de compromisos a iniciarse en 2013 a 2017 en el cual los países desarrollados deben comprometer reducciones domésticas significativas de al menos el 50% respecto al año base de 1990”.

Es urgente mantener el protocolo de Kioto como marco institucional para las negociaciones. Junto a ello, insisten que como segundo mecanismo válido y legítimo se encuentra la “Acción Cooperativa de Largo Plazo”.

La crisis alimentaria se profundiza si el calentamiento global avanza. En efecto, otro aspecto que hay que tomar en cuenta para lograr los objetivos de mitigar el cambio climático en la perspectiva de reducir las emisiones es hacer una “profunda transformación en la agricultura hacia un modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario… que solucione el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando… el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en complementación con la Madre Tierra”.

Los bosques también deben ser parte de las negociaciones por el cambio climático. En esa dirección “la definición de bosque utilizada en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la cual incluye plantaciones, es inaceptable. Los monocultivos no son bosques. Por lo tanto, exigimos una definición para fines de negociación que reconozca los bosques nativos y la selva y la diversidad de los ecosistemas de la tierra. En efecto “la mejor estrategia y acción para evitar la deforestación y degradación y proteger los bosques nativos y la selva es reconocer y garantizar los derechos colectivos de las tierras y territorios considerando especialmente que la mayoría de los bosques y selvas están en los territorios de pueblos y naciones indígenas, comunidades campesinas y tradicionales”. Es un tema clave para el desarrollo sustentable del planeta y mitigar el calentamiento global. No en vano, se afirma que las selvas y los bosques –entre ellos, la Amazonía- son los pulmones verdes de la humanidad. Es más, son parte del ciclo natural del carbono y el agua en la tierra. En esa dirección “exigimos a los gobiernos un programa mundial de restauración de bosques nativos y selvas, dirigido y administrado por los pueblos, implementando semillas forestales, frutales y de flora autóctona”.

Muy vinculado con este punto está el hecho de que los Estados deben reconocer jurídicamente “la preexistencia del derecho sobre nuestros territorios, tierras y recursos naturales para posibilitar y fortalecer nuestras formas tradicionales de vida y contribuir efectivamente a la solución del cambio climático”.

Uno de los aspectos más criticados por la Conferencia de los Pueblos tiene que ver con el “Protocolo de Kioto” y su incapacidad para materializarse. No sólo no se han logrado sus metas, sino también ha perdido vigencia y legitimidad por la falta de “voluntad política de los países desarrollados para cumplir de manera efectiva sus compromisos”. No obstante, el “Acuerdo de los Pueblos” insiste en que se trata de un mecanismo que hay que seguir usando. Es más, hay que avanzar hacia el Kioto 2 que define metas de reducción para el período 2013-2017.

Como una forma de evaluar y controlar ese proceso solidario y soberano de reducción de emisiones que debe conducir a que la temperatura del planeta no debe subir más allá un grado, la Conferencia de los Pueblos propone la creación del “Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que tenga la capacidad jurídica vinculante de prevenir, juzgar y sancionar a los Estados, las empresas y personas que por acción u omisión contaminen y provoquen el cambio climático”. Es una propuesta que recién entra al debate y que Evo Morales ya planteó en la Cop15.

Par avanzar y obligar a los gobernantes a tomar la medidas necesarias y correctas para mitigar el cambio climático se hace “necesaria la realización de un Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular, sobre el cambio Climático en el cual todos seamos consultados sobre: el nivel de reducciones de emisiones que deben hacer los países desarrollados y las empresas transnacionales; el financiamiento que deben proveer los países desarrollados; la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática; la necesidad de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra y; la necesidad de cambiar el actual sistema capitalista”.

Finalmente y como una manera de fortalecer los acuerdo de Cochabamba la Conferencia de los Pueblos “llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra que se basará en los principios de complementariedad y respeto a la diversidad de origen y visiones de sus integrantes, constituyéndose en un espacio amplio y democrático de coordinación y articulación de acciones a nivel mundial”.

El “Acuerdo de los Pueblos” pueden leerlo aquí.


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