Incendio en Valparaíso

Alimapu significa tierra quemada o tierra seca

Los helicópteros y aviones cisterna aún sobrevuelan la zona afectada. El humo escapa de la tierra caliente, el viento levanta cenizas y otras partículas que hacen difícil el respirar. Cientos de voluntarios hacen cadenas humanas para alivianar de escombros los terrenos que antes albergaban una casa y varias familias. Los sueños de paz y prosperidad que abundan en estas fechas se ven truncados, nuevamente.
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reconstruccion con vista al marAlimapu significa tierra quemada o tierra seca

Se dice que este nombre recibía la bahía, caleta original de los pueblos originarios denominados changos. Hoy, el sector alto de Playa Ancha, denominado Puertas Negras, sabe de esfuerzo y organización. Los primeros comités de vivienda estaban profundamente ligados a los oficios que proveían al puerto de Valparaíso; sus calles recuerdan la sangre,sudor y lágrimas que precisa la vida. El Dique, Fleteros, Picasales, Las Balsas, Los Marinos, Del Timonel conforman un cuadrante que en los últimos 50 años, luego de largas luchas, habían logrado conseguir algunos servicios básicos como la luz, el agua o el teléfono. Uno de los últimos alcaldes se paseó con el entonces presidente Frei, el ministro Hamilton y prometieron culminar las obras de pavimentación que había comenzado el edil anterior pero como buenos políticos, fueron promesas que nunca se cumplieron. Hay muchos terrenos que aún no tienen sus títulos de dominio,en calles que hoy perdieron los colores y la alegría que caracteriza las festividades de fin de año.

Este fue el sector más afectado por un nuevo incendio en Valparaíso. El pasado 2 de enero, cercano a las 2 de la tarde, algunos vecinos comenzaron a ser alertados de un incendio desatado pocos kilómetros más allá, camino a Laguna Verde. Las columnas de humo, idénticas a las que colmaron el cielo porteño un par de años atrás, arrasando varios cerros, se hacían nuevamente presentes. Era necesario ponerse a resguardo, avisar a quienes no estaban en sus casas, llamar a bomberos y a las autoridades.

Nosotros estábamos en caleta Portales. De repente, vimos mucho humo. Nos preocupamos y al poco rato comenzaron los llamados. Nos vinimos de vuelta al tiro pero ya cerca de la Aduana nos avisaron que no había nada más que hacer: la casa se había consumido por completo por efecto de las llamas. El conductor de la micro no podía creer lo que nos sucedía y trató de apurar el traslado. Pero era ya muy tarde” relata Cristián Yañez, uno de los primeros damnificados de la tragedia.

esfuerzo hecho cenizas

Arrancamos de Viña del Mar luego del terremoto. Tal vez no era la mejor pero era nuestra casita. Ya teníamos un árbol de durazno cargadito, nos llevamos bien con nuestros vecinos, la vista es impecable. Y nos sucede esto. Perdimos todo pero habrá que partir de cero, nuevamente” se sincera un poblador, pala en mano, mascarilla colgando y tizne por todo su cuerpo.

El viento, nuestro peor enemigo

En El Bongo hoy llegó la luz. Aún no hay agua, menos teléfono. Ahí hay un almacén, la forma de subsistir de Iván Ulloa Capurro, el chico Iván para los amigos, el mismo que aún está en shock y se emociona al contar cómo se esfumó el esfuerzo de décadas de sus vecinos.

Aquí al lado, en Los Lancheros, había un grifo que años atrás sacaron y colocaron más arriba, en Estibadores. Era el único grifo de la población pero en vez de colocar otro, lo cambiaron. Y para la emergencia, no funcionó. Los bomberos no tenían agua. Es más, un chico que vive allí es bombero, perdió su casa y también su papá. ¡Imagínese!”, relata con lágrimas en sus ojos Don Iván.

Al almacén llegan vecinos y vecinas comentando detalles de la tragedia. “Menos mal que se salvaron los caballos y cabritos del vecino”, cuenta uno. Otra se lamenta de la familia que lo perdió todo, allá abajo en El Molino. Hasta espacio para el humor cabe en este reducto que salvó de las llamas con un vecino que juntó las monedas para comprar un encendedor.

Los niños intentan divertirse con payasos en las cercanías de la junta de vecinos nº85. Sus sonrisas ayudan a distender un ambiente trágico, colmado de voluntarios de las más diversas organizaciones, que herramientas en mano, buscan limpiar rápidamente la zona, en busca de volver a una normalidad impuesta pero apacible.

En 50 años que lleva viviendo en el sector, Don Iván recuerda al menos 6 o 7 incendios que afectaron al sector pero ninguno de esta magnitud. Como dirigente, recuerda lo problemático que fue legalizar los terrenos y acceder a los beneficios que debiese entregar el Estado. Es más, reconoce que los vecinos de El Molino aún tienen problemas porque para algunas entidades son considerados parte del 6º sector, para otros, de Puertas Negras. La misma burocracia que impide cortar los árboles que insuflaron las llamas, la misma problemática que lleva a descuidar las quebradas, dejándolas a merced de inescrupulosos que botan basura y escombros entremedio de los pastizales secos.

reconstruccion

La génesis del descalabro

En junio del 2014 se denunció la excavación y desmatamiento ilegal de la laguna y santuario natural El Cricket, que se encuentra en el kilómetro 0 de Laguna Verde, en las cercanías del Camino La Pólvora, muy cerca de la cárcel y el cementerio. Este antiguo humedal posee algunas especies nativas y es un punto de delicada biodiversidad, razón por la cual una comunidad aledaña, la Piuke Ko, limpió y comenzó a reforestar.

Los años de esfuerzo por sacar neumáticos y basura que semana a semana se juntaban poco a poco iba rindiendo frutos. Nuevas especies, vegetales y animales, comenzaron a poblar la zona. Pero cada vez más seguido la tranquilidad del sector se veía afectada por poderosos estruendos, balazos y humos de dudosa procedencia.

Antes de producirse el poblamiento de Puertas Negras, se instala en parte del fundo Quebrada Verde el Regimiento de Infantería N°2 Maipo. Supuestamente es un lugar de descanso y acopio, ya que es un sitio catalogado de “reserva de la biósfera La Campana-Peñuelas”. Sin embargo los enfrentamientos simulados sumados a los ejercicios de tiro transforman el sector en un polvorín de difícil aceptación.

La gota que rebalsó el vaso ocurrió el último fin de semana del 2016. No se sabe si luego de una particular forma de ejercitarse o celebrando alguna gloria efímera, desde el sector de los uniformes verde olivo comenzaron a levantarse llamas que pronto traspasaron los lindes marciales y resultó con varias familias damnificadas de quienes colindan con el predio militar.

Lo perdieron todo debido a los juegos de guerra que están acostumbrados los “valientes soldados”. Pero gracias a las redes sociales (las de verdad, no virtuales) hoy grandes tareas los convocan: limpiar y cercar los terrenos, reconstruir las casas y reforestar el territorio.

Antes se apaguen las luces…

El nuevo alcalde de la ciudad puerto solicitó retirar a la prensa de los albergues. El sensacionalismo, la pregunta idiota y la estupidez hecha profesión se revuelca en ira y odio por verse impedido de desempeñar un oficio en decadencia. Mientras, en terreno, el apoyo psicosocial se hace urgente. Además, se necesitan herramientas, materiales de construcción, equipamiento para el hogar. Si sabe de alguien que quiere ayudar, diríjalo al sector alto del anfiteatro hundido hacia arriba. Evite los centros de acopio (para no ayudar a erróneas entregas y actos de mala fe) y hágase cargo de la desigualdad social que cada día es más evidente. Porque de seguro ya se habrá dado cuenta que el viento y el fuego no azotan con la misma fuerza a los barrios acomodados. ¿Será qué tan nobles elementos hoy en día cayeron en actitudes clasistas?


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