La declaración de la senadora Camila Flores (RN) al calificar despectivamente como “señora de feria” a su colega Fabiola Campillai (Independiente) desató una ola de rechazo que trasciende la política y golpea directamente a una de las bases más sólidas de la economía popular chilena, por lo que las mujeres feriantes enfrentaron el clasismo y recordaron que con su labor «alimentan a Chile».
En el marco del debate sobre la propuesta de un indulto general para uniformados condenados por hechos ocurridos en el contexto del estallido social de 2019 presentada por parlamentarios de derecha, ambas legisladores tuvieron un cruce de palabras en el que Flores arremetió contra Campillai afirmando: “Se le salió lo poblacional, señora de feria”.
La Confederación Nacional de Ferias Libres (ASOF) salió al paso de estos comentarios, para exigir que se desterré el clasismo que subyace en el uso de esa expresión como un insulto.
“Como comunidad de feriante nos dolió escuchar la frase ‘señora de feria y que se utilizara como descalificación”, expresó la presidenta de la ASOF, Paola Morales.
La dirigenta señaló que la identidad feriante es sinónimo de orgullo y no de vergüenza, y rechazó de plano que se utilice el oficio como un estigma social.
En su opinión, los dichos de Flores revela «un profundo desconocimiento» de la realidad de miles de trabajadoras que, durante generaciones, han hecho de sus puestos de trabajo un pilar para el abastecimiento del país.
“Si alguien cree que decirle a una mujer ‘señora de feria’ es un insulto, demuestra un profundo desconocimiento de quiénes somos. Ser mujer de feria es un orgullo”, afirmó.
“Si nos dicen ‘señoras de feria’, lo recibimos con orgullo»
Para la dirigenta, ser mujer de feria no es una descalificación, sino un título que refleja constancia y habilidad para sacar adelante a una familia.
«Si nos dicen ‘señoras de feria’ lo recibimos con orgullo, porque detrás de esas palabras hay décadas de trabajo honesto, sacrificio y amor por nuestras comunidades (…) Significa levantarse cuando el resto del país duerme, trabajar bajo la lluvia, el frío o el calor, cargar toneladas de mercadería, atender con una sonrisa y volver a casa para seguir siendo madres, abuelas, cuidadoras y jefas de hogar”, expresó la dirigenta.
“Las mujeres feriantes han construido, por generaciones, una historia de trabajo, esfuerzo y compromiso con sus familias, sus barrios y la seguridad alimentaria de Chile”, señaló en declaraciones recogidas por Radio ADN..
«Esa historia merece respeto, no desprecio”, enfatizó.
Más allá de la venta de alimentos, Morales destacó que el rol de estas mujeres es fundamental en el entramado social de los barrios.
. “Somos comerciantes, pero también somos consejeras, confidentes y parte del tejido social de nuestros barrios”, indicó Morales.
La organización también puso el foco en las duras condiciones laborales que han enfrentado históricamente. Muchas de estas trabajadoras criaron a sus hijos entre cajones de frutas y verduras, compaginando extensas jornadas con el cuidado de los más pequeños. Esa realidad, es presentada por ASOF como un ejemplo de tenacidad, donde el esfuerzo diario se convirtió en una escuela de vida para las nuevas generaciones que crecieron viendo el valor del trabajo honrado.
Por último, el llamado de la confederación apunta a elevar el debate público y político y exigen que la identidad de las trabajadoras no sea utilizada como un recurso para tratar y dirigirse de dom
“Las mujeres de feria alimentamos Chile. Somos emprendedoras, administradoras, trabajadoras incansables y sostenemos buena parte de la economía familiar de nuestro país”, afirmó la presidenta de ASOF.
“Esperamos que nunca más nuestra identidad sea utilizada como una descalificación (…)Somos parte de la historia de Chile y seguiremos siendo parte de su futuro”, enfatizó.
