Lula y Flávio Bolsonaro se miden en una segunda vuelta marcada por la violencia de la ultraderecha y la polarización

Este domingo, Brasil se desarrolla las elecciones y se elige entre dos visiones para el país. Una aboga por que las decisiones sobre Brasil las tomen los brasileños. La otra hace de la sumisión a Washington su bandera. Así lo planteó Brasil 247 en su editorial, que señaló que «votar por Lula este domingo es defender a Brasil de aquellos que lo utilizan como moneda de cambio». El medio recordó que Flávio Bolsonaro finalizó la primera vuelta con el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula, y advirtió que «la diferencia es pequeña, pero lo que está en juego no lo es».
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El peso de los aranceles y la injerencia
Brasil 247 destacó que, en 2025, Trump intentó justificar el primer aumento arancelario contra Brasil alegando que era un castigo por el juicio que condenó a Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado. «Eduardo Bolsonaro viajó a Estados Unidos para ejercer presión sobre el gobierno estadounidense en contra de Brasil. Eduardo y Flávio condicionaron el fin de los aranceles a la amnistía para su padre», consignó el medio. Y agregó: «Jair Bolsonaro fue condenado por conspirar para derrocar al Estado democrático. La conspiración tenía como objetivo el uso de la fuerza bruta. La red criminal pretendía recurrir al terror, incluyendo el asesinato del presidente Lula, el vicepresidente Geraldo Alckmin y el magistrado del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes». De haber tenido éxito, advirtió, «este sórdido intento habría instaurado una dictadura».
La apuesta de Lula por la negociación
Brasil 247 contrastó la estrategia de ambos candidatos. Mientras Flávio envió un documento al gobierno estadounidense indicando que el arancel del 25% le daría a Lula una victoria política y solicitó una decisión solo después de las elecciones, Lula optó por el camino opuesto. «Simone Tebet, quien participó en las negociaciones que lograron que Trump diera marcha atrás en el primer aumento arancelario, afirma que las razones del segundo son políticas y electorales. Negociar en igualdad de condiciones, sin pedir permiso ni ofrecer amnistía a cambio, es lo que se espera de un presidente», escribió el medio. Y sentenció: «La soberanía no es un eslogan. Es el poder de decidir sobre comercio, justicia y democracia sin recibir órdenes externas».
Una elección de «miedo» y polarización
Brasil de Fato consignó que más de 158,7 millones de votantes están habilitados para volver a las urnas este domingo para elegir al Presidente que gobernará entre 2027 y 2030. El politólogo Adriano Oliveira, profesor de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), caracterizó las elecciones como «elecciones del miedo».
«Esta es la ‘elección del miedo’, y quien logre el menor índice de rechazo saldrá victorioso. Ambas campañas están muy bien ejecutadas; los discursos están muy bien construidos. Sin embargo, ninguna ha logrado aumentar el índice de rechazo de la otra. Esto demuestra la fuerte polarización, el arraigo del voto y la extrema igualdad que se prevé en estas elecciones», analizó.
El avance de la ultraderecha en el Legislativo
Brasil de Fato también destacó que el avance de la ultraderecha en el Poder Legislativo y en los gobiernos estatales durante la primera vuelta reconfiguró el panorama político.
El politólogo José Henrique Artigas, de la Universidad Federal de Paraíba (UFPB), señaló: «Se produjo una auténtica avalancha de votos atribuidos a la ultraderecha, en particular al partido PL de Flávio Bolsonaro. Estas elecciones posicionan al PL como el partido más fuerte de Brasil, al haber obtenido el mayor número de parlamentarios y gobernadores estatales. Flávio Bolsonaro logró ganar en estados donde, en 2022, Lula se había alzado con la victoria».
El medio también reportó que la campaña de Lula buscó movilizar a las bases en torno a cuestiones laborales, como el fin del horario 6×1, la regulación de trabajadores de plataformas y el aumento del salario mínimo, mientras la de Flávio sufrió reveses por investigaciones policiales y vínculos con empresarios investigados, como el caso Vorcaro/Dark Horse.
El rechazo que juega en contra de Flávio
El sociólogo Paulo Niccoli Ramirez, de la FESPSP, subrayó la importancia de este contexto en la fluctuación de los índices de rechazo: «El aumento del rechazo a Flávio se debe a la enorme cantidad de acusaciones. Algunos analistas creen que si existe la posibilidad de que el segundo candidato supere al primero, esa será la elección que se llevará a cabo. Lo que juega en contra de Flávio es el hecho de que se encuentra en el ojo del huracán».
El politólogo Rafael Cortez agregó que «las elecciones siguen reflejando un panorama político marcado por la dicotomía y la polarización. La política nacional está organizada por el PT, por un lado, y los partidarios de Bolsonaro, por el otro».
El ataque que empaña la víspera electoral
En un hecho que marcó la jornada previa, Brasil 247 informó que la concejala Iara Pimentel (PT), de Montes Claros, al norte de Minas Gerais, fue víctima de un violento ataque perpetrado por simpatizantes de Flávio Bolsonaro este sábado, momentos antes de la segunda vuelta. «La concejala fue golpeada en la cabeza por un ladrillo lanzado contra una caravana de simpatizantes del presidente Lula, perdió el conocimiento y necesitó atención médica de urgencia», consignó el medio.
El ataque ocurrió en la Avenida Sanitária, durante una manifestación de simpatizantes del PT, y también dejó a un niño con fractura de brazo. El diputado federal Paulo Guedes (PT-MG) fue blanco de apedreamientos y botellas.
La violencia política como amenaza a la democracia
Brasil 247 advirtió que «la violencia política marca la víspera de las elecciones» y que el ataque contra la concejala desató protestas contra la violencia política, especialmente contra las mujeres que ocupan cargos electos, y exigencias para la identificación y rendición de cuentas de los implicados. «El caso exige una investigación rigurosa por parte de la policía y las autoridades electorales, tanto para esclarecer las circunstancias del ataque como para determinar la responsabilidad penal de los implicados.
La violencia perpetrada por simpatizantes de Bolsonaro contra funcionarios electos y participantes en manifestaciones políticas constituye una amenaza al ejercicio de los derechos democráticos», concluyó el medio.
