Cómo el rostro de Jesús terminó siendo la de un hombre blanco y europeo: La historia de un colonialismo religioso

El fenómeno del colonialismo religioso se evidencia en la occidentalización de la representación de Jesús de Nazaret, promoviendo su imagen como un hombre blanco tipo europeo a través del arte, los medios de comunicación y la evangelización, lo que refleja una imposición cultural de Occidente sobre otras regiones, distorsionando la identidad histórica y geográfica de Jesús y perpetuando ideales eurocéntricos de superioridad

Cómo el rostro de Jesús terminó siendo la de un hombre blanco y europeo: La historia de un colonialismo religioso

Autor: Seguel Alfredo

La transformación del rostro de Jesús: El colonialismo religioso

La primera película conocida sobre Jesús es «La vida y la pasión de Jesucristo» (en inglés: «The Life and Passion of Jesus Christ»), dirigida por el cineasta francés Georges Méliès en 1902. En esta película muda en blanco y negro, Méliès mismo interpretó el papel de Jesucristo. Georges Méliès, un pionero del cine y reconocido por sus innovaciones en efectos especiales y técnicas cinematográficas, también produjo varias otras películas históricas y fantásticas en la era temprana del cine.

Vida y Pasión de Jesucristo (1903)

Esta es la primera vez que aparece la imagen de Jesucristo en una realización audiovisual. Posteriormente, se expandirían una serie de otras películas de cine y televisión, donde en su gran mayoría, se trataría de personajes occidentales. Ejemplos notables incluyen películas épicas como «Ben-Hur» (1959) y «La Pasión de Cristo» (2004), donde Jesús es interpretado por actores blancos como Charlton Heston y Jim Caviezel respectivamente.

Además, programas de televisión populares, documentales y series sobre la vida de Jesús también han adoptado esta representación occidentalizada, lo que ha generado un impacto en la percepción pública y la comprensión religiosa: La influencia de la televisión y los medios de comunicación en general es significativa en la formación de la percepción pública y la comprensión religiosa. Las representaciones visuales en la televisión tienen un poderoso efecto en la manera en que las personas imaginan y comprenden figuras religiosas como Jesús. Cuando la imagen predominante de Jesús en los medios es la de un hombre blanco, esto puede reforzar la idea de que esa es la representación «correcta» o «verdadera» de él, lo que influye en la forma en que las personas interpretan su mensaje y su significado en la historia.

Sin embargo, esta captura de la imagen de Jesús desde el poder hegemónico dominante de occidente, tiene múltiples aristas y de origen de larga data, que incluye diversos  factores históricos, culturales y sociales, como parte de procesos colonialistas.

Influencia histórica del arte occidental:

Durante siglos, el arte occidental ha dominado la representación visual de Jesús en gran parte del mundo. Esta representación se ha basado en las convenciones artísticas y culturales de Europa, lo que ha llevado a la creación de imágenes que se parecen más a los habitantes de Europa que a un hombre judío de Oriente Medio. Esta tendencia se consolidó especialmente durante el Renacimiento, donde artistas como Leonardo da Vinci y Rafael produjeron obras icónicas que retrataban a Jesús con rasgos europeos.

Pintura que representa la transfiguración de Jesús, un evento narrado en el Nuevo Testamento en el que Jesús se vuelve radiante sobre una montaña. Artist Raphael /Collections Hallwyl Museum, CC BY-SA

Impacto del colonialismo bélico:

Durante la era colonial, las potencias europeas expandieron su influencia política y cultural en todo el mundo, incluyendo la promoción del cristianismo. La representación eurocéntrica de Jesús fue difundida y promovida como parte de la evangelización en las regiones colonizadas en América y África.

Esta imposición de la imagen de un Jesús blanco como estándar universal ha sido criticada como una forma de colonialismo cultural y religioso, capturada por el poder político, bélico y económico, cometiendo una serie de atrocidades y genocidios contra pueblos y naciones originarias.

Evidencia histórica y geográfica:

Jesús vivió en el Medio Oriente, una región habitada principalmente por personas de ascendencia semita. Los estudios históricos y arqueológicos sugieren que es improbable que Jesús haya tenido la apariencia de un europeo blanco. Por ejemplo, los estudios antropológicos de la región sugieren que los habitantes de la Palestina del siglo I tenían rasgos similares a los de los habitantes del Medio Oriente moderno. Además, las descripciones bíblicas de Jesús como un judío de la antigua Palestina respaldan la idea de que su apariencia era más cercana a la de los habitantes de esa región.

Impacto en la identidad cultural y religiosa:

La perpetuación de la imagen de Jesús como un hombre blanco puede tener consecuencias en la autoestima y la identidad de las personas de diferentes orígenes étnicos y raciales. Puede contribuir a la internalización de la idea de que lo blanco es superior o más deseable, y marginalizar las identidades de aquellos que no se ajustan a esa representación.

El artículo «La representación de Jesús como un hombre blanco y europeo» de Jo Adetunji, Editor en The Conversation, ofrece una profunda reflexión sobre la imagen de Jesucristo a lo largo de la historia y su influencia en la sociedad contemporánea. En un contexto de debate sobre el racismo, se destaca la preocupación por la representación de Cristo como un hombre blanco, vinculando esta imagen con nociones de supremacía blanca.

Desde las manifestaciones para eliminar estatuas confederadas en EE. UU. hasta las críticas de activistas como Shaun King, se cuestiona la legitimidad de representar a Jesús como blanco. Este debate ha sido respaldado por académicos y líderes religiosos como el arzobispo de Canterbury.

El artículo explora cómo la imagen predominante de Jesús como blanco se consolidó en el siglo XX gracias a artistas como Warner Sallman. Sin embargo, se señala que las representaciones de Jesús a lo largo de la historia han variado y se han adaptado a diferentes contextos culturales.

A través de ejemplos históricos y artísticos, se muestra cómo la representación de Jesús ha sido moldeada por diversas influencias, desde el sincretismo en la antigüedad hasta los intereses políticos y coloniales en la era moderna. Se destaca el papel de estas representaciones en la perpetuación de desigualdades raciales y sociales, subrayando la importancia de comprender su compleja historia.

¿Cómo era realmente Jesucristo?

Izquierda Pantocrátor del Sinaí, derecha negativo fotográfico de la Sabana Santa

Siguiendo algunos indicciones dados por la propia biblia.  Jesús era judío y probablemente heredó de su madre rasgos típicos de los semitas (Hebreos 7:14). Por lo visto, no tenía rasgos muy distintivos, pues en cierta ocasión logró viajar de Galilea a Jerusalén sin que nadie lo reconociera (Juan 7:10, 11). Parece ser que tampoco era muy distinto de sus discípulos más cercanos. Recordemos que Judas Iscariote tuvo que identificarlo cuando un grupo de gente armada vino a arrestarlo (Mateo 26:47-49).

“Es muy cierto que Jesús no era blanco. En 2001, se intentó descubrir cuál pudo haber sido la verdadera ascendencia y rostro de Jesús, patrocinado por la BBC, France 3 y Discovery Channel. El resultado fue obviamente contrario a cómo se presenta a Jesús como un hombre blanco de ojos azules”, señala una publicación de Mrittunjoy Guha Majumdar (Modi ka Parivar).

Jesús de Nazaret según la IA en base a datos históricos. Sarah Romero / Midjourney

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