Conozca el paraíso del bitcóin en El Salvador

El Zonte o mejor conocida como bitcoin beach es una playa salvadoreña cuya economía proveniente del turismo principalmente se ancla en la criptomoneda

El Zonte es una playa salvadoreña famosa por sus furiosas olas, que intentan domar surfistas de todo el mundo, pero también porque sus habitantes han adoptado al Bitcoin (BTC) como moneda corriente.

Cerca de 3.000 personas y una treintena de negocios en esta comunidad turística afianzan esa plataforma alternativa de pagos, como una apuesta futurista que rompe con todos los estereotipos asociados a El Salvador, un país marcado por la violencia y la migración.

«El Zonte es la capital del BTC en El Salvador», aseguró el emprendedor Jorge Valenzuela, pionero en el uso de criptomonedas en esta nación centroamericana y uno de los principales impulsores del proyecto social y educativo Bitcoin Beach.

Creada por el estadounidense Michael Peterson, dicha iniciativa fomenta el uso de monedas electrónicas como una alternativa para aliviar la pobreza en la región, en particular en una población cuya gran mayoría carece de cuentas bancarias o posibilidades de crédito.

El auge es tal, que reconocidos bitcoiners internacionales vienen al Zonte atraídos por el modelo desarrollado, e incluso auspician programas para recompensar con BTC a jóvenes que se labren un futuro alejado de las temibles «maras» (pandillas) locales.

«El impacto social es increíble, una locura, ya contamos con varios jóvenes egresados de la universidad que ahora se dedican a la capacitación en las comunidades», agregó Valenzuela en diálogo con esta agencia, a propósito de este fenómeno.

Así, pequeños comercios locales, vendedores de pupusas, panes, tortillas y «minutas» (granizados) y algunos hostales de la zona aceptan como medio de pago el bitcóin, mediante transacciones sencillas de celular a celular.

Además, en el Café Cocoa fue instalado el primer y único cajero electrónico de bitcoines en El Salvador, donde se pueden canjear dólares por criptomonedas, o viceversa, mediante un breve registro con las cédulas de identidad y tributaria, y un correo electrónico.

Cambiar vidas

Valenzuela no oculta su entusiasmo cuando afirma que Bitcoin Beach le está cambiando la vida a muchas personas en El Salvador, no solo en concepto de ahorro, si no en inversión social en educación, vivienda, turismo e incluso surf.

«Creamos nuestra propia wallet [cartera electrónica] que es superamigable para el uso, y las personas se acostumbran rápidamente a ellas», comentó el experto, quien afirmó que una vez que comprenden el concepto, incluso los de más edad lo asumen sin problemas.

Amén de los comerciantes locales, quienes viven de las remesas que envían los llamados «hermanos lejanos» —la gran diáspora salvadoreña— se evitan las comisiones bancarias y de las compañías que mandan dinero, lo cual permite un ahorro extra.

Según Valenzuela, al menos 10.000 personas en todo el país se manejan con criptomonedas y todas son capacitadas por los voluntarios de Bitcoin Beach, que también asesoran a las entidades regulatorias del país.»Solo somos un grupo de personas que queremos ayudar», resume Valenzuela.

Limbo legal

Pese a la pujanza del BTC en El Zonte y playas aledañas, y al interés del Gobierno de El Salvador por potenciar esa zona como un referente turístico, mediante proyectos como Surf City, desde el Ejecutivo no se percibe demasiado entusiasmo en las criptomonedas. Al respecto, el Banco Central de Reserva señala que aquí hay una suerte de limbo legal para el BTC, pues no hay leyes que la regulen, pero tampoco que la prohíban.

De hecho, no existe una autoridad o control legal sobre el bitcóin, que nació como un sistema de pago alternativo tras la crisis financiera internacional de 2008.

Esa falta de regulación también genera escepticismo en el país, donde aún no han sido promulgadas leyes o políticas orientadas hacia el uso de los satoshis, como también son conocidas estas monedas.

Sin embargo, quizás esa ausencia de injerencia gubernamental propicia que Bitcoin Beach avance, fiel a su propósito de promover alternativas financieras descentralizadas y proyectos comunitarios que mejoren la vida de la población local.

Cortesía de Tomás Lobo Sputnik

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