“Cooperación policial y militar con Estados Unidos”: El documento que el Ministro de Defensa, Fernando Barros,  mantuvo en secreto

El ministro de Defensa, Fernando Barros, firmó un acuerdo de cooperación policial y militar con Estados Unidos a 24 horas de asumir el cargo. El documento, mantenido en secreto, fue revelado por el embajador Brandon Judd en X. La oposición y el oficialismo han manifestado su preocupación por la falta de transparencia y los alcances de la cooperación.

“Cooperación policial y militar con Estados Unidos”: El documento que el Ministro de Defensa, Fernando Barros,  mantuvo en secreto

Documento secreto de cooperación Chile-EE.UU. compromete seguridad, fronteras e infraestructura crítica y abre interrogantes sobre la soberanía

El ministro de Defensa, Fernando Barros, mantuvo en secreto un documento de cooperación policial y militar con Estados Unidos que suscribió a 24 horas de haber asumido el cargo, según reveló el embajador de Estados Unidos, firmado por Barros y el subsecretario interino del Departamento de Guerra, Joseph Humire, que fue publicado a fines de esta semana por el embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, en su cuenta de X.

“El asunto no es menor porque de acuerdo al texto, habría colaboración de las policías chilenas y las Fuerzas Armadas de Chile con entidades policiales, militares y de Inteligencia de Estados Unidos para enfrentar el narcotráfico, el terrorismo y amenazas compartidas por los dos países. El documento firmado por el titular de Defensa era desconocido en el país. Está suscrito por Barros y por Joseph Humire, subsecretario interino del Departamento de Guerra”, destaca una publicación de ElSiglo.cl.

Agrega el medio: “En el documento se señala “ampliar la colaboración multilateral y bilateral para fortalecer la seguridad en el hemisferio occidental” y la cooperación entre los gobiernos de Chile y Estados Unidos “en materia de seguridad fronteriza, la lucha contra el narcoterrorismo y el narcotráfico, la protección de infraestructuras críticas, y otras esferas que se determinen mutuamente”.

El contenido del acuerdo adquiere particular relevancia porque introduce materias que comprometen directamente ámbitos de seguridad nacional y cooperación entre organismos de ambos países, mientras deja abiertas diversas interrogantes respecto de sus alcances concretos. El texto habla de narcoterrorismo, narcotráfico, seguridad fronteriza, infraestructura crítica y amenazas compartidas, pero no precisa en detalle qué situaciones, organismos o acciones quedarían comprendidos.

El texto no especifica quiénes serían los “narcoterroristas”, cuáles serían las amenazas a intereses comunes ni qué implica defender infraestructura crítica en Chile que le interese a Estados Unidos. Tampoco se ha explicado si altos mandos de las Fuerzas Armadas, Carabineros y la PDI están al tanto de la firma o en disposición de trabajar en conjunto con entidades estadounidenses.

La falta de información pública sobre estos aspectos adquiere especial importancia considerando que la declaración no se limita a expresar una voluntad general de cooperación, sino que propone ampliar la coordinación bilateral y multilateral en distintas áreas de seguridad, además de incorporar a Chile a una coalición para enfrentar amenazas definidas como compartidas en el hemisferio occidental.

Una declaración suscrita en Santiago: ¿Qué dice el documento?

La declaración lleva por título “Conferencia de las Américas contra los Carteles — Declaración Conjunta de Seguridad” y está fechada el 12 de marzo de 2026. En ella participan los ministros de Defensa y Seguridad, sus homólogos y los jefes de delegación presentes en dicha conferencia.

Desde sus primeras líneas, el documento señala que sus participantes buscan reafirmar los “sólidos vínculos de seguridad y defensa”, sustentados en un compromiso compartido con la paz, la soberanía y la seguridad en el hemisferio occidental. Al mismo tiempo, declara que dicha cooperación debe desarrollarse respetando la soberanía de cada nación y en consonancia con los acuerdos bilaterales existentes y las leyes de los respectivos países.

La declaración también reconoce como estratégicamente importante fortalecer la cooperación entre aquellos socios que comparten un interés común en contar con un hemisferio occidental seguro y protegido.

A partir de esas premisas, los firmantes declaran cuatro intenciones concretas.

La primera consiste en ampliar la cooperación multilateral y bilateral para fortalecer la seguridad en el hemisferio occidental. Se plantea, de esta manera, extender los mecanismos de colaboración entre los países participantes tanto en el plano bilateral como en espacios multilaterales.

El segundo punto establece una agenda más específica. Los países acuerdan cooperar en esfuerzos que involucren a todo el Gobierno en materia de seguridad fronteriza, lucha contra el narcoterrorismo y el narcotráfico, protección de infraestructuras críticas y otras esferas que se determinen mutuamente.

Es precisamente este apartado el que abre una de las principales áreas de interrogación respecto de los alcances del acuerdo. El documento incorpora bajo un mismo marco la seguridad de las fronteras, el combate al narcotráfico, el concepto de narcoterrorismo y la protección de infraestructura crítica, pero no desarrolla en su texto cuáles serán los procedimientos, organismos responsables o mecanismos concretos mediante los cuales se implementará esa cooperación.

El tercer punto plantea promover la “Paz a través de la Fortaleza” como una vía para hacer frente a futuras amenazas a los intereses mutuos. La formulación vincula la cooperación de seguridad con la preparación frente a escenarios que puedan ser considerados amenazas comunes por los países participantes.

Finalmente, el cuarto punto señala la intención de unirse a una coalición para combatir el narcoterrorismo y otras amenazas compartidas que enfrenta el hemisferio occidental. El documento, sin embargo, no detalla cuáles son esas amenazas compartidas ni establece en su propio texto una definición específica de los actores o situaciones que quedarían comprendidos bajo esas categorías.

La declaración establece además que fue firmada en Santiago el 12 de marzo de 2026, en los idiomas inglés y español, señalando expresamente que ambos textos son igualmente auténticos.

En la parte final aparecen las instituciones que suscriben el documento: por Chile, la República de Chile, Ministerio de Defensa Nacional; y por Estados Unidos, los Estados Unidos de América, Departamento de Guerra. La firma estadounidense corresponde a Joseph Humire, Subsecretario de Guerra Interino para la Defensa de la Patria y las Américas.

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