Economista Diego Guevara: «En Colombia apretarse el cinturón en medio de una crisis genera una mayor crisis»

El especialista analiza las implicaciones de la reforma tributaria que se pretende implementar en el país sudamericano

El Gobierno colombiano impulsa en el Congreso una reforma tributaria denominada ley de solidaridad sostenible, en medio de la crisis económica más difícil de los últimos 100 años. Un reconocido economista colombiano, quien analiza la reforma tributaria impulsada por el Ejecutivo de Iván Duque.

Desde el 15 de abril de 2021 en Colombia no se habla de algo distinto a la reforma tributaria que el Gobierno de Iván Duque radicó ante el Congreso de su país. Un texto de 110 páginas que ejecuta un disparo al corazón de la clase media y trabajadora colombiana en medio de una pandemia que desató crisis económica sin precedentes.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la tasa de desempleo en febrero de 2021 fue 18,1%, 6,6 puntos porcentuales más que el mismo mes de 2020. La misma entidad sostiene que en Colombia hay 15,3 millones de ciudadanos que hacen parte de la clase media —el 33 % de la población—, con un núcleo familiar promedio compuesto por 2,5 personas, de las cuales cada una genera mensualmente entre 600.000 pesos (165 dólares) y 3 millones de pesos (829 dólares).

La propuesta del Gobierno espera recaudar 23,4 billones de pesos (6.400 millones de dólares) a través de apretar las rentas de personas naturales, el aumento e imposición del IVA a diferentes productos —incluso de la canasta básica—, y el incremento en el pago de la renta de empresas.

Los detalles del texto han desatado una tormenta en las redes sociales contra el ministro de Hacienda de Colombia, Alberto Carrasquilla, quien aspira a que el Congreso le apruebe:

  • Un sobretasa a la gasolina.
  • Gravar con IVA del 19% los servicios públicos desde el estrato 4.
  • Gravar los servicios funerarios en momentos en que mueren en Colombia a razón de 300 por día solo de coronavirus.
  • Autorización a las autoridades municipales para instaurar peajes dentro de las ciudades capitales.
  • Obliga a pagar renta a partir de 2,42 millones de pesos mensuales (669 dólares).
  • Incrementa al 43% el porcentaje de productos de la canasta básica que pagan IVA.

La propuesta ahora deberá ser tramitada en el Congreso, donde el Gobierno Duque no tiene aseguradas las mayorías y crece un ambiente de animadversión con la reforma.

Diego Guevara es profesor de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional, la más importante de Colombia, y uno de los analistas económicos más críticos y pedagógicos que se oirán por estos días en que la indignación suena a todo volumen.

Guevara analiza la propuesta de ajuste tributaria del Gobierno de Iván Duque.

¿Cómo ve en términos generales la propuesta de reforma tributaria?

El Gobierno espera recoger entre $25 billones y $30 billones, de los cuales la mitad es para pagar compromisos financieros del Estado y la otra parte para sostener programas sociales.

Claramente, por el momento que vive el país, el Gobierno quiere hacer un mayor énfasis en su propuesta de establecer como permanente la renta básica, conocida como Ingreso Solidario, pero esta reforma trae muchos temas polémicos. No se entiende por qué nunca se intentó renegociar la deuda, hoy en día cualquier persona renegocia una deuda con un banco. Hay países que lo han hecho.

Hay que aclarar que esta es la propuesta inicial con la que se llegó a la rueda de prensa, pero no sabemos qué va a salir del Congreso porque es durante el trámite cuando meten las cargas de profundidad.

¿Cuáles son los aspectos principales de la propuesta?

Podemos hablar de dos tipos de medidas. Unas que son polémicas para la gran mayoría de ciudadanos y están asociadas, por un lado, a los temas del IVA, y por el otro, a los temas de declaración de renta para personas que ganen más de 2,5 millones de pesos. El argumento, que es cierto, es que en un país tan desigual como Colombia esas personas son apenas el 10% de la población. También han querido ponerle IVA a toda la canasta familiar, pero el costo político es mucho y eso no lo apoya ni el partido de gobierno. De forma que lo que se quiere es que los servicios públicos para estratos 4, 5 y 6 paguen IVA.

El otro bloque de la reforma no les gusta del todo a los grandes financieros y a sus coequiperos políticos. No les gusta mucho, por ejemplo, que se le cobre impuesto del 1% al patrimonio de más de 5.000 millones [1,4 millones de dólares].

Entonces, por un lado, esta reforma afecta a los menos favorecidos, que no tienen cómo hacer lobby en el Congreso, y lo que no le gusta a los grandes contribuyentes, quienes sí tienen quien pelee por ellos.

¿Qué le preocupa de esta reforma?

La pregunta del millón es de dónde van a sacar el recaudo. En economía vamos ya en impuestos progresivos, lo que significa que mientras más ingresos tienes, pagas un mayor porcentaje de tributo. Mientras que en Colombia es al contrario: hasta cierto nivel de ingresos usted paga según lo que gana, pero cuando entra a los supermegarricos, el porcentaje de lo que paga es mínimo. Con el agravante de que tienen recursos de evasión, entonces cuando reciben ingresos, las empresas los reportan como como ganancias ocasionales, que no tiene impuestos.

¿A quién le pegan más duro las medidas tributarias?

A la clase media, que son personas que ganan 2,5 millones de pesos para una familia de cuatro, y viven endeudados. Son la población sándwich. Personas que tienen un trabajo con un ingreso de 1,5 o dos salarios mínimos mensuales, y no están en los programas del Gobierno. La crisis les ha pegado duro, muchos tienen trabajos informales y cuando usted le sube al IVA o incluso los ponen a declarar, pues lo que hace en realidad es aumentarles los costos de vida.

¿Qué le parece lo más cuestionable?

Apretarse el cinturón en medio de una crisis genera una mayor crisis, o, en su defecto, una recuperación económica con trabajos precarios. Esa es la historia de Grecia, un país cuya recuperación económica en los últimos 10 años ha sido a partir de compromisos con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Y me parece que esta es una línea por la que propone ir el ministro Carrasquilla.

Otra cosa que ocurrió es que las medidas de recorte de gasto público también impactan en desempleo y la informalidad. Además, se le otorgan facultades especiales al presidente Iván Duque para poder eliminar dependencias y entidades del Gobierno en los próximos seis meses sin ningún tipo de debate. Estas libertades que se otorgan al presidente podrían ser un riesgo.

¿Y qué le parece antitécnico o perjudicial para la economía colombiana?

Poner impuestos que afecten la demanda. Soy de los economistas que están del lado de la demanda, creo que la demanda es lo que jalona la economía. Y un poco la apuesta del gobierno Duque, con la visión tecnócrata de Carrasquilla, es ponerse del lado de los impuestos. Esto afecta la demanda y le quita impuestos a la oferta, sí generará más oferta, genera más empleo y la riqueza va a bajar de los grandes actores al resto de la población. Es lo que se llama teoría del poder.

También asombra que, como en 2018 se les dieron muchas gabelas a los grandes capitales, ahora tratan de corregir eso por el lado de los impuestos a la demanda, que son impuestos muy regresivos como el IVA, poner el impuesto de la renta a ingresos mayores a 2,5 salarios mínimos y eso termina siendo muy fuerte para una economía donde el consumo es fundamental en el PIB.

Con ese modelo la recuperación va a ser muy lenta, pero muy favorable para los acreedores del país, para los que tienen títulos de deuda, y sector financiero colombiano.

¿Cómo es eso de los acreedores de la deuda pública?

Las reformas se hacen para pagar deudas; la nuestra, en buena parte es externa, con acreedores internacionales, pero hay una parte importante de la deuda que es interna, que se les debe a los actores locales, principalmente los fondos de pensión privados, que tienen algo así como más del 45 % de la deuda pública colombiana. Ellos son los que están impulsando esta reforma porque este es un Gobierno altamente influido por los grupos económicos, y a ellos favorece esta reforma.

¿Y a esta reforma le falta el trámite en el Congreso?

Eso es lo más difícil, porque una cosa son las propuestas iniciales, pero los temas gruesos y polémicos los meten al final buscando disimularlos al máximo. Eso es lo más dramático; de hecho, muchos de los senadores que están en las comisiones económicas votan estas reformas sin hacer una reflexión profunda, sino siguiendo las recomendaciones de los tributaristas del poder.

Cortesía de Alfredo Molano Jimeno Sputnik

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