El “decrecimiento”: ¿Las nuevas políticas que asumirá la Unión Europea frente a la crisis sistémica?

El crecimiento económico que sigue predominando es inviable, es insustentable e insostenible

Por Minga

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La Unión Europea financia por primera vez investigaciones científicas sobre la viabilidad del decrecimiento

El European Research Council (ERC) otorgó una subvención de 10 millones de euros a un proyecto del ICTA-UAB que estudiará cómo hacer para desterrar la economía del crecimiento.

“La Unión Europea financia por primera vez investigaciones científicas sobre la viabilidad del decrecimiento”

Unión Europea ¿Hacia el decrecimiento?

El Consejo Europeo de Investigación, más conocido como ERC o European Research Council, institución que financia la investigación e innovación en la UE, dotará con 10 millones de euros (beca Synergy) a un grupo de científicos para que estudien cómo desterrar la economía del crecimiento y garantizar el bienestar social y la sostenibilidad planetaria.

La información fue publicada por el portal “La Política Online”, con el reportaje desde Madrid de    Andrés Actis.

Este pensamiento económico, político y social -conocido como Teoría del Decrecimiento- plantea la ruptura de uno de los principales consensos políticos globales, de derecha a izquierda: la búsqueda del crecimiento continuo.

“Si no se atiende de forma «urgente» a los «límites del planeta» (el declive de las energías fósiles, la escasez de minerales, la destrucción de la biodiversidad, etc.) y los gobiernos de las economías desarrolladas siguen apostando a aumentar los modelos de producción y consumo, el sistema va «camino al colapso», según esta teoría”, señala Actis.

Sobre el objetivo del estudio que financiará la Unión Europea, se destaca en la publicación de Andrés Actis, que es para explorar “cómo se pueden lograr reducciones drásticas en el uso de la energía y los recursos, y al mismo tiempo acabar con la pobreza y garantizar una vida digna para todos”.

La investigación estará liderada por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) y la Universidad de Lausana (UNIL), en Suiza.

Crecimiento versus Decrecimiento

El crecimiento económico es uno de los objetivos de política económica más importantes en cualquier economía. El crecimiento económico se mide por medio de la variación real del producto interior bruto (PIB), indicador que refleja el valor monetario de todos los bienes y servicios finales producidos en un País.

Con respecto a propuestas surgidas desde Chile, promoviendo el descrecimiento, ésta tiene diversas aristas: Desde terminar con los privilegios fiscales a los principales grupos económicos; el autoregular actividades industriales que contribuyen a un mayor calentamiento global; como también, asumir mecanismos de reparación ante los daños y perjuicios efectuados a la salud pública, medio ambiente y culturas.

El crecimiento económico como se ha sostenido, es inviable, es insustentable, insostenible, con numerosos casos de violaciones a derechos humanos y la suma de múltiples injusticias y desigualdades.  

El decrecimiento económico relacionado a los principales grupos económicos en Chile, puede ser una oportunidad para la transparencia, para una justa redistribución, para enfrentar las emergencias globales, para revitalizar territorios dañados, para una mayor igualdad

El crecimiento económico en Chile ha significado expansión y sobre explotación de las tierras y aguas a causa de la industria forestal, agroindustrial, ganadera, energética; Como también del mar, ocasionado por la acuícola salmonera y la pesca de arrastre, principalmente.

También significa la privatización de derechos sociales como la salud, educación, vivienda, previsión y la desaforada expansión de nuevas industrias neoliberales, como la inmobiliaria.

Los principales grupos económicos han tenido múltiples privilegios desde el fisco. Desde subsidios para operar sin mayores costos, hasta tener que asumir los costos ambientales, sociales, económicos y culturales en diversos territorios devastados a causa de sus acciones.

Sin embargo, el decrecimiento también debe ser una respuesta desde diversos sectores de la sociedad para un desarrollo por un mejor vivir: Como es hacer frente al sobre consumismo (carnes, bebidas, papelería de celulosa, preferencias por las grandes cadenas de supermercados, retail e industria de la moda), lujos, como también, desde las políticas públicas sobre sustentabilidad y la revitalización de economías locales, en todas sus diversidades.

El economista catalán, catedrático de Economía e Historia Económica de la Universidad Autónoma de BarcelonaJoan Martínez Alier, ha señalado al Portl Economía Solidaria: “Hay varios grupos de activistas que ya están luchando por el decrecimiento. Por ejemplo, los conservacionistas o ambientalistas preocupados por la pérdida de biodiversidad y el aumento de la población humana, gente preocupada por las amenazas del cambio climático e interesada en proponer nuevos sistemas energéticos renovables, socialistas y sindicalistas que quieren más justicia económica y que entienden que el crecimiento económico no puede aplazar ya las demandas de redistribución, los ecolocalistas y autonomistas neorrurales y urbanos como los okupas, los pesimistas (o realistas) acerca de los riesgos e incertidumbres del cambio tecnológico y los movimientos del ecologismo de los pobres que piden la conservación del ambiente por las perentorias necesidades de su propia subsistencia”.

Martínez Alier, complementa: “Los movimientos de justicia ambiental y del ecologismo de los pobres del Sur son los mejores aliados del decrecimiento sostenible del Norte. Estos movimientos luchan contra la contaminación desproporcionada de los ricos tanto local como globalmente, reclaman la deuda ecológica desde el Sur, especialmente la deuda por emisiones de dióxido de carbono, están en contra de la exportación de residuos líquidos o sólidos del Norte hacia el Sur, protestan contra la biopiratería; desarrollan acciones contra el comercio ecológicamente desigual; se oponen a la destrucción de la naturaleza y la subsistencia humana en las fronteras de la extracción, y reclaman el pago de deudas socioambientales de compañías transnacionales como la Oxy en Perú, Chevron-Texaco en Ecuador, Freeport McMoRan en Papúa Occidental, Unocal o Total en Birmania…”


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