Ex-Ante y la operación de Bofill para sacar a la ministra Vega

Este jueves el Presidente Gabriel Boric aceptó la renuncia de la Ministra de Desarrollo Social, Jeanette Vega, luego de que se conociera una llamada que su asesora realizó al líder de la Coordinadora Arauco Malleco, Héctor Llaitul. El golpe noticioso vino de la mano de Ex-Ante, medio de comunicación ligado a los sectores más conservadores del espectro político nacional.
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Este jueves el Presidente Gabriel Boric aceptó la renuncia de la Ministra de Desarrollo Social, Jeanette Vega, luego de que se conociera una llamada que su asesora realizó al líder de la Coordinadora Arauco Malleco, Héctor Llaitul. El golpe periodístico vino de la mano de Ex-Ante, medio de comunicación ligado a los sectores más conservadores del espectro político nacional.

«De acuerdo a un informe reservado de la Fuerza de Tarea Macro Zona Sur de la Policía de Investigaciones (PDI) del 23 de agosto, ese miércoles por la tarde el líder de la CAM recibió un llamado. Se trataba de una mujer, “quien trabajaría con la ministra de Desarrollo Social, Jeanette Vega”, quien pidió hablar “en este momento” con él por teléfono», se lee en la nota publicada por Ex-Ante.

El informe al cual tuvo acceso el medio era de carácter reservado, por lo cual se trataría de una filtración proveniente del corazón mismo de la investigación que está llevando a cabo la PDI. El acceso a fuentes que otros medios no pueden acceder ha catapultado a Ex-Ante a la primera fila del poder en apenas dos años, desde que fuera fundado por el periodista Cristián Bofill.

Y es que Bofill no es un periodista más: el porteño es parte del círculo de hierro del empresario Andrónico Luksic, una relación que cultivó durante los más de seis años que ejerció como director de prensa y director ejecutivo de Canal 13.

De allí dio el salto al corazón mismo del imperio Luksic: en 2018 Bofill inauguró oficina en Enrique Foster Sur 20 como Gerente de Estrategias y Desarrollo de Nuevos Negocios de TV Medios, la empresa controladora de Canal 13. La oficina está ubicada en el mismo edificio desde el cual el empresario de origen croata dirige el conglomerado Quiñenco.

El cargo fue hecho a la medida del Bofill: su misión era analizar el mercado y buscar alternativas para crear nuevas plataformas plataformas de medios de comunicación para el holding. Si bien el periodista abandonó el grupo Luksic a fines de 2020 para fundar su propio medio de comunicación, la amistad con el empresario ya estaba sellada: consultado por DF acerca de cuánta influencia de su ex empleador había en Ex-Ante, el periodista aseguró que se trataba de un proyecto personal, pero luego añadió que «Andrónico Luksic me da una ayuda importante».

Fuentes cercanas a Bofill aseguran que la idea de fundar un medio propio llevaba años dando vueltas por su cabeza. Desde los inicios de su carrera, en Brasil, el periodista cultivó una fama de hombre con acceso a muchas fuentes y conexiones, la cual se consolidó cuando logró su primer golpe periodístico: el coronel Carlos Carreño, secuestrado hace 92 días por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, apareció en la ciudad de Sao Paulo. Bofill fue quien cubrió la noticia.

Sin embargo, más tarde se supo que el coronel había sido liberado por la agrupación en las puertas del diario donde Bofill se desempeñaba como periodista de la sección Internacional. Como daba la casualidad de que era chileno, fue el encargado de dar la noticia.

Una vez creado el mito, Bofill llegó a Chile para hacerse cargo de la revista Qué Pasa. Eran los primeros años de la transición y la figura de los políticos no generaba mucha confianza en la ciudadanía. Una entrevista realizada por Bofill al ex Ministro de la dictadura Francisco Javier Cuadra provocó uno de los primeros escándalos en el recién inaugurado Congreso Nacional. El tema era «Droga y clase dirigente»: el ministro acusaba que varios diputados y senadores eran consumidores regulares.

La noticia ocupó las primeras planas de los diarios y las pantallas de los noticiarios durante días. La Tercera realizó un test de drogas en pleno Congreso, obligando a políticos a someterse al examen de orina para probar que no eran consumidores. Años más tarde, en su crónica Historia Oculta de la Transición, Ascanio Cavallo reveló que el tema de la entrevista no fue sugerido por Cuadra, sino por el mismo Bofill.

Esta estrategia se haría frecuente en Bofill. En un perfil sobre el periodista que Alejandra Matus y Marcela Ramos publicaron en la desaparecida revista Plan B, lo describían de esta manera: «Con un olfato político envidiable, Cristián Bofill formula tesis y se las arregla para probarlas. Si los datos no sirven de prueba, bueno, peor para los datos. En esos casos se aplica otra de sus máximas: ‘No dejes que la verdad te arruine una buena historia’».

El estilo Bofill terminaría por consolidarse en la prensa chilena: un reporteo basado en fuentes en off y declaraciones de «cercanos a», rumores que tienen por objetivo instalar un relato que ha sido construido previamente.

Una vez sentado en la silla del director en La Tercera, Bofill se encargó de estrechar lazos con figuras clave de la Concertación y la Alianza. Jorge Burgos, Felipe Harboe, Enrique Correa, Jovino Novoa y Patricio Melero son algunos de los personeros que solían reunirse con Bofill todos los viernes para definir los temas que marcarían las pautas semanales.

Los contactos que Bofill logró consolidar durante su período a cargo de La Tercera y Canal 13 han sido el principal capital de su nuevo medio de comunicación, Ex-Ante. Mientras medios independientes luchan día a día para mantenerse a flote en un escenario marcado por la concentración de la propiedad, la plataforma de Bofill se marcó su primera Ministra derrocada en menos de dos años de existencia gracias a su acceso a fuentes privilegiadas.

La línea editorial de Ex-Ante se ve reflejada en una de sus primeras asociaciones estratégicas: el instituto Libertad y Desarrollo, centro de pensamiento de la derecha más dura del país, realizó una serie de conversatorios junto a Bofill que fueron transmitidos a través del canal de Youtube de Ex-Ante.

El mismo medio digital explicita su postura política en su página web: «Creemos en una sociedad basada en la democracia representativa, en una economía de mercado bien regulada y en el respeto a la diversidad y a las libertades individuales», se puede leer en el apartado de línea editorial.

A pesar de tener línea directa con el poder y un repertorio ilimitado de intrigas de palacio, Ex-Ante ha sido criticado por sus notas tendenciosas que lo alejan del centro político que pretende representar Bofill. En octubre de 2020, el medio publicó un artículo titulado «Nieto chavista de Allende reaparece contratado en alcaldía de Recoleta», provocando una ola de críticas y memes en redes sociales.

El sociólogo Alberto Mayol calificó a Ex-Ante como un medio «de trinchera», asegurando que su mismo nombre da señales de su línea editorial: «sus convicciones sobre la información se forman ex ante (antes del suceso) y no importa lo que haya ocurrido realmente».

Sin embargo, los vicios de Ex-Ante poco importan cuando se tienen los recursos y contactos de Cristian Bofill, además del mecenazgo de una de las mayores fortunas del país. Y es que, finalmente, la influencia de un medio de comunicación está directamente relacionada con su capacidad de acceder a las personas que manejan los destinos del país. Mientras derecha e izquierda sigan entregando sus exclusivas a conglomerados y lobbistas, poco puede hacer el periodismo independiente.


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