Flavia Torrealba, presidenta de la FRVS: «El TPP11 es un riesgo tremendo para el país»

La timonel de los regionalistas verdes asegura que el Gobierno no contará con los votos del partido para aprobar el TPP11 de no corregirse aspectos clave del tratado.

La líder de la Federación Regionalista Verde Social, tercera fuerza de Apruebo Dignidad, fue una de las figuras que mostró tempranamente sus reparos con la manera en que el Gobierno estaba abordando la estrategia de cara el plebiscito constitucional. En medio de las conversaciones por un nuevo proceso constituyente, Flavia Torrealba cree que ideas como la paridad y los derechos sociales garantizados llegaron para quedarse.

Respecto al impulso que el ejecutivo le ha dado al TPP11, la timonel de los regionalistas verdes asegura que el Gobierno tiene el deber de abrir la conversación a las comunidades y que el partido no dará sus votos de no corregirse ciertos aspectos claves del tratado.

A dos semanas del plebiscito, ¿cuál es su reflexión respecto a la derrota del Apruebo?

Fue una derrota electoral muy dura que probablemente nos vamos a demorar en analizar, pero hay que decir que hubo un gran avance desde el punto de vista de la agenda progresista. La conversación en torno al proceso constituyente de ahora no es la misma que hace un año. Ya es imposible hablar de esta nueva etapa que se inicia sin los conceptos de paridad, el enfoque verde, la descentralización, el regionalismo y los derechos sociales garantizados.

¿Qué aprendizajes sacaron de esta convención? ¿Qué elementos no deberían repetirse en un nuevo proceso constituyente y cuáles deberían mantenerse?

La Convención Constitucional fue llamada a elaborar un texto. A mí no me escandaliza que dentro de 155 personas que fueron convocadas haya habido muestras de diversidad cultural o hayan tenido una que otra conducta poco formal. Lo que me preocupa más de lo que pasó en este proceso es que el mundo político no fue capaz de generar un espacio institucional para dirimir las diferencias y que aquellos que sintieron que estaban en una posición de mayor poder hicieron sentir el peso de esa hegemonía política. No fueron suficientemente respetuosos con la diversidad de voces que existía dentro de la convención.

¿Fue un error la tesis del gobierno de esperar al plebiscito para empujar su agenda?

Era una tesis no sólo equivocada, sino que lesionaba los intereses del propio gobierno. El programa nunca se diseñó para depender del proceso constituyente. Por lo tanto, haber asumido esta estrategia no solo transfería los riesgos de un proceso al otro, sino que no era honesto, porque nosotros nos presentamos a la elección con un programa de gobierno que tenía una serie de ofertas de transformaciones profundas que eran independientes de la Constitución. Yo me opuse terminantemente a esta tesis en cada ocasión que pude pero, naturalmente, como FRVS no tenemos ni la fuerza ni la cercanía al presidente para influir más.

Usted fue una de las primeras personas en hablar públicamente acerca de las dos almas que conviven dentro del Gobierno. ¿Cómo definiría hoy a estas dos almas?

Yo creo que lo que diferencia a las dos almas es la velocidad con la que esperamos implementar los cambios. Nosotros en Apruebo Dignidad pensábamos que los cambios podían ser más rápidos, mientras que desde el Socialismo Democrático leían que las transformaciones tenían que ser a un ritmo menor, y creo que el plebiscito sirvió para hacer un promedio entre esas velocidades. Ahora el Socialismo Democrático percibe que la agenda progresista está mucho más avanzada, y nosotros desde Apruebo Dignidad bajamos un cambio a la velocidad de las transformaciones que esperábamos, porque entendemos que no se pueden presionar los cambios cuando la estructura general del país no está preparada.

Algunos analistas creen que después de la derrota del Apruebo en el plebiscito la disputa por el alma del Gobierno la estaría ganando la ex Concertación, ¿usted comparte esa tesis?

No solo no la comparto, sino que creo que el Socialismo Democrático fue tan dañado como Apruebo Dignidad con el resultado de la elección. Esa tesis habría sido correcta si es que el resultado de la elección hubiera sido estrecho entre las dos opciones. Allí la llave maestra la habría tenido el Socialismo Democrático. Sin embargo, creo que una diferencia de tal magnitud los deja tan lesionados como a Apruebo Dignidad. 

¿Y a qué se debe entonces que en el cambio de gabinete se haya optado por introducir a más figuras del Socialismo Democrático?

Yo creo que tiene que ver con las características personales de Carolina Tohá y Ana Lya Uriarte, más que con el afán de hacer girar el eje hacia el ideario de Socialismo Democrático. El eje se mantiene en el programa de gobierno que las dos coaliciones están dispuestas a empujar.

Las negociaciones por el TPP11

¿No marca un giro ideológico en el Gobierno el hecho de que se esté reimpulsando el TPP11?

El TPP11 está anunciado desde marzo, antes de que llegaran estas ministras. Desde marzo que el Subsecretario Ahumada está trabajando en las side letters para resolver algunos problemas centrales que involucran un riesgo muy grande para el país. Esto consiste en conversar país por país para quedar marginado de una determinada cláusula. Hasta el momento hay cuatro países que han adherido a la postura de Chile o que están en disposición de obviar algunas cláusulas. Pero hay otros temas que no se van a tocar y que para nosotros resultan tremendamente complejos, como por ejemplo el tema de las semillas y el patrimonio ecosistémico de los territorios.

¿Qué riesgos ven en el TPP11?

El TPP11 es un riesgo tremendo para el país, no solo por el tema de la soberanía y porque perderíamos la posibilidad de manejar nuestras propias leyes, sino porque además hay problemas con el patrimonio ecológico. Hay posibilidades de que perdamos capacidad de administrar los territorios porque no podríamos, por ejemplo, planificar el cuidado de una cuenca en torno al problema del agua si es que hay empresas que se han instalado al alero del tratado.

Otro ejemplo: si nosotros quisiéramos mejorar las condiciones laborales de nuestra población, si quisiéramos subir el sueldo mínimo, habría que confrontarse con las corporaciones y habría que concurrir a un tribunal para que se arbitrara esa diferencia, porque las corporaciones podrían aducir que están lesionando los intereses propios, ya que se han cambiado las condiciones que se habían establecido para instalar la actividad productiva.

Por lo tanto, tus capacidades normativas como país disminuyen significativamente. Ahora, hay cuestiones que puedes arreglar y otras que no, entonces el Gobierno lo que ha hecho es ir sobre los problemas más grandes que representa el TPP11 y tratar de corregirlo.

¿Cómo han avanzado las negociaciones que está llevando a cabo la Subrei?

Nosotros vamos a apoyar fuertemente la gestión del subsecretario Ahumada. Confiamos en él y confiamos en el esfuerzo que está haciendo. Pero creo también que el Gobierno tiene el deber de abrir esta conversación hacia las comunidades y especialmente a la sociedad organizada que ha estado articulada en contra del TPP11. Muchos de nuestros partidos no son solo solidarios y subsidiarios de algunos de estos movimientos, sino que también nos retroalimentamos con los insumos que nos entregan.

¿Y si no se corrigen estos temas, el Gobierno no va a contar con los votos de la FRVS?

Yo creo que no. Nuestros congresistas que votaron en contra en la Cámara de Diputados ahora están en el Senado. Sería muy difícil que, sin garantía de que hayan mejorado las condiciones o hayan disminuido los riesgos, varíen su voto a favor.


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