Tras desmantelamiento de unidad en Chile por Gobierno de Kast: Madres del Silencio buscan a sus hijos con las Abuelas de Plaza de Mayo
Las otras víctimas de Pinochet:
En febrero de 1974, cinco meses después del golpe de Estado liderado por Augusto Pinochet, Amelia Flores dio a luz a su hijo Fernando en el Hospital Parroquial de San Bernardo. Dos horas después, el personal médico le dijo que había muerto, no le mostró el cuerpo y le aplicó una inyección que la dejó dormida tres días. A su esposo le entregaron un ataúd cerrado y un servicio fúnebre ya pagado. Así lo relató el periodista Manuel Barrientos en Página 12 de Argentina.
En 2020, Amelia vio por televisión el testimonio de una mujer con una vivencia idéntica y comprendió que su historia no era única, sino un patrón. Se acercó entonces a la Fundación Hijos y Madres del Silencio (FHMS), nacida en 2014 como un grupo de Facebook. Según Página 12, junto a madres que buscaban a sus hijos escribían adultos desde Estados Unidos, Italia, Australia o los países nórdicos intentando descifrar su origen, lo que reveló una red de sustracción forzada y tráfico de niños a gran escala.
Los registros oficiales consolidados a partir de denuncias ante la justicia chilena identifican a más de 23.400 niños enviados al extranjero, aunque los investigadores creen que la cifra real podría duplicarse. La fundación detectó chilenos apropiados en veinte países: unos 8.000 en Estados Unidos, más de 2.200 en Suecia y 500 solo en Cerdeña, además de cientos en Francia y Dinamarca. Según el reportaje, el despojo afectó a mujeres en situación de vulnerabilidad, muchas de comunidades originarias, y en él habrían operado congregaciones de la Iglesia Católica como intermediarias.
Cerca del 80% de los integrantes de la FHMS son mujeres. Su presidenta y fundadora, Marisol Rodríguez, busca un hermano o hermana que a su madre le dijeron que nació muerto; la periodista Ana María Olivares logró encontrar a una sobrina. La relación con el Estado ha sido de desidia y promesas incumplidas: en 2019, una comisión investigadora de la Cámara de Diputados reconoció violaciones a los derechos humanos y la Corte Suprema designó un equipo para la causa penal. Hacia el cierre del gobierno de Gabriel Boric se creó una unidad de búsqueda, desmantelada de inmediato tras la asunción de José Antonio Kast.
Esta semana, cuatro integrantes de la fundación viajaron a Buenos Aires para firmar un convenio de cooperación con Abuelas de Plaza de Mayo. Por Abuelas firmaron la vicepresidenta Buscarita Roa, nacida en Chile, y el secretario Manuel Goncalves, nieto restituido; por la FHMS, Marisol Rodríguez, Ana María Olivares, María del Carmen García Castro y Amelia Flores. García Castro destacó que Abuelas es un referente mundial y que “nosotros no podemos inventar la pólvora”. Amelia, de 72 años y matemática, ve en el trabajo de Abuelas la clave para que la búsqueda de su hijo continúe en sus hijas y nietos.

