Ingeniero Iván Zambrana: «El satélite Tupac Katari vino para dar servicios de telecomunicaciones a la población rural ya que había una situación de exclusión de un tercio de la población boliviana»

El director de la Agencia Boliviana Espacial relata la importancia de la tecnología como herramienta de inclusión social y asegura que la ABE continuará trabajando con ese propósito

La Agencia Boliviana Espacial (ABE), creada en 2010, maneja el satélite Túpac Katari y analiza imágenes terrestres. Su director, Iván Zambrana, contó que se trabaja a largo plazo para sumar esfuerzos y fundar la Agencia Espacial de América Latina.

El pueblo tiwanakota prosperó entre los años 1500 a. C. y 1187 d. C. donde hoy está Bolivia. De su herencia perdura la ciudad arqueológica de Tiwanaku, situada en La Paz. Sus templos ceremoniales, como la Puerta del Sol, servían también para observar las estrellas y calcular las épocas de cultivo. Luego de cientos de años de olvido astronómico, en el Estado Plurinacional se creó la Agencia Boliviana Espacial (ABE), la cual indaga en el cosmos desde una óptica moderna pero también ancestral.

La ABE fue creada en 2010. Lanzó el primer satélite boliviano al espacio en 2013: el Túpac Katari 1 (TKSAT1), que en los últimos ocho años permitió que un tercio de la población, habitante de zonas rurales, acceda a telefonía, canales televisivos, radios e Internet.

Se recorrió la Estación Terrena de Amachuma, en el municipio de Achocalla, lindero con El Alto. Allí está el centro de operaciones del satélite TKSAT1, también alberga al Laboratorio de Observación de la Tierra, donde se analiza la situación de cada hectárea del país.

La vida útil del TKSAT1 concluirá en 2028. El director de la ABE, Iván Zambrana, contó los planes a futuro, incluida la posibilidad de enviar al espacio un nuevo satélite.

«El TKSAT1 vino para dar servicios de telecomunicaciones a la población rural, que en esa época no tenía acceso a estos servicios. Había una situación de exclusión de un tercio de la población boliviana que vive en el área rural», dijo Zambrana en las oficinas de la ABE, ubicadas en el barrio paceño de Calacoto.

Hasta ahora, «el satélite ha prestado servicio y ha cumplido en gran parte el propósito de su lanzamiento. Tenemos muchas más comunicaciones rurales de las que teníamos antes de 2013», dijo el director de la ABE.

Consignó que hasta el momento, el 95% de la población boliviana —calculada en 11 millones de personas— «vive en un lugar que tiene comunicaciones. El otro 5% lo puede tenerlas disponibles en un par de semanas, en cualquier punto del país», pero es un porcentaje de población habitante de áreas rurales y selváticas, donde, por su modo de vida, no consideran de importancia meterse a navegar en Internet ni ver TV.

¿Habrá un Túpac Katari 2?

El TKSAT1 tiene una vida útil de 15 años, que finalizará previsiblemente al agotarse su combustible. «Cuando nos acerquemos a 2028 tendremos que tomar una decisión definitiva en cuanto a lanzar otro satélite que sustituya al Túpac Katari», esbozó Zambrana.

En caso de la que decisión sea positiva, «será un satélite mucho mejor que el TKSAT1, con mayores capacidades. Va a poder prestar muchos más servicios y de mayor calidad. Esta decisión se tomará recién en 2025».El director de la ABE aseguró que «ya tenemos un proyecto para un segundo satélite de comunicaciones, pero todavía no es momento de implementarlo. Aún estamos lejos de la fecha en que esto va a ser necesario».

Además del TKSAT1, la ABE maneja el Laboratorio de Observación de la Tierra: «La teledetección es un área que está ganando importancia, especialmente para apoyar la gestión estatal con datos obtenidos de imágenes satelitales. Así se puede conocer mejor la realidad del país y tomar mejores decisiones para diseñar políticas de Estado», explicó Zambrana.

La responsable del laboratorio, Lizandra Paye, comentó que poseen «todo el equipamiento, hardware, software y recursos humanos para hacer el análisis de distintas imágenes de satélite, tanto libres (como las que ofrece la Agencia Espacial Europea) y pagados».

Esta tarea permite «ver en el tiempo los cambios que ha habido en el terreno», dijo Paye. El laboratorio dispone del Sistema de Observación Terrestre por Satélite (SOTS), con el cual «realizamos monitoreo de cultivos, monitoreo de caminos, de balance hídrico. Se realiza también el monitoreo de desastres naturales».

Elaborar mapas de inundaciones y quemas «sirve para identificar las zonas más afectadas, incluso por el avance de la frontera agrícola». La información es compartida con organismos del Estado y otras instituciones interesadas.

¿Una Agencia Espacial Latinoamericana?

El director de la ABE comentó que «hay iniciativas muy interesantes para generar una Agencia Espacial Latinoamericana. Es una oportunidad para que las agencias de los países de la región ganen fortaleza y aúnen esfuerzos, de modo de posibilitar proyectos más ambiciosos».

Pero faltan muchos años para que América Latina «realmente pueda competir con otras agencias. Las empresas espaciales en China son pues monstruos: tienen más de 30.000 empleados. El nivel tecnológico es elevadísimo, el nivel financiero también es elevadísimo. Una meta realista sería lograr autosuficiencia en tecnología espacial en la región», dijo Zambrana.

Y agregó: «Desde ese punto de vista, en la región tenemos un líder que es Argentina: ha demostrado capacidad tecnológica y financiera para poner dos satélites de fabricación nacional en servicio. Ha sido un proyecto existosísimo».

En este sentido, Zambrana sostuvo que «la participación de Argentina en una eventual Agencia Espacial Latinoamericana puede hacerla llegar muy lejos. Es una oportunidad real de ganar soberanía espacial en la región».

El Túpac Katari 1 tuvo un costo de 302 millones de dólares. En la mitad de su vida útil recuperó el 35% de esa inversión. Hasta el fin de su servicio, se calcula que habrá recaudado el 70% de su costo.»El plan era que el satélite cubriera su costo. Quizás no lo logremos, aunque vamos a estar muy cerca. Pero el principal objetivo no es que el proyecto gane dinero o cubra todos sus costos, sino integrar a un tercio de bolivianos, que no tenían servicios de telecomunicación», afirmó Zambrana, quien estudió Ingeniería Electrónica y Administración de Empresas.

Para el director de la ABE, «es motivo de satisfacción ver que ese satélite le ha cambiado la vida a millones de bolivianos. Ha contribuido a hacer de Bolivia un mejor país».

Zambrana confió su deseo: «Yo quisiera que en América Latina se acaben los pobres. Es una región donde hay muchas riquezas, pero paradójicamente tenemos muchos pobres. Creo que la tecnología es una herramienta muy poderosa para resolver este problema».

La influencia tiwanakota

Williams Valladares, director de marketing de la ABE, brindó un recorrido guiado por el parque temático ubicado en la Estación Terrena Amachuma. «Los tiwanakotas, que vivieron en esta tierra hace muchos años, basaban todas sus actividades agrícolas en la interacción con los cuerpos celestes, la luna y las estrellas», indicó.

En el predio hay réplicas escultóricas de la Puerta del Sol, del lago Titicaca, de la Isla del Sol y de varios monolitos. También dispone de un reloj solar y de un calendario solar agrícola tiwanakota.

Honrar a los pueblos indígenas es una práctica permanente en la ABE. Esto se evidencia incluso en el nombre del primer satélite boliviano: Túpac Katari (1750-1781) fue un líder del pueblo aymara que encabezó una rebelión indígena contra la Corona española.En 1781 fue capturado por los españoles. Fue torturado y condenado a morir desmembrado por caballos. Sus últimas palabras fueron: «Yo moriré, pero volveré y seré millones».

Cortesía de Sebastián Ochoa Sputnik

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