Dignidad Ahora

Familiares denuncian negligencia

Ingeniero venezolano murió al no recibir atención médica oportuna en el servicio de inmigración de EE.UU.

Sus amigos de celda -que sí hablaban inglés- le ayudaron a redactar solicitudes de atención médica diariamente, las cuales fueron desatendidas pese a los reclamos de sus familiares.

En circunstancias que califican como negligentes murió el inmigrante venezolano Pablo Manuel Sánchez Gotopo, quien permanecía bajo custodia del Servicio de Inmigración y Cumplimiento de los Estados Unidos (ICE),  institución que, además, se ha negado a cubrir los gastos funerarios.

Familiares de Pablo Manuel denunciaron a través de un comunicado de prensa, el extravío de su documentación migratoria y las condiciones de reclusión durante más de 2 meses en grave estado de salud, en el Centro de Detención del Condado de Adams (ACDC), en Mississippi, son hechos que piden sean investigados pues revelan que no se cumplieron los estándares de detención establecidos por ICE.

Reseña el comunicado dado a conocer por familiares, que pese a haber fallecido el 01 de octubre en Merit Health River Oaks (MHRO), donde ingresó en estado crítico el 25 de septiembre, el cuerpo de Pablo Sánchez aún se encuentra en  Mississippi Mortuary Servicios, por lo que sus familiares han emprendido una campaña de recaudación de fondos a través de  https://gofund.me/4bd1c0f5. El venezolano era sobrino del artista plástico José Gotopo, fallecido recientemente en México.

Cuatro meses antes de su ingreso al hospital, el 17 de mayo de 2021, Pablo Sánchez Gotopo, ingeniero civil de 40 años, del estado Falcón, llegó a Ciudad de Acuña en México y luego de cruzar el Río Grande, fue capturado en Del Rio, Texas, por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.  

Pablo Manuel Sánchez Gotopo. Foto: Cortesía de sus familiares,

Desatención médica

El testimonio de una de sus primas revela que él lograba comunicarse con sus familiares en Georgia todos los días y desde el primer contacto telefónico el 27 de mayo, les manifestó su angustia sentirse muy enfermo y no recibir atención médica en el Centro de Detención del Condado de Adams (ACDC), donde permanecía encarcelado desde el 21 de mayo.

Sus amigos de celda -que sí hablaban inglés- le ayudaron a redactar solicitudes de atención médica diariamente, las cuales fueron desatendidas pese a los reclamos de sus familiares, quienes advierten que los inmigrantes en custodia de ICE están técnicamente bajo detención civil, no penal, lo que significa que están a la espera de que un juez decida su caso.

Transcurridos dos meses de encarcelamiento y en vista de no obtener respuestas, el 20 de julio contratan a la abogada Jessica Pérez del estado de Georgia para que investigue en el ICE sobre su situación migratoria y de salud.

En una nueva llamada Pablo Sánchez les informó que el 21 de julio le hicieron una radiografía de pulmón en el centro de detención y que le colocaron la vacuna Jhonson y Jhonson contra el Covid-19. Dicha vacuna empeoró de forma drástica su condición de salud, sin embargo lo mantuvieron encarcelado.

Extravío de documentos

Esa misma semana, el ICE ofreció disculpas a él y a otros reclusos por el  extravío de sus documentos en la institución, según le narró él mismo a su familia, un hecho clave que podría explicar el trato que recibió como un preso común en el centro de reclusión, así como la demora en la valoración de su proceso de migración. El ICE nunca reportó dicho extravío a la familia.

La abogada introdujo un “parole” o permiso humanitario debido a la emergencia por su condición médica. El  28 de julio un oficial le realiza la Entrevista de Miedo Creíble, requisito para proseguir con el asilo, sin embargo Pablo Sánchez nunca es devuelto a su celda.

Sus familiares se enteraron de su hospitalización el 04 de agosto, cuando uno de los custodios, en un gesto humanitario, le permitió a Sánchez llamar desde su teléfono para decirles que presentaba un cuadro grave de neumonía.

Contradictoriamente, ese mismo día ICE se comunica dos veces con la familia para informar que le van a dar la libertad, en un evidente desconocimiento de su estado de salud, pues él no estaba en condiciones de caminar ni respirar normalmente. Cuando se le explica al ICE sobre la hospitalización, la institución informa que será liberado una vez mejore su salud, pero su situación nunca mejoró.  

Esposado a la camilla

El 11 de agosto, se le informa a sus familiares que fue trasladado a una Unidad de Cuidados Intensivos, donde fue intubado de emergencia y el 13 de agosto sus primas se trasladan desde el estado de Georgia hasta Mississippi: se conmovieron por su precario estado físico, extremadamente delgado, esposado a la camilla, con dos custodios a la puerta de su habitación, como si se tratara de un criminal.

El personal del hospital y los custodios se conmovieron de igual manera al conocer la historia familiar: que él era un profesional venezolano, que emigró de su país dispuesto a trabajar para ayudar a su familia. El personal de seguridad accedió a quitarles las esposas y se estableció una comunicación telefónica constante desde el hospital con sus familiares.

Durante los siguientes fines de semana: 13, 21, 28 de agosto y 4 de septiembre, Pablo Sánchez recibió visitas de sus parientes, pero tras contagiarse de Covid-19 en el hospital, se prohibieron las visitas.  

Transferido de emergencia

El 25 de septiembre de 2021, el personal médico lo transfirió de emergencia a otro hospital donde recibiría atención especializada, el Merit Health River Oaks (MHRO), en Flowood, Mississippi, pero resultó tardío y falleció el 01 de octubre.

El ICE publicó que la causa preliminar de su muerte fue: insuficiencia respiratoria aguda, neumonía, insuficiencia renal aguda, anemia y COVID-19, un cuadro clínico que a juicio de sus familiares debió ser atendido con inmediatez en un hospital, no dos meses después de su ingreso al centro de reclusión.

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