En plena crisis suscitada por el desplome del Fondo E, salió a la luz que desde el año 2024 las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) estaban al tanto de los riesgos vinculados al creciente uso de instrumentos derivados, debido a las advertencias de la Superintendencia de Pensiones.
Cabe recordar que la controversia estalló por las abultadas pérdidas de los fondos previsionales por US$7.700 millones en apuestas a tasas de Estados Unidos, con un impacto estimado superior a los US$11.000 millones en los ahorros previsionales.
El caso con mayor impacto fue el del Fondo E, considerado el más conservador del sistema y que reúne a cerca de 770 mil afiliados, el cual acumuló una caída real de 10,4% entre enero y septiembre de 2026, el segundo peor desempeño desde que se tienen registros.
Ante la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputadas y Diputados, el superintendente de Pensiones, Joaquín Cortez, indicó que las advertencias iniciaron entre los meses de octubre y noviembre de 2024, cuando el organismo se reunió con los gerentes generales y de inversiones de las AFP para analizar el aumento de sus posiciones en derivados.
A fines de ese año, la Superintendencia alertó a los directorios acerca de los riesgos de mercado, liquidez y contraparte vinculados con este tipo estas operaciones.
«A mí me tocó firmar esta emisión del nuevo régimen de inversión, pero como se ve, este es un trabajo que venía haciendo la superintendencia desde antes. Lo que pasa es que viniendo yo de inversiones, me fue fácil entenderlo, entender que había que apurar el trámite, pero hay un trabajo que venía realizando la superintendencia anteriormente», destacó Cortez, quien también se desempeñó como gerente de Inversiones, presidente de AFP Provida y también estuvo al frente de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Relató que las advertencias prosiguieron el 15 de enero de 2025, a través de un oficio que ordenó reforzar las políticas de gestión de riesgos. En esa ocasión, el ente regulador demandó fijar niveles explícitos de exposición aceptable, integrar mecanismos de control y garantizar que los directorios ejercieran supervisión sobre las operaciones.
Según el superintendente, “la preocupación tiene que ser por el riesgo absoluto, y tiene que ser también responsabilidad del directorio”.
Millonarias pérdidas del Fondo E
En su presentación, ante las y los parlamentarios, indicó que las operaciones de swaps de tasas de interés empezaron a crecer hacia 2023 y que dichos instrumentos posibilitaron extender la duración de las carteras de inversión, incrementando igualmente su sensibilidad ante variaciones de las tasas internacionales, consignó El Mostrador.
Según Cortez para diciembre de 2023, los derivados sumaban algo más de un año adicional de duración a las carteras. Más adelante, ese aporte rebasó los nueve años, antes de empezar a disminuir en julio de 2026.
El impacto de la caída se vio reflejado en septiembre, cuando el Fondo E, considerado el más conservador, perdió 4,92 % y acumuló una caída real de 10,4% en los primeros nueve meses del año.
A la par, indicó que las pérdidas de valoración de las posiciones en derivados de tasas de interés sumaron más de US$ 10 mil millones al cierre de septiembre, contabilizando los cinco multifondos y las operaciones con bancos nacionales e internacionales.
Del total de esa cifra, US$ 1.000 millones correspondían a pérdidas del Fondo E y US$ 1.724 millones del Fondo D.
Ante la polémica y la crisis gatillada, el superintendente confirmó que el entre supervisor está desarrollando una investigación y, ratificó su compromiso a «»»hacer todo lo posible por no emitir juicios de valor, porque no quiero inhabilitarme».
