“Ni cómplices de la ocupación ilegal marroquí ni subordinados a Washington”: Categórico rechazo contra el giro de Kast sobre soberanía del Sáhara Occidental

El gobierno de Kast reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y firmó términos para un TLC, quebrando décadas de neutralidad chilena, desconociendo las normas internacionales y los crímenes de lesa humanidad que se han cometido en el territorio saharahui. Tras el anuncio, colectividades políticas de oposición y organizaciones de trabajadores, condenaron el giro, exigieron explicaciones al canciller y advirtieron sobre la complicidad con la ocupación.

“Ni cómplices de la ocupación ilegal marroquí ni subordinados a Washington”: Categórico rechazo contra el giro de Kast sobre soberanía del Sáhara Occidental

El giro que rompió la tradición

El gobierno de José Antonio Kast modificó la posición histórica de Chile respecto al Sáhara Occidental el 21 de septiembre de 2026, al respaldar la soberanía de la monárquica de Marruecos sobre el territorio saharahui y calificar su propuesta de autonomía de 2007 como la única solución política.

El anuncio se produjo en el marco de la 81.ª Asamblea General de la ONU, en Nueva York, donde el canciller chileno Francisco Pérez Mackenna y el ministro de Relaciones Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, firmaron un comunicado conjunto que también incluyó los términos de referencia para iniciar negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC). La decisión, que implicó un respaldo explícito a la soberanía marroquí sobre «la totalidad de su territorio, incluida la región del Sáhara Occidental» y que fue reconocido en la Cámara, según consigna The Clinic.

Sobre la quiebra de la posición histórica

El Partido Socialista de Chile se sumó a las críticas el 16 de octubre, mediante una declaración pública en la que rechazó «categóricamente» el reconocimiento de la soberanía marroquí. La formación consideró que la decisión representa «un cambio sustancial respecto a la posición histórica de Chile», país fundador de la ONU y comprometido con la defensa del derecho internacional y el principio de autodeterminación. El PS recordó que el Sáhara Occidental es un «territorio pendiente de descolonización», incluido en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas, y subrayó que la Resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad «no reconoce la soberanía de Marruecos». Finalmente, hizo un llamamiento al Gobierno para que «retome la posición histórica de Chile en defensa de la descolonización».

Por su parte, el Partido Comunista de Chile y sus juventudes emitieron una declaración pública titulada «Ni cómplices de la ocupación ni subordinados a Washington», en la que condenaron que el gobierno haya declarado que Chile apoya la soberanía de Marruecos. «Con ello, el presidente Kast quebró en 24 horas décadas de neutralidad del Estado. Le dio la espalda a la autodeterminación del pueblo saharaui, un derecho humano fundamental consagrado en los pactos internacionales que el propio Chile ratificó», señala el texto. La colectividad advirtió que la declaración compromete a Chile a «promover comercio e inversión en territorios ocupados ilegalmente», y recordó que «ni Naciones Unidas ni ningún Tribunal Internacional han reconocido jamás la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental».

La CUT y los presos en huelga de hambre

En paralelo, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) reafirmó su respaldo a la causa saharaui durante un encuentro con el diplomático saharaui Hafdala Chadad Brahim. El presidente de la CUT, José Manuel Díaz, expresó su solidaridad con los nueve presos políticos saharauis del grupo de Gdeim Izik que mantienen una huelga de hambre indefinida desde el 23 de septiembre.

La central sindical denunció las «condiciones de detención degradantes, falta de asistencia médica adecuada y aislamiento», y llamó a las autoridades marroquíes a garantizar la integridad física de los huelguistas, citando la Opinión núm. 23/2023 del Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria relativa al activista Naâma Asfari.

El Escudo de las Américas, el otro frente de la polémica

La declaración del PC también abordó la adhesión de Chile al «Escudo de las Américas», la coalición impulsada por Donald Trump, aprobada el mismo día que el giro sobre el Sáhara. «Rechazamos que la legítima demanda de seguridad de nuestros pueblos se use para dividir Nuestra América entre buenos y malos según su cercanía con Washington», señalaron, advirtiendo que «Chile se sumó el mismo día en que Trump amenazó ante la ONU con usar su poderío militar en nuestra región».

El texto calificó la coalición como «la doctrina Monroe y su corolario Trump en acción», y advirtió que, al no existir un tratado, Chile asume compromisos de intercambio de información y alineamiento en seguridad «sin que el Congreso pueda discutirlos».

La exigencia de explicaciones en el Congreso

El PC llamó al Congreso Nacional a pedir explicaciones al canciller Francisco Pérez Mackenna por «cambios que comprometen la política exterior del Estado sin ninguna deliberación democrática». La exigencia se produce en un contexto de creciente tensión política, donde la oposición ha cuestionado la falta de transparencia en decisiones de política exterior que, a su juicio, rompen con la tradición multilateral de Chile y lo alinean con los intereses de Washington y Rabat.

El contexto de una ocupación de medio siglo

El Sáhara Occidental es un territorio pendiente de descolonización desde que España se retiró en 1975 y Marruecos lo ocupó militarmente. La Corte Internacional de Justicia determinó en 1975 que no existían vínculos de soberanía entre Marruecos y el territorio. La Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, en la que se escuda el gobierno chileno, prorrogó el mandato de la MINURSO y llamó a avanzar hacia una solución política, pero no reconoce la soberanía marroquí.

El giro de Kast, según los críticos, no solo rompe con esa tradición, sino que compromete a Chile con un sistema de ocupación que ha sido documentado por organismos de derechos humanos como crímenes de lesa humanidad.

El PC cerró su declaración con una advertencia: «Un país que ha defendido sus propios límites ante la Corte Internacional de Justicia no puede desconocer el derecho internacional cuando se trata de otro pueblo. La reputación internacional de Chile depende de que no se someta ni se alinee con ninguna potencia». Y agregó: «Un pueblo que sabe lo que vale la solidaridad internacional, porque la recibió en los años más duros de la dictadura».

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