De la esperanza al desencanto: Dirigentes denuncian que gobierno de Boric incumplió promesa de sacar salmoneras de áreas protegidas de la Patagonia
«La promesa incumplida de Gabriel Boric, el primer presidente patagónico, es un golpe a la confianza y esperanza de proteger la Patagonia», sentenció Juan Carlos Viveros, coordinador de la campaña ciudadana Defendamos Patagonia.
El activista recordó que el compromiso de sacar las salmoneras de áreas protegidas «se convirtió en un ejemplo de cómo las palabras pueden quedar en nada frente a la realidad política y económica, cuando se lanzan frases al viento pero no se tiene convicción real». Viveros enfatizó que «la Patagonia, uno de los ecosistemas más prístinos del planeta, lugar de esperanza para la biodiversidad del planeta, sigue siendo contaminada por la industria salmonera, que destruye ecosistemas, hábitats naturales, siendo dramático que esto ocurre dentro de áreas protegidas del Estado, incluso en parques nacionales, que la ley señala claramente que está prohibido».
El dirigente confesó su desazón: «Muchas personas pensamos que la promesa era real. La inacción del gobierno de Boric fue especialmente decepcionante considerando su campaña ecologista y su origen patagónico».
Contaminación de áreas protegidas: Impunidad y sin fiscalización
Daniel Caniullan, el reconocido dirigente de la comunidad Pu Wapi en Las Guaitecas, buzo mariscador y pescador artesanal, fue tajante: «Respecto a los cuatro años de gobierno del presidente Boric y en relación a las áreas protegidas que tiene la Patagonia y en distintos lugares, respecto al tema marítimo, vimos a un presidente generando muchas expectativas, donde pasaron los cuatro años y pudimos percibir que no tuvieron los pantalones para poder aplicar y respetar las áreas protegidas marinas que existen en la Patagonia».
Caniullan describió el devastador escenario: «Respecto a la fuerte presión y las amenazas de la industria salmonera que hoy día tiene dañando los fiordos, los canales, con bajas de oxígeno, mortandad masiva de peces, bancos naturales de recursos bentónicos dañándose fuertemente por la sobrecarga de químicos, antibióticos, pesticidas».
Por su parte, Juan Carlos Viveros complementó: «Las consecuencias son graves: contaminación del agua, destrucción de fondos marinos, amenaza a especies nativas como el chungungo y el huillín, y resistencia a antibióticos».
Caniullan asimismo agregó una denuncia crítica: «Lamentamos que las áreas protegidas en ámbito marítimo sean de puros papeles. Al mundo se vende que son áreas que están protegidas, pero uno recorre los canales y se va a encontrar con desechos salmoneros, balsas jaulas, cadenas, boyas metálicas en el fondo marino, antibióticos, pesticidas arrojándose al mar, Sernapesca, el encargado de fiscalizar no tiene un bote para salir a fiscalizar, solo tienen un montón de camionetas, entonces es imposible darle efectividad a las áreas protegidas».
Finalmente, Viveros lanzó una pregunta que queda flotando: «La pregunta que ronda es: ¿qué pasó con la voluntad política de Boric? ¿Se dejó llevar por la presión de la industria o simplemente no era una prioridad real? La Patagonia y sus habitantes merecen saber. Es imperativo que el nuevo gobierno tome medidas concretas para proteger la Patagonia. Por más que parezca imposible con Kast, vamos a ir por ello».
Daniel Caniullán: “No se respetaron tratados internacionales ni leyes vigentes sobre Pueblos Originarios”
El dirigente mapuche-williche extendió sus críticas al ámbito de derechos indígenas: «Lo peor es que también tuvo muchos votos de los pueblos originarios de todo el país y en materia de derechos del pueblo originario tampoco respetaron los tratados internacionales o las leyes vigentes. Cada vez que se tenía que abordar una decisión en favor de los pueblos originarios, toda su gente del presidente Boric en las regiones se alineaban para el sector empresarial, industrial y pasaban por encima de los intereses de los pueblos originarios».
Caniullan concluyó: «Lamentamos que no todos, pero una gran parte de sus funcionarios regionales no tuvieron los pantalones para hacer un trabajo territorial donde exista un diálogo de buena fe y eso es lamentable. Así que es lamentable señalar que no tuvieron los pantalones para hacer un trabajo de verdad y generar credibilidad. Lamentamos esta actitud y esta mala práctica que deja a un país totalmente desencantado con todo lo que se dice en un discurso».

