Socióloga Indira Huilca: «Keiko es un personaje muy controvertido en cuanto a su imagen como mujer política, mucha de esa imagen está asociada a las cuestiones de su entorno familiar»

La excongresista peruana da su perspectiva en cada uno de los candidatos frente a las elecciones del pasado domingo y qué podría significar para la sociedad

¿La agenda de las mujeres perderá gane quien gane la elección presidencial en Perú? ¿Es lo mismo que asuma Keiko Fujimori o Pedro Castillo? Indira Huilca, socióloga, militante feminista, y excongresista, dialogó con Sputnik para explicar su análisis y posicionamiento de cara a la contienda del 6 de junio.

Las elecciones presidenciales del domingo 6 en Perú ponen en juego dos modelos: la continuidad del actual, neoliberal, con la figura de Keiko Fujimori, o la propuesta de refundación con un proceso constituyente, que encabeza Pedro Castillo. Sin embargo, no parece existir en ese marco una propuesta que represente un avance para la agenda de lucha de las mujeres.

Por un lado, Fujimori, si bien resalta dentro de su discurso de campaña su lugar de mujer, no ha sostenido propuestas progresivas en materia de derechos o institucionalidad en favor de las mujeres a lo largo de sus años como política. Por el otro lado, Castillo, candidato de Perú Libre, ha expresado una posición conservadora sobre temas de género, aborto o diversidad sexual.

¿Solo puede entonces perder la agenda del feminismo en ese contexto? Indira Huilca, socióloga y excongresista por el Frente Amplio y Nuevo Perú, parte del movimiento feminista, no comparte esa posición: apoyará a Castillo en las elecciones presidenciales del domingo 6. «Lo veo como un tema en disputa, para las feministas y las feministas de izquierda, este tema de saber posicionar nuestra agenda nunca ha sido sencillo».

Huilca, quien habla con Sputnik desde el barrio de Pueblo Libre, en Lima, explica las razones de su posicionamiento ante una elección que será determinante: «Tenemos la posibilidad de elegir entre una alternativa de cambio, que abre el curso a transformaciones que sean profundas, a mayor justicia (…) o también ante la posibilidad de volver al pasado, volver a la última dictadura que tuvimos en Perú», afirma.

Fujimori y la agenda evangélica

«Ella [Keiko Fujimori] es un personaje muy controvertido en cuanto a su imagen como mujer política, mucha de esa imagen está asociada a las cuestiones de su entorno familiar, ellos mismos se han encargado que el entorno familiar tenga un rol activo en su proyecto político», explica Huilca.

Keiko, hija de Alberto Fujimori, quien gobernó entre 1999 y el 2000, apareció en la escena pública como primera dama en 1994 «porque su madre denunció a Alberto Fujimori por maltratos graves, situaciones hasta de haberla sometido a cargas eléctricas. Eso está documentado, ella lo denuncia», cuenta la excongresista.»Ella como hija nunca la respaldó, asume el rol de su madre y en el tiempo ha tratado de reconciliarse con eso, pero es muy grave tener un inicio en la vida pública representando a tu madre en un cargo cuando ella ha denunciado violencia hacia tu padre, que es un dictador». Indira Huilca Socióloga, excongresista peruana.

Luego, durante su trayectoria política, Keiko Fujimori continuó el vínculo con las iglesias evangélicas que había iniciado su padre, con «los sectores más conservadores», explica. «Se comprometió con muchas de sus agendas, contra los derechos de las mujeres, contra los temas de derechos sexuales y reproductivos, entonces ahí hay una gran incoherencia, pero ella oportunistamente está sabiendo utilizar el hecho de que es la única candidata» en las elecciones.

Según Huilca, Fujimori es responsable de que esos sectores evangélicos «tengan espacio en el escenario político peruano, en la anterior bancada que tuvo tenían congresistas que eran pastores evangélicos». Su presencia «influyó mucho en temas como la política educativa donde el fujimorismo tuvo un rol a la ofensiva contra las políticas educativas que están tratando de incorporar los enfoques de igualdad de género, su posición ha sido abiertamente contraria a ellas».Esos vínculos no son desconocidos para quienes siguen la política peruana, «pero la prensa masiva lo ha ocultado y ha intentado hacer ver al otro candidato como el machista y conservador, cuando en realidad el peligro para las mujeres está en el fujimorismo».

Castillo y la disputa

En primer lugar, Huilca sitúa su decisión política en el marco de la contienda del domingo 6: «No es que espero que en un candidato en segunda vuelta ese tema va a estar resuelto, yo podría decir que hay una mayor afirmación de esta agenda en una candidatura en primera vuelta donde tiene muchísimas opciones para elegir».

En primera vuelta estuvo la candidatura de Verónika Mendoza, quien, entre otros ejes, planteó una agenda avanzada en materia de mujeres, aborto o de igualdad de género. Ahora, ante la segunda vuelta, en la cual Mendoza firmó un acuerdo con Castillo y le dio su respaldo, Huilca plantea en primer lugar la contradicción principal: enfrentar al fujimorismo.

«Ahora estamos en la segunda vuelta y tenemos al frente al fujimorismo con esas características en sus posiciones hacia las mujeres. Hay que poner en la balanza eso, por un lado, una opción que busca hacernos retroceder, que abiertamente ha satanizado la agenda de las mujeres, la agenda de las feministas, de las diversidades, y otra donde hay una opción de disputar estos temas, una opción de hacer un proceso de construcción, de intercambio, de lucha«. Indira Huilca Socióloga, excongresista peruana.

Las posiciones de Castillo han causado diferentes reacciones en el seno del movimiento feminista o de diversidad sexual, en particular luego de haberse mostrado contrario, por ejemplo, a la identidad de género.

«En Perú Libre hay una diversidad de voces, es un partido que tiene un esquema bastante disciplinado, pero veo una diversidad, aunque no todas sean mediáticas o públicas. Con varias de esas personas me he encontrado en algunas ocasiones, como en militancia de base, lo que significa que sí hay una militancia dispuesta tal vez a asumir estas luchas y banderas. Aún no se ha visto en las figuras más importantes de su dirigencia», afirma Huilca.

Y señala algo más: «Hay muchas personas que han remarcado que Pedro Castillo es una persona con declaraciones machistas, creo que es una persona machista y no lo oculta, pero yo no veo que haya hecho una militancia de eso, que sí me parece es algo importante». En frente, en cambio, existen fuerzas políticas que sí hacen de la agenda conservadora su bandera política, y, esas fuerzas, están aliadas con el fujimorismo.

La ofensiva conservadora

Habrá un escenario difícil independientemente de quien gane el domingo en las presidenciales. La conformación del Congreso, electo en abril, dio lugar a una mayoría de derecha, con sectores que, como el del excandidato Rafael López Aliaga, «ha jugado con discursos fundamentalistas, contra las mujeres, contra sus derechos a decidir sobre sus cuerpos, contra la diversidad, un discurso retrógrado, y lleva personajes en su bancada igual o más conservadores que él».

Esas bancadas serán aliadas del fujimorismo en el Poder Legislativo. «No va a ser sencillo, si no lo era antes con instituciones que reconociendo formalmente los derechos de las mujeres en Perú no hacían mucho, pues va a ser más difícil en esos espacios institucionales donde hay personas abiertamente buscando retroceder», afirma Huilca.

Así, el período político que se abre será complejo: «Nos va a tocar a las mujeres estar preparadas, organizadas, para enfrentar esa arremetida desde el Parlamento, va a hacer una actividad muy fuerte desde el Congreso» Indira Huilca Socióloga, excongresista peruana.

En caso de ganar Castillo, podrá abrirse un escenario de disputa y posibilidades, en particular por la propuesta de redactar una nueva Constitución, «refundar la patria», como afirmó en su acto de cierre de campaña. «Todo lo que implique el proceso constituyente creo que es una oportunidad para los movimientos sociales», sostiene la excongresista.

La agenda de lucha de las mujeres es amplia, «no es solamente la perspectiva de las políticas de género», explica Huilca. «Creo que cada vez con más fuerza las mujeres peruanas están intentando construir una agenda que articule otro tipo de desigualdades y de violencias, aquí es muy tangible la situación de vulnerabilidad que tienen, por ejemplo, las mujeres indígenas, y sobre eso no hay un pronunciamiento de ninguno de los sectores que les preocupa el avance del machismo».

La elección del domingo en Perú será determinante para los próximos años. Una presidencia de Fujimori sería la consolidación del modelo en crisis, una ofensiva conservadora articulada entre el poder ejecutivo y el poder legislativo, una reivindicación de los gobiernos de su padre durante los cuales, por ejemplo, cerca de 272.000 mujeres fueron víctimas de esterilizaciones forzadas. Una victoria de Castillo será, en cambio, la apertura hacia un intento de cambio de ese modelo, el inicio de un probable nuevo ciclo político.

Cortesía de Marco Teruggi Sputnik

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