Los protegidos de Donald Trump
La lista es heterogénea en geografía pero coherente en su lógica: un expresidente hondureño condenado por narcotráfico, un primer ministro israelí acusado de crímenes de lesa humanidad y un senador brasileño excandidato presidencial que huyó de su país mientras lo investigaban por corrupción. Todos, en algún momento, encontraron en Trump un escudo.
El caso más flagrante es el de Juan Orlando Hernández. El expresidente de Honduras (2014-2022) fue condenado en junio de 2024 por una corte federal de Nueva York a 45 años de prisión por conspirar para introducir cientos de toneladas de cocaína a Estados Unidos en alianza con capos como Joaquín «El Chapo» Guzmán, según consignó la agencia EFE.
La fiscalía lo describió como el arquitecto de un «narco-Estado» y una «supervía» para el tráfico de drogas. Trump lo indultó el 1 de diciembre de 2025, argumentando que había sido víctima de un «montaje» de Joe Biden. Congresistas demócratas no tardaron en reaccionar: «El regreso de Juan Orlando Hernández a Honduras marca un nuevo capítulo en la corrupción y el menosprecio de Trump por el Estado de derecho», señalaron Ilhan Omar, Greg Casar y Jesús «Chuy» García, quienes calificaron el indulto como una «flagrante injerencia electoral», reportó EFE.
El Caucus Progresista fue más lejos: «La llegada de este capo de la droga como hombre libre deja al descubierto la hipocresía de la llamada ‘guerra contra el narcoterrorismo’ de Trump».
El segundo nombre en la lista es Benjamin Netanyahu. El primer ministro israelí enfrenta acusaciones de crímenes de lesa humanidad por la ofensiva en Gaza, y la Corte Penal Internacional ha emitido una orden de detención en su contra. Sin embargo, en octubre de 2026, Trump publicó en Truth Social su «apoyo pleno y total» a Netanyahu para las elecciones del 27 de octubre: «Que esta carta sirva de testimonio de mi apoyo pleno y total a Bibi Netanyahu en la carrera por su reelección como primer ministro de Israel», según recogió la agencia Anadolu.
Netanyahu respondió con un agradecimiento público: «Gracias, presidente Trump, por el enorme apoyo y el trabajo conjunto. ¡Juntos completaremos la misión!». El respaldo de Trump llegó a menos de dos semanas de unos comicios que se perfilan como un referéndum sobre la gestión de Netanyahu, y en un momento en que el líder israelí enfrenta un aislamiento internacional creciente por el genocidio en Gaza.
Cabe destacar, que el gobierno de Donald Trump impuso el 9 de octubre de 2026 sanciones directas contra la Corte Penal Internacional (CPI) en represalia por las órdenes de arresto emitidas contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa Yoav Gallant, así como por investigaciones dirigidas a ciudadanos de Estados Unidos y sus aliados, consigna la BBC Mundo.
El tercer caso es el de Flávio Bolsonaro. El senador brasileño perdió la segunda vuelta presidencial frente a Lula da Silva el 25 de octubre de 2026, con un 48,21% frente al 51,79% del líder del PT, según los resultados oficiales.
Horas después, huyó de Brasil en un jet privado mientras la policía federal lo investigaba por dos presuntos casos de blanqueo de capitales. El avión fue gestionado por Jason Miller, un alto funcionario de comunicaciones de la Casa Blanca, según revelaron The New York Times y The Wall Street Journal.
El secretario de Estado, Marco Rubio, negó que Washington haya intervenido directamente en la fuga, pero confirmó que «el presidente tomó la decisión de permitirle entrar en el país», según declaraciones recogidas por AFP y publicadas por El Deber. Trump fue explícito: «Puede quedarse aquí todo el tiempo que quiera… Las elecciones fueron una vergüenza» .
La coherencia de estos tres casos no se responden desde lo ideológico, sino pragmático. Hernández fue indultado días antes de las elecciones hondureñas de noviembre de 2025, en las que Trump respaldó abiertamente al candidato conservador Nasry Asfura, quien ganó por un margen estrecho, según EFE.
El Hondurasgate es el nombre con el que se conoce a una filtración de audios divulgada a finales de abril de 2026 por el portal hondurasgate.ch y el medio español Canal Red.
Las grabaciones exponen conversaciones atribuidas a figuras de la derecha política hondureña, como Juan Orlando Hernández, Nasry Asfura y Tomás Zambrano, en las que se abordan puntos clave como el control político, con estrategias internas y alianzas de poder; los nexos internacionales, incluyendo el presunto financiamiento de aliados como el entorno de Javier Milei para campañas de desinformación; la campaña regional, con planes para desestabilizar a gobiernos progresistas como los de Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro; y el indulto, con menciones a la liberación de Juan Orlando Hernández tras un acuerdo político.
El patrón se repite con Netanyahu. Trump ha presentado su apoyo a Israel como una alianza estratégica contra el «terrorismo» y contra Irán. Pero Netanyahu no es solo un aliado geopolítico: es un líder acusado de crímenes que la comunidad internacional ha documentado exhaustivamente, y sobre quien pesa una orden de detención de la CPI. El respaldo de Trump no distingue entre el aliado y el acusado; los fusiona en un mismo paquete de conveniencia política.
Y con Flávio Bolsonaro, la lógica también es descarnada. El senador huyó de Brasil mientras lo investigaban, y Trump no solo lo recibió: su gobierno facilitó el vuelo, aprobó su ingreso y le ofreció quedarse indefinidamente. «Lo trataron muy mal», dijo Trump sobre el proceso electoral brasileño, sin aportar pruebas. Mientras tanto, su padre, Jair Bolsonaro, cumple una condena de 27 años de prisión por intentar un autogolpe para mantenerse en el poder, resalta The Guardian .
El narcotraficante indultado, el primer ministro acusado de genocidio y el senador fugitivo comparten un mismo protector y la periodista hondureña Rixi Moncada, ex candidata presidencial, lo resumió con una frase que bien podría aplicarse a los tres casos: sobre Hernández, dijo que « Debería venir a pagar por sus crímenes en este país y la justicia debería actuar».
Trump, en cambio, decidió que no. Y en esa decisión, la retórica de la ley y el orden se revela por lo que siempre fue: un instrumento, siendo el mandatario de Estados Unidos, el primer responsable de la actual crisis civilizatoria y de la crisis y decadencia de la justicia internacional.
El próximo 3 de noviembre, Estados Unidos celebra unas elecciones de medio mandato que pueden cambiar el equilibrio de poder en Washington, en unos comicios en los que los republicanos se arriesgan a perder el control de una o ambas cámaras del Congreso, tal como suele ocurrir históricamente con el partido del presidente en ejercicio, según France 24. El medio analiza qué dice la historia y qué está en juego para Trump en estas elecciones.

